Andrea González®

“Pacto por omisión” entre el Partido Comunista y la Concertación: Amigos por conveniencia

“Pacto por omisión” entre el Partido Comunista y la Concertación: Amigos por conveniencia

Si muchas cosas en la vida tienen un objetivo programado, y aún puede, existir lugar para excepciones que dejan que el destino se revele. En política, la incertidumbre tiende a ser eliminada hasta el mínimo. Porque si la consigna es vencer, el cálculo práctico y deliberado será la regla y nunca la excepción. Siendo así ¿ha sido este “pacto por omisión” entre el Partido Comunista y la Concertación una forma de evitar la exclusión de la izquierda extraparlamentaria o una maniobra para evitar daños colaterales tras las listas separadas de la Concertación? Nosotros, por lo menos, “votamos” por la segunda opción.

La elección municipal de 2008 será recordada por los experimentos electorales. Porque tras la ventilada separación del PPD y el PRSD de sus “socios” históricos del PS y la DC no pasó mucho tiempo, hasta que una segunda parte de la película titulada “Reconfiguraciones de padrones electorales 2008. El regreso ” , hiciese su aparición con una historia antigua, como el hilo negro, en la Política Chilena: la necesidad de aunar fuerzas buscando los votos de “la máquina” – nostálgica pero aún eficiente - del Partido Comunista.

Si se trae a la memoria la Historia se rastrea el origen de una enemistad histórica: en uno de sus hitos más mencionado, el llamado de Gabriel González Videla a los comunistas para apoyar su elección de 1946, al unirse al Frente Popular. Ya en el poder, González Videla, rompió con sus “socios” del PC, dejando al partido proscrito (1946) y a sus militantes perseguidos en lo que se llamó la “Ley maldita”. Ni siquiera fue tan distinto, el escenario de vuelta a la Democracia, cuando los partidos de la Concertación, optaron por dejar fuera del conglomerado al PC, ya que éste optaba por la vía armada y no institucional.

Hoy, en 2008, el escenario es diferente. Sin embargo el “pacto por omisión” (definido por muchos como histórico) entre el PC (encarnado en Juntos Podemos Más, conglomerado de izquierda integrado por el Partido Comunista, el Partido Humanista y la Izquierda Cristiana) y la Concertación de Partidos por la Democracia (DC, PS-PPD, PRSD) manifiesta que sus junturas todavía son muy jóvenes, débiles y, esperanzadas en “gestos” de unión.

El Pacto comenzó con las siguientes instrucciones: el pacto Concertacionista deberá omitirse en 8 comunas, mientras el de izquierda hará en 17, porque el objetivo final se centra – más que nada- en arrebatar municipios emblemáticos a la Alianza (por ejemplo La Florida), y también lograr que la izquierda se posicione en comunas donde tradicionalmente debiese tener mayor fuerza electoral, como Pedro Aguirre Cerda, con una candidatura segura en la figura “emblemática” de Claudina Núñez, ex concejal y ex presidenta de la Coordinadora Metropolitana de Pobladores y ex presidenta de la junta de vecinos de la poblacional de La Victoria.

Sin embargo, realizado El Pacto, y ordenadas las huestes, ya se dejan notar los primeros rasmillones. Así hace sólo unos días ya se sintió la tensión entre el PC y la DC, en la disputa por Estación Central y la candidatura del abogado Hugo Gutiérrez, representante de Juntos Podemos Más.
Así re fraseando las palabras textuales el presidente del Partido Comunista (PC), Guillermo Teillier, al diario La Nación. “No lo digo para herir a nadie, (pero) Hugo Gutiérrez está bastante arriba en las encuestas por sobre el candidato de la Democracia Cristiana (DC), yo creo que casi por más de 15 puntos. Entonces, cuando nosotros decimos que él es el candidato que debiera ser apoyado por parte de todas las fuerzas que están por terminar con la exclusión en Estación Central, es porque lo estamos diciendo con una base sólida, es porque ya conocemos varias encuestas y son coincidentes“.

