Yo también quiero un poco de Bolaño, por favor

Cuando pienso en Roberto Bolaño, tengo la impresión de un tornado, porque apenas recuerdo cómo fue que se gestó, sino que ya estaba presente, creciendo en forma vertiginosa. El escritor como fuerza de la naturaleza no debe ser una metáfora nueva ni tampoco sólo aplicable a Bolaño, sin embargo, el hecho de que fuera chileno y que no se dedicara a producir bestsellers, sino obras con un lenguaje propio y constitutivas de un universo particular.

Digo esto, porque una cosa es que las aventuras de Harry Potter o las vampíricas Crepúsculo, se transformen en éxitos de carácter pop, pero es difícil imaginar –al menos en estos tiempos- que la buena literatura pueda seguir generando impacto.

Se preguntarán de dónde surge el tema de Bolaño. En las últimas semanas el autor ha sido la niña de los ojos en Estados Unidos, todo gracias a la traducción de 2666, su libro póstumo.
Esto no deja de ser un hecho inusual, teniendo en cuenta de que la masa lectora estadounidense no es dada a leer traducciones, sino escritores anglos. Por el momento las noticias han tenido que ver con la reacción de la crítica especializada que no ha escatimado en prodigar a Bolaño de elogios, desde la revista de libros del diario The New York Times que le dedicó la portada y el título de “brillante”, hasta la revista Time, que lo consideró el acontecimiento literario de 2008.

Pero no son sólo esos medios los que han respondido ante la llegada del libro de casi mil páginas. Es posible encontrar críticas y reseñas en los más variados medios: Boston Globe, Dallas Morning News, Los Angeles Times, Village Voice, Tampabay.com, San Francisco Chronicle, New York Magazine, Buffalo News, Seattle Times, y la enumeración sigue.

Pero no es la crítica la que sorprende, no tanto como el tono pop que ha tomado la lectura de un libro que no es de fácil lectura. Porque que la reina de los talk shows, Oprah Winfrey, haya dicho que le encanta Bolaño, eso sí que es impresionante, en especial si se tiene en cuenta la varita comercial de la animadora de televisión, puesto que cada vez que menciona un libro, se convierte en best seller.
Al sostener en público una copia en pruebas de 2666, me sentía como si tuviese la nueva de Harry Potter en un colegio”, fueron algunas de las palabras de Winfrey, vinculando a Bolaño con el éxito literario para niños de J. K. Rowling.

Es usual que reclamemos porque los índices de lectura están bajos, pero a veces cuando se toma una novela seria y se la mezcla con lo pop, surgen algunos resquemores del estilo de ¿no se estará rebajando el concepto de arte? Me parece que si 2666 se transforma en un éxito de ventas sigue siendo algo bueno, como lo es el hecho de que las lecturas populares no se queden pegadas en escritores tipo Paulo Coelho. Al final, qué bueno sería que se nos recomendaran públicamente no sólo esos libros de fácil lectura, sino un espectro más amplio.

En los medios hay una tendencia a pensar que los lectores, los televidentes, los auditores, son simples y que necesitan cosas simples. Creo que el peligro mayor es que se llenen los espacios sólo con cosas simples y ya no deseemos más; pero me parece que el público allá afuera tiene deseos de más.

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    3 Personas han comentado esta Nota »

    Comentario por Claudia Arroyo » 3 Diciembre 2008 a las 23:01

    Ojalá acá en Chile los críticos y seudo críticos opinen los mismo de 2666, este es un signo más de lo chaqueteros y poco solidarios que somos con nuestros compatriotas, siempre los reconocimientos tienen que venir del exterior y recién ahí cotizamos el trabajo, ejemplos hay muchos y Bolaño es uno más.

     
    Comentario por Jaime Ceresa® » 4 Diciembre 2008 a las 12:14

    Yo creo que más que chaqueteo acá hay snobismo….lo que es chileno no es bueno porque para nosotros sólo lo de afuera es bueno…a la Mistral la pescaron ya con su nobel…a Neruda si bien le tomaban el peso, recién con el Nobel fue superstar.

    No me imagino otra razón la verdad. Aparte somos ignorantes…o sea, nos gusta Fuguet.

     
    Comentario por Alejandro González » 5 Diciembre 2008 a las 22:23

    La verdad, y con todo respeto, Bolaño me tiene las bolaños hinchadas, de verdad… A mi parecer, es un escritor en extremo sobrevalorado, lo cual, no necesariamente le quita mérito por su “aporte” a la trillada, manoseada y cuasi-chacreada narrativa latinoamericana. pero claramente, nos jactamos de su éxito porque nos acordamos que en algún momento se hizo llamar chileno.

    Porque, poco y nada es el mérito que tiene este hombre para escribir novelas que relataban una realidad muy distinta al contexto en que se publicaron. Es decir, quizá, le faltó quedarse un poquito de tiempo más en nuestro país para darse el lujo y la licencia de escribir teniéndolo como escenario de su “narrativa”.

    Además, por favor… ya basta de llenarnos la boca con que somos pocos solidarios con nuestros “compatriotas” si bien sabemos que el nexo de Bolaño con Chile fue mínimo por no decir inexistente. Se fue del país a los 18 años, volvió un pequeño periodo meses antes del golpe y antes de morir, se vino a dar unas vueltas no más de 3 veces a modo de “visita de médico”.

    No me llenaría la boca con que fue el GRAN escritor. No fue malo, claro que no, pero tampoco es para subirlo al altar del mayor referente de la nueva narrativa chilena. De partida, porque de chilena, poco tuvo y si tuvo, bastante inexacta e imprecisa, y de nueva… bueno, la frivolidad es algo que ha estado intrínseco en la mayoría de los escritores chilenos, ergo, nada novedoso.

    Saludos.

     


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