Sebastian Molina®

Clasismo hasta la muerte

Clasismo hasta la muerte

El pasado 24 de octubre, Nelson de 8 años, jugaba en el living de su casa en la población Tucapel Jiménez de Renca cuando una balacera cayó sobre su casa. Una de esas 15 balas disparadas le entró por la nuca y le salió por la boca, seguramente llenando de sangre sus juguetes y quitándole la vida al día siguiente en el hospital Félix Bulnes.

A las 8 de la mañana del día miércoles 5, Diego Schmidt-Hebbel es asesinado a balazos en la puerta del departamento de su polola. El joven de 25 años tocaba temprano la puerta de ella, quizás por alguna razón de pololo. Un tipo que le seguía la pista trató de entrar a robar: Diego quizás se hizo el valiente, un ladrón actúa de manera lerda, amenaza y tiembla, un balazo torpe, otro bien dado y piso, sangre, dolor y muerte.

Dos víctimas que en el papel son similares: Diego y Nelson eran hijos, nietos y amigos de alguien. Ambos se deben haber quedado enmarcados en alguna fotografía recordando algún momento feliz, los dos merecían despertar al día siguiente a saludar a sus mamás. Sin embargo, Nelson murió en Renca, donde vivía, y Diego en Providencia, cerca del barrio en el que había nacido. Dos asesinatos igualmente terribles, nos dejan esa sensación de que morir en Renca es menos importante que morir en Providencia.

Diego, que tenía la misma edad que yo, era hijo de un conectado economista chileno (Ex Banco Central y actual OCDE – wikipedia les puede explicar más de esta organización-). Me enteré de su muerte, al igual que todos los espectadores, por el bombardeo que la prensa hizo con la información. El sensacionalismo lo tenía en todos los noticieros, pero el arribismo clásico de mi país, lo había convertido en héroe nacional. La muerte de este joven, que era una de las decenas de muertes ocurridas durante la semana, estaba tratando de sernos embutida con elementos de cercanía inexistentes.

Su velatorio estuvo saturado de prensa. TVN tenía 2 cámaras en vivo, lo mismo Canal 13 y lo suyo el resto de los canales. Acusando razones de amistad personal, se hicieron presentes todo tipo de figuras de la fauna política. El ministro del interior, Sebastián Piñera, Evelyn Matthei, Andrés Velasco, entre otros. Basta con que muera el hijo de un empresario, para saber que todos están relacionados… Sin embargo, no se trata de eso esta columna.

Inevitablemente la muerte de Diego me trajo el recuerdo del accidente de las niñas del colegio Cumbres. La tragedia por si sola impactante dejaba esa sensación -a medida que sabíamos quienes y de quienes eran las afectadas- que el interés era más una cuestión social y que el dolor nacional era un invento del elemento cercanía (Periodismo, primer año).

Contraponiendo la noticia, esa misma semana murieron quemados en Santa Barbara (VIII región) seis pehuenches por el recalentamiento de un brasero en una de las piezas en que vivían, uno de los fallecidos era otra niña de 8 años. De ese hecho no recuerdo que la prensa haya tocado la desgracia en la magnitud del accidente del norte y creo que era igualmente trágico. Mientras tanto, en la Costanera Norte, gente anónima daba condolencias con carteles a los autos Mercedes que iban camino hacia el gimnasio en Las Condes.

El perder la vida de manera tan trágica, prematura y sudaca da rabia y genera eso que llaman consternación. Es ineludible la repercusión en la sociedad pero también debemos darnos cuenta cuándo nos estimulan la lástima y la injusticia a costa de perder un miembro de la elite y cuándo nos están mostrando la guerra social casi extemporánea cuando desaparece un flaite.

Los papás de Diego Schmidt-Hebbel no son culpables del asesinato de su hijo ni mucho menos del acoso de la prensa, pero están enmarañados en un hecho que tiene características sociológicas que deben ser constatadas. El dramatismo cuasi nacional por el homicidio de una persona versus las otras trágicas muertes ocurridas en la ciudad, se explica claramente por una cuestión social.

No tengo en este momento solución al fenómeno, no se si en un mundo más justo, el tema de las coberturas de prensa debiese ser regulado, pero si sé que estos hechos nos hacen darnos cuenta de que la vida no tiene el mismo valor en las distintas comunas de Chile (ni en otros estratos tercer mundistas) y que el tema de las clases sociales está más presente que nunca.

