Clasismo hasta la muerte
La muerte de Diego Schmidt-Hebbel Nehus nos puso en la palestra el peor de nuestros defectos, el clasismo. Su asesinato no es más importante que el de chilenos que mueren a mano de la delincuencia semana a semana. Su partida es una exacerbación social y de medios determinada por el quien es y de donde viene. Acá la culpa no la tiene él, ni su entorno directo, la tenemos nosotros como sociedad.
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