Claudio González®

Comida Saludable (Sólo para ABC1)

Comida Saludable (Sólo para ABC1)

Es tiempo de almorzar, el hambre inunda mi corazón por sobre mi estómago, claro, van a ser cerca de las 12 del día y el organismo comienza a generar esos llamados de atención tan potentes como las peleas entre candidatos a alcaldes, además de escuchar a todos los colegas de trabajo que irán a comprar sus almuerzos, ya sea en algunos locales itinerantes que hay aquí en Ciudad Empresarial, en los locales comerciales del sector o simplemente traen sus “cocaví” directo desde sus casas, al menos opciones quedan abiertas según el comensal.

Mi menú de hoy será un contundente plato de ensaladas, cortesía de una cadena de este tipo de platos llamada Oh! Salad, donde los productos son bastante variados, pero todos siguiendo una línea relativamente similar, donde lechugas, aceitunas, quesillos, carnes blancas, y otras locuras alimenticias se juntan para crear un “mix” a gusto de quienes llenan el local de Huechuraba, dando cuenta que muchos pueden encontrar que sus casinos no llenan las expectativas o no desean ir a sus casas por lejanía. Todo bien hasta ahora, los ingredientes listos, mezclas y “toppins” (como suelen llamar a los elementos dentro del plato) sin problemas, pero al llegar a la caja, el momento del desembolso de dinero cuesta un poco, al menos para quién recién está comenzando en las lides laborales, y viendo que en su entorno más cercano dentro del local reina una masa importante de ejecutivos/as que al parecer ganan un “poquito” más que tú.

Se me viene a la mente en ese momento toda la maquinaria de precios accesibles de un montón de restaurantes de comida rápida (o chatarra, como quiera llamarlo ud.), nombres como Doggi´s, Mc Donalds, Burger King, y muchos otros lugares llenos de colores, fotos de hamburguesas súper naturales, cajitas felices y gente atendiendo a la velocidad de la luz se contraponían frente a mis ensaladas, las mismas que elegí con tantas ganas para no tener problemas con la regulación estomacal, pero finalmente accedí a pagar, a desembolsar la cantidad solicitada, sin siquiera tener un agua mineral o postre dentro del menú creado. Una lástima pero a su vez una satisfacción.

Cuento corto: Hace unas semanas atrás sufrí un problema en mi cuerpo, sin explicación alguna, probablemente provocado por alguna intoxicación al estómago, situación que me tenía bastante preocupado, además de generar alerta a mis viejos. Acto seguido, luego de casi 5 días con variables estados, fui al médico, diagnóstico: nada. Hacerse exámenes y todo para revisar si existía algo anormal, lo cual finalmente derivó en colon irritable y algunas otras complicaciones menores. En consecuencia, la recomendación más directa fue eliminar un montón de basura alimenticia, regular horarios de comidas y lo más lapidario: bajar de peso.

Mi voluntad está en pie de guerra, y no dudo que he estado aplicando la mejor de las ganas en mantenerme bien conmigo mismo, en comer sano, pero claro, los estímulos que me rodean diariamente me dicen todo lo contrario. La Encuesta Nacional de Salud publicada el 2003 reveló que el 22% de la población adulta chilena es obesa, mientras que 38% presenta sobrepeso, cosa que hoy probablemente debe estar en aumento, dado todos los estímulos existentes en nuestro diario vivir, desde la señora de las sopaipillas en el paradero, pasando por los cientos de locales de comida rápida e incluso el señor de los chocolates de la esquina.

El problema radica principalmente en un asunto de costos, donde la clase media y baja no tiene el acceso preferencial a comida saludable, donde lo más cercano es alimentarse con vienesas, carnes rojas, legumbres, etc, y las verduras y frutas se relegan a un segundo plano, más aún cuando incluso las ferias libres ofrecen todas las oportunidades de comer mejor, pero a precios que ni la crisis económica más jodida las hubiese pensado. Además, muchas revistas trabajan directamente con el tema de una buena alimentación, pero acceder a ellas tampoco es de lo más común para el oficinista, la secretaria o el pingüino que sale del colegio.