La forma en que se tratan estos temas no ayuda en nada a la solución de la pobreza. Sólo hacen recalcar la exclusión en la que viven los más miserables, diciéndoles en la cara que por el hecho de no haber tenido mayor educación ni mejores puestos en la sociedad, la muerte de sus hermosos hijos no le importa a nadie más que a ellos. Que cuando muere un niño de 8 años baleado de manera brutal en Renca, no es lo mismo que cuando muere un joven de 25 años en Providencia.

Para cerrar la columna les entrego un dato anecdótico. El grupo en facebook en memoria de las niñas del Cumbres tiene más de 120.000 inscritos. El grupo creado por unos periodistas, en memoria de los pehuenches, no alcanza los 1500. Claramente hay un tema de qué tipo de gente usa esta plataforma, pero también sabemos que es difícil que más de cien mil personas sean los amigos y familiares de 9 niñas de 15 años. Estoy seguro que muchos de quienes sintieron solidaridad al hacerse parte de un grupo virtual tuvieron que decidir que este hecho era en algún punto importante para sus vidas. No queremos que aumenten los grupos en facebook para que el mundo sea un lugar mejor, ni que nos pongamos cada vez más insensibles ante la muerte de un desconocido. Sólo bastaría con medir con un poco más de ética, con qué sentido y cómo se transmiten los mensajes para hacer de la muerte y el conflicto social, algo menos manipulador.

20 Responses to “Clasismo hasta la muerte”

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  1. 20
    Sebastian Says:

    El problema Andrés es que esto no es una crítica al sentimiento humano de la tristeza, es una crítica a la exageración que se hace de un hecho más de la agenda social policial de los medios. Estos días se han ido ocurriendo una serie de hechos similares que no tienen la misma cobertura (mas aun que el caso se dio vuelta y recien se transformó en interesante).

    De todas formas te aseguro, que si en la muerte de la familia pehuenche, yo, dueño de canal 13, hubiese mandado un móvil con periodistas y muchas cámaras en vivo habría logrado emocionar pasó con el Cumbres. El problema es q no soy ni dueño de Canal 13, ni a nadie le importa mandar un medio a crimenes como ese.

  2. 19
    Muerte de Diego Schmidt, seamos todos iluminados Says:

    [...] haber hecho un perfil del Diego-como ya hicieron todos los medios-, entrar en el discurso que entraron ustedes no genera valor” me remató en una evidente evasión a enfrentar lo [...]

  3. 18
    Daniel Says:

    La verdad es que aquí la culpa creo que es tanto del chancho como del que le da el afrecho. Por un lado tenemos a los medios de comunicación, los cuales se aprovechan de estos temas para vender y ganar más rating, aprovechándose de que el morbo vende.
    Por el otro lado estamos nosotros como espectadores que compramos esto. De hecho los ratings más altos se dan en las tragedias, y no por las noticias positivas (salvo, quizás, las deportivas).
    Saludos

  4. 17
    Andrés Mendiburo Says:

    Seba,

    Eres una persona inteligente, defecto que según veo te lleva a escribir este tipo de cosas.
    Por un lado te encuentro la razón. No, por todos lados te encuentro la razón. Esta, como muchas otras, ha sido una tragedia que ha sido el pan para muchos de tus colegas. Es cierto que no vemos funerales enormes y por televisión para toda la gente que muere de formas similares. Es cierto también que la televisión llora más a los ricos.
    Pero ese no es el tema.

    Según pienso, no existen medidas para los sentimientos humanos. De ninguna forma puedo pensar que la tristeza que siente cualquier persona al ver los funerales de las estudiantes del Cumbres o la que se pueda sentir en este caso, sea “creada” por los medios. Esa tristeza es de verdad, como también es verdadero ese no sé qué que siente la gente para la Teletón. El que sea masificado y manoseado no quiere decir que se “lleva” a la gente a la tristeza, sino que les recuerda con imágenes, sonidos o llantos (de manera poco sutiles,por cierto) que existe la pena y que podemos sentirla.
    A mi me da lo mismo si me muestran o no el funeral o el entierro. Me conmueve profundamente la muerte terrible, la muerte de un niño o niña. Y me conmueve incluso si no sé que han muerto.
    Con todo lo anterior, quiero decir que no estoy de acuerdo con politizar este hecho o hechos similares.

    Un abrazo.

  5. 16
    La Vieja del Plan Z Says:

    El hecho que esto se debata contribuye claramente a bajar nuestros subjetivos índices de clasismo… yo por mi lado me cuidare porque se que estoy en una de esas listassssss… lo sé! Argggg!

