Si quiere entender qué pasa con los edificios colapsados, hay 2 columnas de este servidor (añejas ya) en @revistalapagina en Twitter.
BUSCAR

La Gestión de la (de)Construcción

untitled-1Para empezar, aclarar que soy arquitecto, no abogado, y que lo que sostendré acá no tiene que ver con establecer responsabilidades de carácter legal, respecto de sobre quién debieran recaer los razonables reclamos por los edificios que han sufrido las consecuencias del terremoto.

Hasta hoy no he trabajado para una inmobiliaria, pero si en constructoras, pero para efectos de este caso, mi experiencia fue con gente seria, que construía bien, con cuidado, incluso con cariño.
A pesar de ello, y a riesgo de incurrir en equívocos, creo que puedo explicar, con alguna idea del asunto, cómo funciona la producción de viviendas, y con ello quizás ayudarle a hacerse una idea.

El esquema es que existen empresas que gestionan administrativa y financieramente la gran mayoría de los edificios de viviendas, y éstas son las inmobiliarias. Ellas son las que publicitarán y venderán los proyectos. Su negocio consiste en convocar la oportunidad de negocio inmobiliario, un lugar apropiado y un proyecto “pre-establecido” adecuado al lugar, con una proyección de la rentabilidad que tendrá.

Las inmobiliarias deben para ello tratar con arquitectos, u oficinas de arquitectura, que desarrollen un proyecto al servicio de obtener las mayores utilidades posibles
. En esta lógica, la idea es hacer que el producto-proyecto rinda al máximo posible. Me da la impresión, y digo esto pues no tengo una estadística oficial para establecerlo, que la mayoría de las inmobiliarias NO tienen un departamento de arquitectura interno, lo cual se debe a que es un costo fijo que se reduce si se “externaliza”. Otro dato importante, es que las inmobiliarias con “experiencia en el mercado”, ofrecen a las oficinas de arquitectos la posibilidad de hacer un proyecto, junto al respectivo presupuesto para hacerlo, es decir, necesito esto y hay tanto.

Tengo colegas que han trabajado (y trabajan) haciendo proyectos inmobiliarios, y algunos de los pies forzados condiciones más frecuentes son: (1) El edificio debe ser tan grande como se pueda, y en él (2) se debe hacer caber un número de departamentos que la inmobiliaria establece, (3) con las características que ellos indiquen (cantidad de dormitorios, unidades por piso, etc.), y (4) la calidad de las terminaciones acordes al público objetivo que persiguen. La tarea de los arquitectos es dar forma a estos requerimientos, con condiciones que limitan bastante la creatividad.

untitled-2Un proyecto de viviendas, como un edificio de departamentos, debe ser apoyado, según exige la ordenanza y entre otros proyectos de distintas especialidades, por una ingeniería de cálculo, que corrige, en lo que sea necesario, el proyecto de arquitectura, y así se garantiza que el edificio se sostiene con su peso propio y las cargas estimadas (que incluyen lo que se mete en los departamentos como muebles y artefactos, y las personas que lo ocuparán), considerando escenarios de sismo. Al resultado de ese cálculo se le aplica un coeficiente de seguridad para garantizar todavía más su capacidad, en caso que el capricho de la naturaleza sea todavía mayor a los que ya se han conocido.

De este modo, el proyecto de arquitectura, y los proyectos de especialidades, se entregan a una Empresa Constructora, que en muchos casos, vendría a ser un tercer interviniente.

El negocio de las constructoras es conseguir que las inmobiliarias (propietarias y administradoras de los proyectos), recojan sus ofertas por la construcción (naturalmente la idea es al menor costo), y adjudicándose las obras, al menos obtener las utilidades estimadas en la etapa de presupuestos, y ojalá todavía más. Para los casos en que inmobiliaria y constructora son la misma empresa (muchas veces con razones sociales distintas), la persecución de utilidades iría por ambos lados en beneficio de un mismo receptor, sin que el “conflicto de interés”, todavía, materia de interés para los efectos legales. En otros países, es ilegal que el proyectista, el promotor (inmobiliaria) y el constructor sean la misma persona, cada cual sólo puede intervenir en un área en particular.

untitled-3La competencia, o el mero interés en reducir los costos para aumentar las utilidades, hacen que los materiales especificados por los arquitectos, sean susceptibles de ser sustituidos por las constructoras con “equivalentes” de menor costo, que cumplan la función del sugerido. En esto entran ítems de toda índole, desde materiales propios de la obra gruesa, hasta los de terminación. En muchos casos estos cambios se producen durante la ejecución de las obras, y la mayoría deben ser aprobados por los arquitectos del proyecto, pero no son pocas las veces en que no se pide esta aprobación, por problemas de tiempo y disponibilidad de ambas partes.

En todo el proceso descrito, falta describir al agente fiscalizador. En nuestro país es la Dirección de Obras de cada municipio, a quienes se les presenta el proyecto (el mismo que se ofrece a las constructoras), y a quien se le solicita el Permiso de Edificación. La DOM, debe revisar el proyecto, y los promotores deben incluso contratar revisores externos que certifiquen que el proyecto cumple con las condiciones urbanísticas y constructivas establecidas en las normas nacionales y de cada comuna. Al final del proceso de construcción, se solicitará la Recepción Final, que es una aprobación que se obtiene luego de que la DOM inspeccione la obra y coteje que se ha cumplido con lo proyectado.

