Aumenta número de personas con hambre: FAO

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La tendencia se ha invertido.

El director general de la FAO, José Graziano da Silva, señaló en la apertura de la Conferencia de esa agencia que no debería sorprender la mala noticia de que haya crecido la inseguridad alimentaria en un año en el que se declaró la hambruna en Sudán del Sur y más de 20 millones de personas están a punto de morir de hambre en ese país, además de Somalia, Nigeria y el Yemen.

El responsable subrayó que actualmente hay 19 países que sufren crisis prolongadas, todos ellos sumidos en la violencia, factores que en muchos casos se combinan con la sequía y otros efectos del cambio climático. Y es claro que ha sido por culpa de las larguísimas guerras que se han estado viviendo en diecinueve países: 60 por ciento de las personas -tantas de ellas, 65 millones, desplazadas- que padecen el abominable hambre del siglo XXI la sufren en lugares sitiados por el conflicto armado.

"Es fundamental contar con un sólido compromiso político para erradicar el hambre, pero no es suficiente".

También repitió que "la paz es la clave para poner fin" a estas crisis, "pero no podemos esperar a la paz para actuar", agregó. "Las personas rurales vulnerables, especialmente jóvenes y mujeres, no pueden quedarse atrás", afirmó.

Sostuvo que la buena voluntad no basta para asegurar a todos "el pan cotidiano" y constató que los continuos objetivos propuestos para la lucha contra el hambre "son aún lejanos", entre otras cosas por la falta de una "cultura de la solidaridad".

Un importante llamado de atención lo hizo el primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, quien participó en la inauguración de la 40 Conferencia de la FAO.

Advirtió que esos fenómenos no responden a una fatalidad sino, más bien, al resultado de "elecciones precisas".

"El empeño de cada país por aumentar el propio nivel de nutrición, a mejorar la actividad agrícola y las condiciones de las poblaciones rurales, se concretiza en el dar impulso al sector agrícola, en el incremento de la producción y en el activar una eficaz distribución de los alimentos".

"Estos objetivos -constató Francisco- requieren la necesidad de considerar diariamente que el derecho de cada persona a ser liberada de la pobreza y el hambre depende del deber de la entera familia humana de socorrer concretamente a los necesitados".

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