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2009 Electoral: El oráculo de la política latinoamericana

Vaticinar el futuro de los procesos políticos desarrollados en el continente ya no resulta un ejercicio tan simple como podría haber sido hace cinco años, cuando la prosperidad económica hacía pensar que, por fin, Sudamérica había alcanzado un grado de desarrollo lo bastante evolucionado como para dejar de ser un mero grupo de países tercermundistas.

La irrupción de Brasil como una de las más grandes potencias económicas del mundo, junto al incipiente polo comercial gestado en Chile, sumado también a la reivindicación de las acciones financieras argentinas, hablan mucho de lo importante que fueron estas últimas dos décadas para el crecimiento de la región.

2009 será un año decisivo para Latinoamérica. La “democracia” se toma el continente y ésta, inexorablemente, determinará el camino a seguir de las políticas sociales y económicas para la próxima década. Chile, Uruguay, Bolivia, Argentina y otras naciones de América central están en plena temporada de comicios, los cuales, definirán la continuidad de la integración regional como también podrían marcar el término de una época para iniciar una nueva.

La crisis económica ha derribado toda certeza acerca de la continuidad o reformación de los procesos políticos que se han experimentado en el último cuarto de siglo. Desde el fin de las dictaduras hasta la implantación, a ultranza, del sistema neoliberal en nuestro continente, el paso del tiempo ha determinado que cualquier cambio, considerando la aparición de nuevos actores políticos como Rafael Correa, Hugo Chávez y Evo Morales, modificará el molde con que se han hecho las cosas hasta ahora.

El glamour político de Argentina

El próximo 28 de junio se realizarán en Argentina las elecciones legislativas que renovarán a la mitad de los miembros de la Cámara de Diputados y un tercio de la de Senadores. Si bien, no incide mayormente la modificación de la nomenclatura parlamentaria, ha sido signo y corroboración de que las cosas para la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández no han sido fáciles. El conflicto con los trabajadores agrarios hizo que la aprobación a su Gobierno pasara de un notable 56 por ciento a un pobre 29. Además, el condimento para ésta cita electoral es la candidatura del ex Presidente y esposo de la actual mandataria, Néstor Kirchner por la provincia de Buenos Aires, quien no ha estado exento de críticas, las cuales, han puesto en peligro su postulación al cargo de diputado.

Cocalero hay para rato

En Bolivia el ambiente aún es caldeado. Luego de haberse aprobado la nueva Constitución el pasado 25 de enero del presente, el Presidente Evo Morales envió dos días después un proyecto electoral que adjunta a la Carta Magna una serie de indicaciones. Entre ellas, la creación de la Asamblea Plurinacional que integrará a los pueblos indígenas originarios, hasta ahora excluidos de la participación ciudadana. También, incluye la convocatoria a referendos regionales en cinco departamentos (La Paz, Oruro, Cochabamba, Chuquisaca y Potosí) para aprobar la autonomía –que fue rechazada en el 2006– con la nueva constitución como principal estímulo.
De aprobarse esta reforma, Morales se apuntalaría en el poder hasta por lo menos hasta el año 2015, ya que también el proyecto electoral contempla la reelección inmediata y por una vez, de manera continua, del Presidente y Vice-Presidente. Opción más que probable dado el debilitamiento de una oposición totalmente fragmentada. Las elecciones generales se realizarán el 6 de diciembre.

La izquierda quiere más

Los ánimos en Uruguay no son menos convulsionados. El punto es que allá, todos quieren ser Presidente y sus tres más grandes coaliciones se encuentran en elecciones internas para determinar sus candidatos. El oficialista Frente Amplio tiene a cuatro candidatos (Danilo Astori, José Mujica, Daniel Martinez y Marcos Carámbula). Por su parte, el candidato del Partido Nacional se determinará entre el ex–presidente Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga. Mientras que el Partido Colorado, derrocado luego de 60 años en el poder, intentará retomar el control de la nación apostando entre Pedro Bordaberry, Luis Hierro López y José Amorín Batlle.
El actual presidente, Tabaré Vázquez, el primer izquierdista de la historia uruguaya en el mandato, posee un fuerte apoyo popular, sin embargo, la constitución le impide volver a presentarse como candidato, sin embargo, la tendencia indica que, de igual manera, su coalición –Frente Amplio– cuenta con la preferencia del electorado con un 45 por ciento, seguido por el Partido Nacional (36%) y el Colorado con un tímido 10 por ciento. Todo se decidirá el 25 de octubre próximo.