No en vano, Oh! Salad tiene preferencia de locales en el sector oriente de la capital y de algunas regiones, al contrario de las “comidas chatarras” donde incluso es posible encontrar en los lugares más recónditos del país.

¿Circulo vicioso entre las empresas? ¿Una cadena de distribución que comienza con engordar, luego medicarse y luego decaer para finalmente optar por productos que hoy por hoy salen más costosos que lo deseado?

Por ahora, la premisa es buscar la opción más acertada para mantenerse bien, con la esperanza de que algún día se prime la venta de comida más acertada para la sociedad actual por sobre la plastiquería alimenticia que reina hoy, todo sea para ahorrarse las lucas de visitas médicas, tratamientos y traumas, sin olvidar del stress de cada día.

Que nos escuche SanGuchito (con pan integral, carne de soya y harta verdura).

5 Responses to “Comida Saludable (Sólo para ABC1)”

  1. 1
    Jaime Ceresa® Says:

    Acá es frescura de raja de los productores.
    No puede ser que una ensalada valga 3 lucas mientras un combo valga dos lucas y media…que el arroz integral (que es menos procesado y más digestivo) valga más que el blanco, y un largo etc.

    Uno se espanta con los valores, en buena, y en serio da para pensar que todo esto de comer bien al final del día es un negociado que por mucho que nos beneficie en salud, nos mata el bolsillo y nos enferma por otros lados.

  2. 2
    Ideasingracia Says:

    Totalmente cierto…incluso pa’ ser flaco hay q tener plata. Por eso todas las cuicas (y ricas también, hay que decirlo) tienen siempre las medias figuras, mientras que las cabras de menos recursos tienen casi siempre sus michelines.
    La desigualdad en Chile está en todo, pero en todo, ámbito de cosas.

    Saludos singracia!

  3. 3
    Ani Says:

    Es verdad.. Y la situación se ve a nivel nacional no solo en Stgo. Al menos acá en Antofagasta lo que es fruta y verduras carisimos, pero si uno quiere comer más o menos saludables, no queda otra que desembolsar el bolsillo nomás.. Aún así, no salgo de mi espanto que la lechuga escarola esté a $700 y en Concepción $350.. o sea.. pago el doble por una lechugita que por el puro precio la hago rendir como 3 días jajajajajaja…

    Increíble en todo caso, que hasta en alimentación hay desigualdad..

    Por cierto, como consejo y a modo ahorrativo.. digale a su mamá que le preparé ensaladas y en el trabajo la aliña ud y santo remedio.. te ahorras hasta la caminata…

    Saludos!

  4. 4
    Claudia Canifrú Says:

    Teni razón que los breas cobran terrible de caro una lechuga que en la vega te cuesta $300 y le ponen casi de nada de los otros “ingredientes”. Yo trabajo en Isidora Goyenechea y te encargo los precios, no compro nada yo acá, me lo traigo todo de mi casita.

    Aunque le estai poniendo un poco de color con el precio de las verduras versus la comida chatarra. Todo está subiendo, no lo negaré porque no soy agilá, pero la gente no tiene cultura de comida, por eso comen pura chatarra jurando que es más barato y al final son puros guatones mal nutridos.

    Y te lo digo porque soy vegetariana y secretaria, y las moneas me alcanzan de lo más bien.

  5. 5
    David Andrés Díaz Says:

    Yo discrepo un poco en este artículo. En el fondo, si vas a una feria de semana por algún barrio de Santiago, verás que los precios no son tan excesivos. Lo que pasa es que hay un tremendo problema de hábitos y prioridades alimenticias en la sociedad.

    Es porque la gente prefiere salir rápido del apuro, no ven la comida como algo fundamental en la salud. Prefieren gastan en familia 10 mil pesos en comida chatarra (que de paso pagan en módicas cuotas) que gastar eso mismo en verduras, frutas y cereales, algo balanceado.

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