Debo admitirlo: lo primero que hago al abrir cualquier revista, diario o página de Internet es irme de cabeza a las crÃticas de música. No lo puedo evitar. Tampoco me interesa hacerlo y es asà que llevo años leyendo cuanta columna referida a discos o conciertos me pongan por delante. Extensas y especializadas como las de Super 45. Breves y a prueba de sordos como las de las TV y Novelas.
Pocas veces pongo atención en quien las firma, ya que el tiempo me ha enseñado que ésta no es en lo absoluto información significativa para mi compulsión melómano-lingüÃstica. Los nombres se me olvidan con facilidad y en ningún caso se convierten en datos que me puedan servir de filtro para futuras lecturas.
Los nombres, las personas pasan, mientras lo que queda es el contenido, el punto de vista. Y eso es fundamentalmente lo que me interesa, lo que se conecta en algún punto con mi sensibilidad: ¿Qué opina un X sobre una obra Y? Cualquiera sea el X, cualquiera sea el Y.
¿Raro? ¿Extravagante? Mmm, no sé. Para mà es la dialéctica músico-oyente el fenómeno interesante; es el cómo nos situamos frente al objeto, qué decimos de él y por sobretodo el cómo lo decimos, lo que termina hablando más de nosotros mismos que del objeto en cuestión.
CrÃtico-crÃptico-indescifrable.
“La música de X es una afirmación constante de lo peculiar que resulta simular un viaje interior que no es más que cáscara y forma, un periplo engañoso que bebe de la industria e intenta vestirse de verdad individual cuando no es más que afirmación colectiva…â€
¡¡¡Guau!!! ¿Será ésta música de sanación? ¿O algún tipo de performance sonora que incluye ritos mÃsticos, oraciones colectivas y prácticas de yoga? No. Es simplemente una banda de Folk, con canciones de melodÃas suavecitas y pegajosas que hablan de amor y decepción y que probablemente, por el tenor de sus letras, nunca han escuchado ni menos utilizado la palabra “periploâ€.
CrÃtico-que no escucha lo que crÃtica-pues con la carátula le basta.
“El tercer disco de la banda X, producido por ellos mismos, contiene 12 tracks de una duración aproximada de tres minutos treinta cada uno, por lo que se ajustan perfectamente al formato radial. Sus letras continúan con la tónica de sus producciones anteriores, amores tortuosos (Me Mata tu Amor) y algunas pinceladas de crÃtica social (Hasta Cuando Sra. Presidenta). Incluyen dos covers, uno al comienzo y otro al final del disco.â€
Al menos se dio el trabajo de leer el tÃtulo de las canciones y los créditos del dÃptico interior. Además siempre es bueno saber cuántas canciones trae un disco, no vaya a ser cosa que no traiga ninguna.
CrÃtico-inconformista-crónico.
“Este segundo disco de los X resulta una experiencia bastante desalentadora para todos aquellos que celebramos su prometedor debut. ¿Qué pasó que cambiaron esas poderosas y afiladas guitarras por sintetizadores? ¿Que ocurrió con esa demoledora baterÃa de acelerados beats, que ahora dio paso a percusiones programadas y grabaciones intervenidas de tablas hindú? ¡En que momento perdieron el rumbo muchachos! ¡Dónde está la consistencia, la mÃnima coherencia musical!”
Una semana después, el mismo crÃtico “Y†escribe lo siguiente sobre otra banda a la que llamaremos “Z†para asà no confundirnos.
“Es difÃcil escribir sobre este cuarto disco de Z y no preguntarse ¡hasta cuándo! Hasta cuando la formula repetida hasta el cansancio: guitarras de sonido vintage, bajos saturados, la misma voz afectada de siempre hablándonos de las peores pesadillas del hombre moderno y por si fuera poco, una vez más, arreglos de gran orquesta para las canciones que probablemente serán elegidas como singles. ¡Vamos muchachos! ¡Renovarse o morir es la consigna!â€
CrÃtico-que insiste en ver bajo el agua.
“Se nota claramente que al momento de entrar al estudio los X atravesaban por una profunda crisis interna. Se puede percibir la tensión, incluso oler la rabia contenida en cada una de las 9 canciones que trae esta nuevo disco (probablemente la número 10 no alcanzaron a grabarla por los constantes roces entre sus integrantes). Y es que a pesar de la impecable producción, se percibe y se cuela el hastÃo, el total aburrimiento reinante en esas sesiones de grabación; una falta absoluta de complicidad entre los integrantes…â€
SerÃa bueno aclarar que el disco de la banda “Xâ€, al que nuestro crÃtico “Y†hace mención en el párrafo anterior, se grabo en Islandia, distante a más de 11 mil kilómetros de nuestro terruño… Poco a poco uno va entendiendo el cliché aquel sobre la música y su maravilloso poder de transportarnos y de permitirnos ver más allá.
CrÃtico-cool- (y bilingüe).
“El electro-post- rock de “X†vuelve a sorprender en una placa que de todas formas tienes que “chekarâ€. Suenan mejor que nunca, frescos, elegantemente británicos y pareciera que tanto whisky y club nocturno finalmente los ha convertido en lo que siempre quisieron ser: los reyes de la night music londinense. Capaces de darte vuelta la cabeza desde los primeros treinta segundos del track 1, convertirán tu IPod en la dream party que siempre imaginaste…â€
¡Great! No tengo IPod, no conozco Londres y me cuesta darle un significado concreto a eso de “postâ€.
Claramente necesito un upgrade.
Yo nunca pesco en realidad las crÃticas de música, hay gallos que hacen trizas un disco, y cuando lo escucho para mà son obras maestras. Eso si rescato a veces algunos datos como el sonido, acordes, instrumentos, etc., pero en general hay comentaristas que se las dan de eruditos y son unos verdaderos charlatanes.
Me cagué de la risa con esta columna. Si bien tampoco me fijo en los nombres, chucha, das medio a medio en la crÃtica.
Sin ir más lejos ayer leà una de La Tercera que era media Darwiniana…ajajajjajaa
yo leo muchas crÃticas de discos, que pueden ser tan enredadas como las que describes, al final vale la manera en la que yo escucho el disco y la sensación que deja…
entretenido post, al parecer esas crÃticas parecen ser como plantillas donde sólo se cambia el nombre de labanda y el disco…;)
Hace rato no venia por acá y bueno, me encontré con este post muy entretenido y que tiene mucha razón en su apreciación. Creo que en la crÃtica predominan esos que no les gusta nada, y aquellos que les gusta todo a veces no son tan malos.
Bueno, no quiero ser crÃtico en este sentido tampoco.
Saludos