¿Adiós Restricción?
El día domingo apareció en la prensa un recorte que indicaba que desde el 1° de septiembre se aboliría la restricción vehicular en la capital. Esto no es tan nuevo: todos los años, por diciembre, se retira la medida. Este año se hizo tres meses antes porque, según el Seremi metropolitano de Transportes, Pablo Rodríguez, las condiciones del aire mejoraban desde el noveno mes del año. Está bien: la capa de inversión térmica es un fenómeno que hace empeorar la calidad del aire, que se basa y se suma a las temperaturas bajas, convirtiendo todo esto en motivo de preocupación al ser asunto de salud pública.
Pero no son menos las dudas que surgen al respecto: ¿Por qué si esta información es conocida no se aplicó antes? Las respuestas podrán ser múltiples pero carecerán de interés con el futuro a la vista.
Esto sonará pueril, pero ¿qué objetivo persigue la restricción vehicular?
De Perogrullo: reducir las concentraciones aéreas de material particulado mediante la disminución del flujo vehicular. ¿Pero cumple esta caída del flujo automovilístico alguna función adicional, una especie de control de congestiones?
De ser así, ¿qué podrían esperar los conductores santiaguinos para los siguientes meses? ¿Representará el aumento del número de autos en las calles algún alivio para el sistema de transporte público de la capital, y en qué grado? ¿Esta descongestión de Transantiago podrá ser notada por los usuarios del sistema, o la congestión callejera por los automovilistas?
Volviendo al tema sanitario, el Seremi recalcó que este año se ha aumentado el número de dígitos restringidos pero reconoce que el número de episodios críticos de contaminación también se ha abultado. ¿Es esto un reconocimiento tácito de lo que todos sabemos, es decir, que las medidas compresivas del tráfico son ineficientes a la hora de reducir el impacto ambiental?
¿Hasta cuándo con los parches? ¿Qué esperamos para llevar a cabo medidas que corten de raíz o disminuyan significativamente los niveles de contaminación aérea por material particulado en Santiago y en otras ciudades contaminadas del país como Temuco, Rancagua, Osorno y tantas otras? Más profundamente, ¿qué medidas podrían contribuir en este sentido? ¿Mejor transporte masivo? ¿Aprovechamiento de nuevas fuentes energéticas renovables y no contaminantes? ¿Derrumbar la cordillera de la Costa para airear la cuenca?
Mientras siguen enfermando niños y adultos a largo plazo por afecciones respiratorias derivadas de la contaminación, y psicológicas secundarias a la congestión, nosotros seguiremos curiosos intentando encontrar a la Madre de Todas las Preguntas.


Septiembre 2nd, 2008 at 8:07 pm
El tiempo ha demostrado que la restricción en Santiago mas que para paliar la contaminacion es para parar la congestion…
Son medidas parche solamente y así nunca van a terminar con la contaminación. Santiago esta en un valle y encerrado por cerros y cordillera y la única solución al smog y contaminación es la lluvia y el viento que limpia la cuenca, lo demas es un saludo a la bandera.
Septiembre 3rd, 2008 at 12:02 pm
El aire es un asco!!
Estos fulanos mienten para no perderlas todas en la próximas elecciones con lo fulero de transantiasco. La restricción debería ser permanente y para todos, dejémonos de cuentos.
Septiembre 3rd, 2008 at 1:03 pm
Yo soy de los que pienso que a veces las medidas por impopulares que sean se deben tomar, y mantener restricción permanente. A todos.
Hace dos años escribí un artículo sobre esto, alegaban cerca de 30 personas, luego escribí sobre la contra, como a la gente le importa un carajo y son una tropa de inconscientes, los mismos 30 se excusaban y decían que les importaba una raja la restricción y que el problema era de las autoridades y de ellos. Ahí llegué a la conclusión que tenemos los problemas que nos merecemos.
Septiembre 3rd, 2008 at 1:50 pm
El tema de la restricción vehicular es el invento más tonto creado en los últimos años, quizás con el fin de disminuir las emisiones contaminantes dentro de la capital, pero finalmente con un objetivo que terminó siendo más nefasto que efectivo, ya que sin dudas el parque automotriz ha aumentado demasiado en comparación a años anteriores, y hoy tanto cataliticos como convencionales contaminan igual, quizás con menos cantidad de polución.
El gran problema radica en la ciudad misma, en la falta de limpieza de las calles con tanto polvo existente, la regulación de las empresas periféricas, las casas que aún mantienen braseros o chimeneas, las quemas ilegales, entre otros… La restricción vehicular es solo un cliché, que hoy podría ser perfectamente aplicado no por contaminación, si no por congestión, tal como ocurre en otros países para mejorar el transporte público, pero como en Chile somos tan pacatos, nunca ocurrirá eso, pero seguimos metiendo más autos, empeorando la gestion de buses y para peor, alegando que no se toman las medidas necesarias para descontaminar…
Caso a parte es la inversión en sistemas eólicos o hacer hoyos en cerros cercanos para que el smog se vaya (parece loco, pero es posible).
Ahora, no me vengan con que el aire está excelente, o quizás en Las Condes y Vitacura es así, pero en el resto de Santiago es todo lo contrario.