El AFI, o la eterna lucha entre calidad y equidad
Creo que el tema de la reestructuración del AFI es el tema más complejo sobre el que me ha tocado escribir hasta el momento. Y es así, porque trata de algo que posee muchas aristas, relieves e intereses de distinta índole, cada uno de ellos con sus propios argumentos que “en teoría”, son válidos.
AFI, o Aporte Fiscal Indirecto es una plata que el Estado le entrega (Desde 1981) a las universidades que captan los mejores 27.500 alumnos rendidores de la prueba de selección para la educación superior (Antes fue la PAA, ahora la PSU). Como la U. de Chile y la U. Católica son generalmente, los que se llevan a los mejores puntajes, juntas recibían cerca del 40% de los 19 mil millones de pesos que entrega este sistema. Según dicen, no es mucho “money”, pero representa un triunfo simbólico (O algo así se inventó para salir del paso), que muestra a las mejores “úes” del país.
Bueno, este sistema está por cambiar. Luego de unos “tira y afloja” entre nuestro querido MINEDUC y el Consejo de Rectores, la propuesta es cambiar el criterio de selección, incluyendo las notas obtenidas en enseñanza media. Lo que haría que un 50% del beneficio dependiera de los resultados de la PSU, y el otro 50 del rendimiento académico.
La madre de todas las preguntas (Emulando a otra sección de esta sexy página): ¿Por qué hacer esto? Hay varios motivos. Primero, descentralizar el aporte monetario hacia “la Chile” y “la Cato” y distribuirlo de mejor manera entre todas las universidades beneficiarias. Segundo, “democratizar” el sistema, permitiendo a alumnos de bajos recursos, o de colegios municipales y subvencionados, obtener este beneficio.
Acá me quiero detener para explicar el argumento que dan en este segundo punto. Según estadísticas echar por el MINEDUC, la mayoría de los alumnos que llegan a la UC o a la U. de Chile, son estudiantes que provienen de colegios privados. Los cuales, en teoría (Y más en la práctica), no necesitan de beneficios como el AFI, porque tienen los ingresos suficientes como para poder hacer subsistir a esas casas de estudio. Mientras que los estudiantes que provienen de colegios municipales y/o subvencionados, y que se supone, tienen menos recursos, optan por otras universidades, algunas estatales, otras privadas, etc. Esto debido a que los primeros tienen buenos resultados en la PSU (más allá de cómo les vaya en el cole) y pueden optar a entrar a las tradicionales.
Tercero, y tiene que ver con lo último del párrafo anterior, la idea de que las universidades tradicionales (Especialmente las dos grandes) diversifiquen su gama de alumnado, haciendo ingresar a estudiantes que no tengan tan buen puntaje, pero que estén avalados por una buena enseñanza media, traducida en sus notas.
En los tres puntos se busca algo que el AFI claramente no entrega: equidad. Ahora, que no lo haga no significa que esté mal, sino que su concepción está hecha para “beneficiar” en función de la calidad de alumnado que captan las universidades. Acá está el drama.
Acá en Chile (Y debido a nuestra sociedad y economía neo liberal) se tiene la noción de que calidad y equidad no pueden ir juntas: O privilegiamos a unos pocos, o somos todos mediocres pero iguales. Así funciona el pensamiento de la sociedad chilena, y así funciona (y funcionará) el AFI. Lo digo así porque al final, da lo mismo de qué manera se establezca el AFI, porque en sus cimientos está contemplada la injusticia.
Injusticia para las universidades, que no perciben los mismos fondos por el sistema de selección. Pero es lo que menos me importa (Porque lo pensaría dos o más veces antes de darle plata a la U. de la República por ejemplo). Y más que nada, injusticia para los alumnos, porque ese beneficio no les llega directamente a ellos, sino que a la institución (Que puede hacer lo que quiera con esa plata). Los criterios de calidad o equidad son irrelevantes si nos ponemos a pensar que la educación chilena es mediocre y desigual. Porque un siete inflado en matemáticas, está igual de inflado en un colegio municipal y en uno privado. Y la PSU es una obligación en algunas úes y un simple requisito en otras.