  6. 15
    Jaime Ceresa® Says:

    En respuesta a Jaime Jara:

    ¿Qué es ser persona prominente? La RAE da dos definiciones, alguien que se levanta por sobre lo que lo rodea, o esa definición que nos fascina al mundo actual que es alguien famoso, pero que curiosamente no va de la mano y muchas veces atenta contra la primera acepción de la palabra.

    ¿Acaso la señora Juanita que murió a los 75 años luego de sacar a 3 cabros chicos adelante con trabajo y honradez, levantándose a ganarse la subsistencia (no vida) hasta su último día porque por ignorancia o por las falencias del sistema no podía vivir de su pensión, no es prominente?

    ¿Debemos aceptar bajo tu óptica que un señor como Ricardo Claro, que murió el mismo día que ella, es más prominente siendo vox populi las atrocidades que él fue cómplice y sólo porque responde a la segunda acepción del término deberíamos bajarnos los pantalones ante él como si fuera la segunda partida del mesías?

    Perdona, creo que partir de esa premisa es alimentar la injusticia que tú manifiestas estar de acuerdo y no sólo es clasismo, si no también una deshumanización feroz y desde ahí apelar porque se usa el término sudaca (término que ofende a los chilenos tanto como que alguien diga que somos tercermundistas y sí, vaya que lo somos) resulta un despropósito feroz.

    Peor que ser parte de una injusticia, es reconocerla y aceptarla como algo que está y no se puede cambiar.

  7. 14
    bellota_b Says:

    Has detallado las grandes diferencias sociales una vez mas, de las cuales todos sabemos, pero no gritamos a viva voz mas enérgicamente por vivir tapados de apariencias. Cuando las clases sociales dejen de tratar al pueblo de trancado por pedir igualad…habremos dado un paso mas.
    Un dolor se manifiesta de diferentes maneras, pero ninguno merece vivir en la fosa del olvido.
    Ahhh… prefiero ser fan de cualquier imbecibilidad que aparentar vivir un dolor ajeno.

    Me gustó bastante lo que vomitaste…..saludines.

  8. 13
    Sebastian Says:

    En respuesta a Jaime Jara, es verdad que perder la vida de manera tan brutal no es propiedad solo de sudamerica, sino de todo el mundo, la frase es más una caricatura del imaginario colectivo que hemos construído preservando sociedades pobres y excluidas pero no es discriminación en ningún sentido, con eso te retiras del foco absolutamente.

    El hijo del economista era simplemente eso: Un hijo de una familia ABC1, con un papá funcionario de alto nivel que nadie conocía hasta ayer y que estudiaba en la PUC. ¿A eso le llamas gente prominente? Eso es sobrevalorar a una persona.

  9. 12
    Jaime Jara Says:

    Sebastian: Cuál es la manera sudaca de perder la vida? No crees que al escribir esto reflejas una mentalidad clasista también? O el perder la vida en Estados Unidos tiene otro valor?

    Aunque coincido que es injusto, desde que el mundo existe se le da una mayor cobertura a gente de alguna manera prominente en la sociedad. No es particular de un país clasista (no quita que lo seamos).

  10. 11
    FERNANDA TORREALBA Says:

    COINCIDO TOTALMENTE CON TU PUNTO DE VISTA, PERO VIENDOLO FRIAMENTE, Y LAMENTABLEMENTE, ESTAMOS EN UN PAIS CLASISTA, Y LO QUE VENDE, NO ES LA MUERTE EN RENCA, YA QUE ES COMUN VER MUERTES EN COMUNAS COMO ESAS, PERO NO ASI EN PROVIDENCIA Y A PLENA LUZ DEL DIA, COMO LO FUE ESE DIA, ADEMAS EN UN LUGAR BASTANTE TRANSITADO COMO LO ES A ESA HORA,(TRABAJE MUCHO TIEMPO POR AHI).
    TRISTE PERO REAL, LA VERDAD ES QUE A ESTAS ALTURAS, YA NO ME SORPRENDE NADA.

    COMO PUNTO A PARTE, CREO QUE EN LAS EDADES DE LAS NIÑAS DEL CUMBRES TE EQUIVOCASTE, POR LO QUE SE, TENIAN ENTRE 14 Ó 15 AÑOS, SI MAL NO RECUERDO…

    BESOS

    TE CUIDAS

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