Los Cavaliers no quieren hablar todavía de la Final de la NBA

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Esta noche fue el turno del escolta Kyrie Irving, quien fue fundamental para que Cleveland Cavaliers se impusiera por 112-99 ante Boston Celtics, en una jornada eficiente, pero nada espectacular de LeBron James, y con la ausencia notoria de Isaiah Thomas, lesionado de una cadera y ya fuera de la confrontación por la corona de la Conferencia Este.

Los Celtics son conscientes que lo único que les vale para seguir en la lucha es la victoria y de ahí que llegan al partido, a disputarse en su campo del TD Garden, con la mentalidad de que no hay mañana para ellos si no alcanzan un triunfo.

Ahora, ya no existe la posibilidad de que en la final de la NBA choquen dos equipos invictos durante los playoffs.

LeBron James agregó 34 puntos para decretar el triunfo de Cavaliers en el duelo de este martes celebrado en el Quicken Loans Arena, de Cleveland, Ohio, que presentó una asistencia de 20 mil 562 aficionados. Pero la pelea que han dado los Celtics ha obligado a que los campeones defensores de la liga se muestren más concentrados.

Los Cavaliers no tienen ninguna duda que les espera otra dura lucha en el quinto partido porque los Celtics se niegan a morir y quedar eliminados. El base apareció cuando más lo necesitaba su equipo, Boston empezó a acercarse y de la mano de Irving (anotó los últimos 14 puntos de Cleveland en el tercer cuarto) el dueño de casa cambió la historia: parcial de 40 a 23 y ventaja de siete (87-80). Los Cavs limitaron a los Celtics al 41% de sus disparos de campo encestados y al 29% en el rubro de triples. "Hay que hacer lo habitual, pero debemos defendernos", recalcó James. "Tenemos que ejecutar ofensivamente, tenemos que tener bajas pérdidas de balón, y tenemos que tratar de hacer que se pierdan porque algunos de esos chicos juegan mucho mejor en casa, así es como se juega el juego".

Todos estarán atentos al tobillo izquierdo de Irving, que se torció en las postrimerías del tercer periodo del partido anterior, al pisar accidentalmente a Terry Rozier, sin que el entrenador Lue haya definido la jugada como "peligrosa" y "antideportiva".

Irving permaneció un momento tendido en la cancha, pero terminó el partido y fue la figura que salvó a los Cavaliers de ver empatada a 2-2 la serie que disputan al mejor de siete.

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