En el papel, este proceso fiscalizador pareciese ser suficiente, pero no existe inspección efectiva
del desarrollo del proceso, y sólo bajo ciertas condiciones, se revisan los libros de obra donde se registra el proceso por escrito
, a puño de la constructora, y en el que se indican, más que todo, avances y cambios significativos surgidos en el proceso. Insisto, no se fiscaliza el proceso constructivo por parte de la DOM, por lo que menos existe información que permita catastrar el detalle del desarrollo de una obra.

Sólo en aquellos casos en que la parte mandante lo estime, se contrata una empresa de inspección técnica de obra (ITO) que les garantice el cumplimiento fiel de lo indicado en el proyecto, desde la perspectiva de la calidad de la construcción y los plazos, y controlen los flujos de dinero. Pero de esta relación, no hay información que pase a la DOM, quienes velarían por los intereses de la comunidad alrededor de la obra. Las ITO sólo reportan a sus mandantes.

Sería muy irresponsable de mi parte establecer acá, quién es el responsable final, pero al menos, verán cuál es el rol de cada agente sobre este proceso.

Es razonable que cada interviniente quiera obtener utilidades por su trabajo, y también es parte de la lógica del mercado que estas empresas estén detrás, como cualquier empresa, de conseguir los mayores dividendos de su ejercicio, pero no es casual que vistas las consecuencias del terremoto en los edificios, los más dañados sean edificios bastante nuevos, construidos muchos en el período de crisis económica, y que el total de construcciones con daños graves, se distribuyan en pocas inmobiliarias y constructoras.

Tags: , ,

4 Personas han comentado esta Nota »

Comentario por Claudia Inostroza » 10 Marzo 2010 a las 14:59

Es terrible tener que pensar que cada vez que uno decide a comprar un departamento está depositando su confianza en todos los entes involucrados. La confianza es equivalente a la confianza que nuestros hijos tienen en que nosotros como padres vamos a protegerlos y cuidarlos ante todo. Vivo en un piso 12 de un edificio que soportó las clemencias del terremoto…. la inmobiliaria y constructora se han portado como unos padres en este proceso. Pero lo que me da más miedo de todo esto, es que cuando cada uno compra un departamento está haciendo lo mismo que cuando va a jugar Loto o Kino…. poniendo toda su fe en que se lo va a ganar. Yo siento que en este juego me gané el premio…. pero y todas las personas que no se lo ganaron?

 
Comentario por Sigrid » 10 Marzo 2010 a las 17:57

Me parece interesante que plantees el tema del conflicto de intereses, a propósito de temas de transparencia a nivel nacional, revisando las legislaciones y experiencias extranjeras me doy cuenta que a pesar de que tratamos de avanzar como país, tenemos una deuda permanente respecto a cómo aplicar las normativas de calidad y transparencia (entre ellas conflicto de intereses) en el área privada. Siendo USA la meca de la filosofía capitalista, tienen un sistema bastante más regulado que el nuestro, lo que impide -como bien dices-, que las mismas empresas, pero con distinto nombre y función se adjudiquen la totalidad de un proyecto inmobiliario con todo el riesgo que implica el tema de rebaja de costos y el conflicto de intereses entre quienes diseñan y financian un proyecto que debe ser rentable (aunque lo rentable no debiera ser necesariamente lucro) y que termina siendo inseguro sólo por el afán de lucro desmedido de un grupo pequeño de personas que no tiene mayor responsabilidad social o penal con respecto a los resultados de su trabajo.
Ojalá se coloque en el tapete el tema para que no volvamos a tener situaciones tan trágicas y vergonzosas como las de estas últimas semanas.
Somos jaguares de peluche solamente.

 
Comentario por Danilo » 10 Marzo 2010 a las 21:45

Este terremoto sin duda que obligará a una re ingeniera del rubro de la construcción.
Pues ahora, un actor importante del mercado, el cliente ya no aprecia mucho el vivir en estas estructuras. Así que se van a depreciar. Lo que obligará a las Inmobiliarias a diseñar proyectos con mejores estándares, pero esto también encarecerán más el producto, que ya antes del terremoto era caro.

Al elevarse los costes de estos productos habitacionales también cambiará la orientación del mercado, creo que ya pocos se aventurarán a comprar un departamento, si no más bien, será mejor arrendar uno, como en Europa, donde si te compras uno lo pagas en 50 años, o sea…

En el caso de Alto Río, ( es mi teoría), sospecho que el problema fue el suelo, que en Concepción es arenoso y saturado de agua y napas acuíferas. Este especialmente muy cerca del Río. El terremoto produce un efecto de licuefacción, ablanda el suelo y el edificio en algún punto cede. Por ello se inclina a tal punto que el propio peso de la estructura finalmente lo quiebra. Acá fallaron entonces varios actores. El diseño, la ingeniería y la supervisión municipal que autoriza esta obra.

 
Comentario por Marco Canepa » 12 Marzo 2010 a las 12:29

Un amigo ingeniero calculista hizo el diseño y cálculo de una ampliación de una Instituto de Formación Técnica en el norte. Él me contaba verdaderas historias de terror de las cagadas que se mandaba la empresa constructora: vigas demasiado cortas que pretendían “alargar” con soldadura, molduras mal hechas que resultaban en pilares y vigas torcidas, cambio de materiales críticos, uso de soldaduras equivocadas, muros no a plomo, concreto no vibrado y lleno de nidos, por contar algunos. Y eso es sólo lo que él podía ver, gracias a las fotos que le mandaba el ITO, pero quién sabe de cuántas cosas más el ITO no se percató. Increíble que haya gente con tan poca ética profesional.

 


Canal RSS de los comentarios de la entrada. URL para Trackback

Deja un comentario

Para que aparezca tu imágen, debes registrarte en Gravatar.com