Expectativas de un agrandado
Es una enfermedad congénita de algunos hinchas y jugadores chilenos. Creer que previo a los partidos ya le están ganando a los rivales. Se agrandan con Brasil, con el pentacampeón del mundo, que en finales mundiales ha dejado en vergüenza a Italia y Alemania, y los seleccionados dicen “ahora les ganamos”, “ojalá vengan con miedo”.
Así nos fue. ¿¡Qué miedo, por favor!? Si alguna vez hubo “miedo” de venir a Chile (si es que hubo) fue entre los ’60s y ’90s (y eso) cuando la Roja se hacía respetar como local. Sólo la “marea roja” en el estadio, gritando y alentando, hace la diferencia con otros países. Por algo somos una de las selecciones con mejor promedio de público en Sudamérica.
Es un craso error agrandarse, porque no se ha logrado nada. Ni antes, ni ahora. No es una cosa de negatividad, porque para ser negativo hay que tener en cuenta una situación, y aquí no hay situación o títulos.
A modo de ejemplo. No podemos sacar en cara el tercer lugar en 1962, porque tres de los países que se enfrentan en las clasificatorias han ganado mundiales. No podemos sacar en cara los subcampeonatos continentales en 1955, 1979 y 1987, porque siete de las selecciones con que se juega han levantado la Copa América. No podemos sacar en cara la medalla de bronce en Sydney 2000, porque tres de los rivales sudamericanos se han colgado una mejor presea. No podemos sacar en cara nada. E incluso quienes tienen por qué agrandarse no lo hacen, entonces por qué lo hace Chile.
El agrandarse sin sentido le hace más fácil el trabajo al técnico rival. Porque en la charla previa al partido puede usar esas declaraciones para motivar a sus dirigidos. Lo hizo Dunga e incluso al final del duelo el Scratch dejó un recadito en la pizarra del camarín: “con la mejor selección del mundo no se juega”. Se provoca al rival de manera tonta y sufrimos las consecuencias.
Las expectativas sólo deben basarse en el juego, en los resultados. Lástima que el destino se ríe de nosotros, porque la mayoría de las veces cuando más se espera una victoria no llega, y viceversa. Es el caso del partido con Ecuador. La confianza tras la goleada con Colombia era la necesaria para afrontar la visita más fácil que quedaba en estas eliminatorias.
Más encima los ecuatorianos emitieron declaraciones previas al partido, igual que Chile ante Brasil: “que Suazo no dura 90 minutos”, “que la Roja a Ecuador va a esconderse”, entre otras pavadas. Pero la visita respondió con otras: “les vamos a tapar la boca”. No sé si Bielsa usó esto como argumento para aleonar a sus jugadores, y ojalá que no, porque si lo hizo quedó claro que no le hicieron caso.
Un partido totalmente ganable, ante un rival que jugó pésimo, pero como Chile jugó peor, sufrió una nueva derrota en Ecuador. Primero, a los jugadores no se les notó actitud de querer ganar, como que entraron pensando en que se terminara pronto el encuentro. No eran capaces de dar tres pases seguidos y quitar el balón al rival sin falta. Así se ganaron tres amarillas y dos rojas, quedando con cuatro suspendidos para enfrentar a Argentina: Jara, Fuentes, Cereceda y Sánchez.
Y segundo, Bielsa no sé que pretendió con los cambios. Ya con uno menos por la expulsión de Fuentes, sacó a Matías Fernández y metió a Pablo Contreras. Chile jugó más de 70 minutos sin volante de salida. Alguno dirá, pero en el segundo tiempo entró Pedro Morales, correcto, entró y no jugó. Y aquella sustitución fue por Humberto Suazo, o sea cuando requeríamos de un contragolpe para conseguir un gol, sacan al delantero centro. Inexplicable.
Ecuador tuvo la opción de taparnos la boca y lo hizo. Chile tuvo su oportunidad y la desaprovechó. Suazo no duró 90 minutos, correcto (aunque fue por decisión técnica). La Roja fue a esconderse, correcto. Les tapamos la boca, incorrecto. Al final diga lo que diga, es en la cancha, durante 90 minutos, donde hay que demostrar lo bueno que se es. Las declaraciones previas son condimentos, que en el caso de Chile, termina más perjudicando que ayudando. El Domingo Ecuador demostró que fue menos malo, llegó mucho más y terminó concretando el gol que le dio los tres puntos.
La Roja con la cabeza baja, una vez más, ahora tiene que enfrentar a su bestia negra en el Estadio Nacional. Es Argentina, a quien nunca se ha vencido por partidos oficiales a nivel adulto. Mañana a las 20.10 es la cita, con la albiceleste y con la historia. Pero esta vez y en adelante, calladitos nomás. Y a jugar.


Octubre 14th, 2008 at 2:33 pm
La verdad y tal como lo hablamos este partido lo perdió Chile…como jugó Ecuador 11 contra 11 era un partido que se ganaba corriendo 5 minutos y dando 3 pases buenos…una farra, y ahora con Argentina lo cosa está jodida…nunca le hemos ganado a los argentinos es iluso pensar que se les podrá ganar ahora…ojalá esté equivocado.
Octubre 14th, 2008 at 5:19 pm
El mejor consejo es dedicarse 100% al partido y hablar menos. El día domingo a los jugadores les pesaban los pies, además de estar sin animo ni ganas de ganar.
Saludos
Octubre 14th, 2008 at 5:34 pm
Estamos jodidos!!
Na, cómo saben? en una de esas, la selección se estaba haciendo la fulera para despistar ante el encuentro con Argentina
Octubre 15th, 2008 at 2:12 pm
Todos estabamos esperanzados en que Chile haria un mejor partido contra ecuador, pero no fue asi, lamentable y se perdio unica y exclusivamente por un error de portero de penecas.
Con Argentina no tengo ni una sola ilusion, es mas esos partidos los entramos perdiendo siempre, sea como venga Argentina, con puros suplentes, nos ganan igual.
Espero equivocarme, mira que nunca he visto a la seleccion ganarle a Argentina en una eliminatoria y esto si que seria pa ceclebrar.