La camaleónica política chilena
La política en Chile está sufriendo una transmutación –más evidente– desde que Flores y Schaulsohn están fuera de la Concertación luego de que a uno lo echaran por care’raja (o dárselas de manos limpias) y el otro se fuera amarrado a su cola para crear el “nuevo referente”: Chile Primero. Esa especie de partido político joven-emprendedor-pero-pasado-a-descarte, que más que marcar un precedente en la ampliación del abanico partidista chilensis, fue la muestra de que un chiripazo puede desembocar, de todas maneras, en un proyecto “serio” y trascendente –muy a medias–.
La pomada de caras nuevas, de innovación tecnológica y proyectos transversales que tienen como objetivo de fondo descentralizar el país, es buen argumento para dárselas de actor político relevante, que se anticipa a los tiempos y que encarna a cabalidad las características del modelo de líder que requiere el siglo XXI.
No obstante, hay que tener claro que esa pomada nunca se vende como la panacea social, sino que como un producto de compensación electoral. Es política señores.
Esa estrategia de buscar los votos donde no los hay –pero que pueden haber- de Chile Primero es un arma que la están agarrando desde filo. Es decir, esa pomada no puede sentarle mejor a aquellos jóvenes desencantados de esa eterna combinación Concertación-Alianza, sin embargo, está claro que es arriesgado apostar a que un “ideólogo de la corrupción” y un “viejo zorro” puedan tener en sus manos las herramientas para atraer esos votos ausentes a un referente tránsfugo y en gran parte, difuso.
Lo único claro en este punto, es que esos votos no los tendrán. Los jóvenes, lo único que quieren es hacer explotar el Congreso y La Moneda y empezar de cero.
Pero el caso de Chile Primero, no es el único. Luego, vendría la génesis de la crisis de la Concertación. La salida de Adolfo Zaldívar de la Democracia Cristiana.
Otro viejo zorro que sabe de oportunidades. Y este ejemplo sirve para instaurar un interesante cuestionamiento: ¿Los políticos se auto-marginan de sus coaliciones por una “falta de unidad” o porque se dan cuenta que el escenario en el que se envuelven no es el propicio para sacar provecho de él?
Quizá sea un poco de las dos cosas. Sin embargo, es más claro que “la falta de unidad” sea la excusa más sutil para salirse de un pacto que no les favorece. Zaldívar se unió entonces al Partido Regionalista Independiente.
Su nombre lo dice: REGIONALISTA (independiente). O sea, nuevamente estamos frente al modelo de “nuevo referente” que se adhiere a la idea de descentralización del territorio y a su vez, de la sociedad. Los nuevos partidos políticos se ciñen a políticas “modernas”, intentan vestir con ropajes socialistas lo que en verdad no es más que una estructura neoliberal inamovible. Que la integración, que la pluralidad, que la libertad, que la justicia. PRI es el súper héroe de los nunca escuchados. PRI es el holograma perfecto para la provincia tal como Chile Primero lo es para el joven ingenuo e indeciso. Cosa que Zaldívar y sus ambiciones no podrían materializarse estando dentro de la Concertación.
Sin embargo, la transmutación de la política no sólo se evidencia en la creación de referentes nuevos, sino que también se da dentro de las propias coaliciones tradicionales, las cuales, si bien no logran un cambio sustantivo en lo macro de este aspecto, sí establecen parámetros de vulnerabilidad ante la oposición.
Ejemplo de esto es el cisma producido al interior de la Concertación al presentarse fragmentada en dos corrientes, idea presentada por Pepe Auth, debatida y aceptada con escepticismo dentro de la coalición, que terminó por provocar el karma con el que hoy el oficialismo se pega mil cabezazos contra la pared.
Quizá, presentar dos listas para aumentar el espectro de posibilidades con las que la Concertación podría asegurar, efectivamente, sus cupos concejales en los 365 municipios del país, no obstante, la estrategia erró en mezclarse con el famoso “pacto por omisión” de la DC con el Partido Comunista.
Obviamente, los votos demócrata cristianos no migrarían hacia los candidatos comunistas por una cuestión obvia. El padrón DC es de todas formas conservador y católico, por muy izquierda que digan ser, nunca lo serán tanto como para darle votos al PC. No fue extraño entonces que RN fuera el gran ganador en las pasadas elecciones; solapadamente, los votos democratacristianos fueron tránsfugos, sin lugar a dudas.
Este tipo de experimentos son los que desembocan en ese río tecnicolor que hacen más difusa a la política. Pactos, acuerdos, divisiones y peleas que no hacen más que confundir a la masa votante y también a quienes la ven desde afuera.
Así, si hubiera que caracterizar a la política actual, tendría que ser algo así como un camaleón, ciego, sordo y cojo.


Noviembre 6th, 2008 at 2:22 pm
Buena tecla…algo imprecisa, pero buena en lo que apuntas..acá la política chilena simplemente está cambiando el paquete de regalos..el color rosa por azul con autitos, dentro viene el mismo Sanhe Nuss…de distinta marca, pero el mismo.
Noviembre 6th, 2008 at 8:46 pm
La política (y los políticos sobre todo) son como la materia: No se crea ni se destruye, sólo se transforma.
xD
Jonathan