La verdadera batalla se encuentra en encuadrar una calidad equitativa de educación, desde el jardín hasta la universidad. Cuando logremos eso, también va a dar lo mismo si es que el AFI (u otro sistema) beneficie calidad o equidad, simplemente porque una va a ser parte de la otra, y cualquiera que se escoja va a arrastrar a la otra, lo que si podría generar beneficios a esos afortunados 27.500 estudiantes. Eso, si es que los dueños de las úes no se roban la plata primero. Pero eso es harina de otro costal.


Noviembre 5th, 2008 at 10:08 am
Es complicado el tema porque partimos de una base que la PSU parte discriminando para los dos lados.
Muchos dicen que los que tienen más lucas se preparan mejor para la PSU, pero también hay datos ciertos que los colegios más exigentes también son los más caros y que ahí una nota 5, pésima para efectos PSU equivale a un 8,15 de un colegio municipal…
Entonces…como lo hago al final del día???
Partamos por definir eso y luego nos vamos con los fondos que se regalan.
Noviembre 5th, 2008 at 11:00 am
Concuerdo en parte lo que dice Jaime. Pero tampoco creo que la PSU y las malditas notas de enseñanza media sean lo indispensable en este asunto.
Yo creo que partiría por pensar en cómo dos ues se llevan el grosso de la plata, y las demás agarran las migajas. Y luego pensar en dar un poco más de accesibilidad a la Universidad,y luego veamos el temita de la igualdad y la calidad con el AFI, que al final es un sistema que vea como se vea, cambie como se cambie, será injusto y poco equitativo.
Noviembre 6th, 2008 at 12:10 am
Primero qe todo felicitarte Jonathan x tan buen texto ! Y segundo, creo que el problema no está en la forma de seleccion universitaria, puesto si de notas se tratase hay colegios en donde es muy fácil salir con promedio sobre 6 por la misma calidad de la educación. Además que la PSU es un buen filtro para ver quien realmente salió con las notas que le correspondía.
Aqui el problema no está flotando en el agua, está en el fondo, la desigualdad entre estatales y privados viene desde la base… Si es posible que un colegio particular si pueda modificar las mallas curriculares, es obvio qe dan enfoqe a la PSU xqe ese es su fin. En cambio, en los colegios marginales lo qe les importa es que la persona termine su 4º medio, puesto que el nivel de deserción escolar en los estratos mas bajos es enorme.
Es más qe obvio qe calidad y equidad no pueden ir juntas, no se trata solo de la educación, esto viene en un tema social, donde las aspiraciones desde niños son distintas en cada lugar.
Bonito sería que todos tuvieramos exactamente las mismas oportunidades.. Pero ¿tienen todos las mismas ganas de aprovecharlas?
Esto es un tema mucho mas allá que el AFI, estamos hablando de reformular la sociedad chilena completa, y en nosotros, está esa posibilidad.
EXCELENTE ARTICULO !!
Noviembre 6th, 2008 at 12:19 am
Acá discrepo con tu amiga..yo vengo de un colegio particular de elite, de esos que lideran los ránkings de caros, tal como lideramos los puntajes nacionales, pero no los ránkings de entradas…porque chucha…en mi colegio se han preocupado históricamante (primer colegio privado de Chile) en formar personas, no puntajes, y yo saliendo con un 5,2 de ese colegio puedo decir que eso equivale a un 8,15 de cualquier otro…y sí, saqué puntaje nacional y en mi época no habían becas por lo que entré a una privada.
Apuntemos a calidad, que el Estado se ponga, es una inversión país, no un gasto!!!
Noviembre 17th, 2008 at 2:05 pm
Las personas no solo se forman en los colegios, sino desde tu casa. Y a colegios privados solo entran los que pueden, no los que quieren, mi enfoqe va al fondo, no a la superficie insisto.. Super facil es hablar pues la demagogia sobra, pero aqui, no importa la opinion de unos pocos, sino la actitud de muchos