María Julia, la emblema del menemismo que marcó una época

Compartir

Ingeniera industrial recibida en la Universidad de Buenos Aires (UBA), comenzó a militar en política en 1973 y en el año 1977 fue nombrada agregada comercial en la embajada argentina en Uruguay.

Cuatro años más tarde, con el ascenso de Menem a la presidencia fue designada secretaria de Medio Ambiente, donde se desempeñó durante ocho años, tras lo cual fue interventora por el gobierno en las empresas estatales con destino a privatizar: ENTEL y SOMISA, la compañía telefónica y siderúrgica, por las cuales años después debió dar respuestas ante la justicia.

Más adelante, fue secretaria de Medio Ambiente, cargo desde el que prometió "limpiar el Riachuelo en 1000 días", y aseguró que la gente nadaría en esa agua.

Por su estilo provocador, el escándalo rodeó con frecuencia su figura durante el gobierno de Menem, de quien era secretaria con rango de ministra de Recursos Naturales cuando aceptó posar para la tapa de una revista apenas cubierta con una estola de piel.

Su gestión en Medio Ambiente estuvo signada por catástrofes ambientales, como fueron los incendios en la Patagonia en los veranos de 1995-96 y 1998-99.

Cumplió 22 meses de cárcel y tras ello, como superaba los 70 años, fue trasladada a prisión domiciliaria por un año y siete meses que vencieron en octubre del pasado año, cuando le fue otorgada la libertad condicional.

En los últimos meses, la ex funcionaria se defendía en un octavo juicio, referido a un pago de ENTel a la empresa Meller -que hacía las guías telefónicas- de 30 millones de pesos en contra de los informes de organismos del Estado que desaconsejaban el pago. En otros tres juicios fue absuelta: por los sobresueldos cobrados durante el menemismo, por la venta de un predio de la ex-Entel y por presuntas irregularidades en el "Plan Nacional del Manejo del Fuego". En mayo de 2004, el TOF N°4 le impuso una condena de tres años y medio de prisión por enriquecimiento ilícito. Fue condenada a cuatro años de prisión en 2014 por una contratación fraudulenta, en 1994, con la Unión Transitoria de Empresas (UTE), integrada por las firmas "KPMG", "Copiaga S.A.", y el estudio Fernández Madero. En sus últimos años de vida, se la pasó recorriendo tribunales por causas de corrupción en su contra.

Compartir