El inminente desalojo

El escenario político en Chile es bien sabido y no faltan palabras para resumirlo. Luego del intento de primarias llevadas a cabo en la Concertación entre José Antonio Gómez (PRSD) y el Senador democratacristiano, Eduardo Frei Ruiz-Tagle se determinó a éste último como ganador, quien con un apoyo popular que fue en paulatino crecimiento desde su proclamación, se posiciona como la única carta del conglomerado de centro-izquierda para hacerle frente al candidato de la Alianza por Chile, Sebastián Piñera, quien, como ha sido la tónica en las últimas dos elecciones, lidera las encuestas bordeando el 50 por ciento de las preferencias.
Sin embargo, el panorama es incierto dado que, a pesar del respaldo que le entregan las encuestas, de igual manera, en los dos periodos anteriores en que se ha postulado a la presidencia fue derrotado en segunda vuelta por Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, respectivamente. No obstante, hoy, la batalla electoral versus Frei tiene un poco más de claridad, producto del debilitamiento de la Concertación durante el último lustro y la arremetida de la oposición, al menos, con las ganas –porque de proyectos nada se ha sabido– de corregir y sellar lo que dejó pendiente la administración del conglomerado oficialista durante los últimos 19 años.

De ésta manera se preparan las cartas en Latinoamérica que marcarán el inicio de la nueva década. Uruguay arriesga el poderío de la izquierda a raíz de limitantes constitucionales frente a la alternativa de descarte, el Partido Nacional; Chile está más cerca que nunca de experimentar un cambio de 180 grados con la inminente victoria del candidato de la Alianza por Chile, Sebastián Piñera, que promete de antemano, renovar el aparato gubernamental luego de 19 años de dominio izquierdista con la Concertación. En tanto, Bolivia prepara el terreno para extender el mandato del Presidente cocalero, Evo Morales, hasta por lo menos el 2015 y así legitimar su proyecto de integración nacional y étnica.

Cabe detenernos acá para revisar la alianza entre este convulsionado país con Venezuela y Hugo Chávez.
Sólo revisemos los dos procesos, que muy parecidos entre sí, contemplan la reformación de sus respectivas Cartas Magnas, teniendo como premisa legitimar sus poderes y adherirse “legalmente” al poder estatal y gubernamental durante el resto de la próxima década.

El 15 de febrero pasado, luego de sucesivos intentos, se modificaron 5 artículos de la constitución venezolana. El 160, 162, 174, 192 y 230. Éste último, le permite al mandatario, Hugo Chávez, seguir en el poder por tiempo ilimitado, determinando seis años de periodo presidencial con reelecciones indefinidas. Con un universo de 11 millones de votantes, el referéndum se aprobó con un 54 por ciento de votos a favor, 46 en contra y 30 por ciento de abstención.

El protagonismo, sin duda, estará centrado en lo que acontezca próximamente con las elecciones generales en Bolivia a fin de año y las elecciones presidenciales en Venezuela, previstas para el 2013, en donde, de ganar Chávez nuevamente, cumpliría 21 años en el poder, siendo el mandato más extenso en la historia reciente del continente sudamericano.

La integración regional y las nuevas relaciones con el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama serán los temas que centrarán el debate, principalmente entre Bolivia, Venezuela y también Ecuador, que se cuadran como un foco, en apariencia, más recalcitrante que el resto de sus pares latinoamericanos.
Si es por vaticinar un diagnóstico general, en Chile y Uruguay, el impacto de los próximos comicios será de ámbito más local que global. No es mucho la incidencia de nuestro país en la política regional continental dada la aletargante posición pasiva de Chile en temas de política internacional. Uruguay, en tanto, está más preocupado de reestructurar su sistema político-social luego de zafarse del dominio derechista que tuvo durante más de seis décadas a la nación atada a su régimen.
Digamos pues que no hay tiempo ni estándar para posicionarse como una voz de equilibrio frente a la propuesta bolivariana impulsado por el eje Chávez-Morales-Correa.

Tengamos democracia pura o distorsionada, al final, de igual forma tenemos el poder de elegir y condicionar la historia de nuestras naciones y a su vez, la del continente. Está en nosotros, la ciudadanía, asumir las determinantes de los rígidos e inexorables sistemas electorales y ser los suficientemente inteligentes y racionales para elegir entre lo que creemos que es mejor, o siendo más realistas, lo menos malo.
La clave es equilibrar entre ventajas y desventajas que traería consigo cierta metodología política, pero desde una posición unitaria, no de masas. Aquel trabajo se le deja a los Partidos Políticos, Centros de Estudios Públicos o a los medios de comunicación.
La sociedad actúa de manera satisfactoria en conjunto, si –y sólo si– el individuo –y no la masa– es lo suficiente autónomo como para decidir qué es lo bueno o malo para él, para su familia y finalmente, para su país.

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    1 Persona ha comentado esta Nota »

    Comentario por Jaime Ceresa® » 29 Mayo 2009 a las 14:22

    Creo que del mapa electoral que muestras donde se juegan mayores cosas es en Argentina y Chile.

    Las elecciones legislativas trasandinas pueden marcar el quiebre definitivo del Gobierno de los Kirchner y por lo mismo se ha realizado esa campaña del terror que hemos visto por estos días.

    Por su parte, el desalojo chileno plantea no sólo un cambio de coalición, si no también un ojalá inminente quiebre de un sistema democrático que hace tiempo debería ser de tres tercios para generar alternancia y crecimiento político en el país.

     


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