Así el punto en cuestión – o en tensión- es que El Pacto no incluía a la comuna Estación Central, en el cual la DC lleva a un candidato propio, Néstor Santander. De esta forma, y por la prensa, el PC (y con encuestas en mano) ha comenzado a movilizar la que a su juicio, es una de sus mejores cartas en las elecciones. Sin embargo, la respuesta DC, fue negativa: no bajarían a su candidato. No obstante, para aquietar las aguas de los nuevos socios, el secretario general del PS, Marcelo Schilling, salió rápidamente al paso diciendo que “algunos candidatos podrían bajarse”. ¿Quién ganará este gallito? No lo sabemos.

Lo cierto es que en el mercado de intereses hay dos cosas claras: la primera, los números y las encuestas se convertirán en el barómetro más objetivo ante los posibles escenarios de campaña. La segunda, la desconfianza entre estos “socios por conveniencia” es histórica, y no será fácil de sobrellevar. Por ello, sí es que El Pacto, debiese extenderse más allá de las municipales habrá mucho más paño que cortar.
¿Por qué las dudas? Sólo vea estas declaraciones. Por ejemplo, del candidato DC por la alcaldía por Santiago, Jaime Ravinet, define -sin pelos en la lengua- al Pacto como “una maniobra electoral e instrumental”. Por ello no es de extrañar que los miembros del PC demuestren públicamente cierto grado de incertidumbre ante la conducta de su “amigos”, por lo menos así, se sobrentiende en las declaraciones de dirigentes comunistas, llamando a la “lealtad” de sus compañeros de pacto (DC y PS) en la voz de Jorge González, militante del PC y dirigente de la CTF: “No les pido que trabajen por mi candidatura, pero que cumplan lo pactado“. Más claro, dónde.

Así los gestos de “buena voluntad” especialmente en los llamados del PC a votar por candidatos DC (Alberto Undurraga en Maipú) o PS (Jorge Gajardo en La Florida), o los gestos claros de no “torcer su voluntad” en la negativa DC de bajar su candidatura por Estación Central, irán tornando más revueltas las aguas del histórico “pacto por omisión”.
Habrá que esperar como se comportará este río, que siempre ha sido de caudal torrentoso y traicionero.

3 Responses to ““Pacto por omisión” entre el Partido Comunista y la Concertación: Amigos por conveniencia”

  1. 1
    David Andrés Díaz Says:

    Ponte en el caso de que la DC antes del pacto se llevaba la gran tajada de la torta con los candidatos. Cambiarles eso es como tomarles los calzoncillos y subírselos hasta la cabeza, un dolor de bolas.

    El problema seguido es que instalado el pacto, las candidatos para los municipios omitidos no convencen mucho a los gordos de la concertación, y juran que los candidatos de ellos ganarán más votos. No sé qué tan cierto sea eso, pero sí dudo de algunos candidatos del PC, que más parecen dirigentes poblacionales que candidatos a alcalde (llámese gente capacitada). No es por discriminar.

    Yo no veo el problema en realizar pactos con los conglomerdos por asuntos de obtener puestos, porque así los partidos pequeños tienen acceso a quotas de poder, que es lo que al final todos quieren.

  2. 2
    Jaime Ceresa® Says:

    MMhhhhh…esto me suena a “unidos por Dios y separados por el Diablo”, desde que se juntaron me ha olido a que tarde o temprano la Concertación les clavará el cuchillo por detrás al Juntos Podemos, es algo demasiado lógico, es algo con bases históricas.

  3. 3
    Cristián Núñez Says:

    Cuando Videla sacó a los comunistas de la oficialidad partidaria, con su famosa “ley de defensa permanente de la democracia”, un poco presionado por EEUU, (no hay que olvidarce el contexto internacional del período), la política de los acuerdos comenzó a desprestigiarse. El frente popular llegó a su fin.
    Ahora esta semi inclusión del PC, más la ruptura de la concertación en esta “nueva” oferta de candidatos a las elecciones municipales, más la aparición del PRI, más el discurso de los díscolos, más el pololeo constante de RN hacia le centro y las consiguientes desconocidas reciprocas RN- UDI, más esta tendencia del marketing concertacionista ( y general) de desmarcarse del partido, más los casi 4 millones de no inscritos en edad de votar, más el posible triunfo de los Nulos en estas elecciones (ver portada del Clinc), no dará como resultado el fin del consenso concertacionista y el reinicio de la lógica de los tres tercios. Si gana Piñera lo doy por firmado.

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