Elecciones municipales: ¿Mujeres al poder? Un destino semántico

No se extrañe cuando la propaganda electoral comience a copar la limitada visual de muchas arterias santiaguinas, y otros lugares del país, y sean muy pocos los rostros femeninos que lo interpelen acerca de su voto. Es que la escasa cantidad de candidaturas de mujeres en las próximas elecciones municipales marca una tendencia histórica y general en nuestras elecciones, y no sólo las de los gobiernos locales.

Es grande la ironía frente a lo que fue la reciente - y ya olvidada- popularidad de la palabra “paridad“. ¿La recuerda? Aquella que se volvió recurrente -y políticamente correcta- tras la llegada de Michelle Bachelet a la presidencia en 2006.
Lamentablemente desde ese momento de pequeña fama, “la paridad de género” no ha podido escapar de su destino semántico, y aún espera su oportunidad para instalarse de hecho, y en forma, más allá de los diccionarios, en la jefatura de los municipios, y en otros sectores, ojalá, más influyentes de la administración del país.

Lo cierto que más allá de ese horizonte lejano en el uso de palabras correctas la paridad de género se distancia más aún al ser la regla olvidada en las candidaturas municipales de 2008. Eso en vista de los datos que entregó la Corporación Humanas durante el pasado mes de agosto.
Sus escuetas cifras dan que pensar al contabilizar las listas de candidaturas inscritas para la elección municipal donde mostró que sólo un 18,9% de candidatos a alcaldes son mujeres (de un universo total de 12 mil candidaturas nacionales). Mientras el porcentaje de candidaturas femeninas a concejales se eleva 1.684 inscritas que equivale a un 25,4% del total.
Sumando ambos números el total de candidatas a concejalas y alcaldesas alcanza las 1.876 mujeres, lo que se traduce en un 24,6% del total de las candidaturas. Y aunque no lo crea, esto es todo un récord.

Pero no se congratule. Corporación Humanas explica que esta cifra no alcanza a superar el cuarto del total de las candidaturas pero, por otro lado, dice que hemos avanzado. Tal cual. En la pasada elección municipal, en 2004, las candidaturas femeninas llegaron a un 19,5%, frente a un 16,72% en las primeras elecciones municipales de 1992.

Otro dato de interés - y que paradojalmente no da pistas acerca de la falta de interés de los partidos por presentar candidatas mujeres - es la gran eficacia que muestra el rendimiento de las candidaturas femeninas en la relación entre el total de postulantes y el número que finalmente alcanza la elección a un cargo. Siendo esta relación, persistentemente exitosa en el caso de las mujeres.
Por ejemplo, en 1992, el 22,8% de las candidatas mujeres fueron electas, porcentaje que se elevó en un 34,4% el 2004. Y más aún, revirtiendo la tendencia histórica nacional en que las mujeres siempre votan mayoritariamente por candidatos hombres, en las últimas elecciones de gobiernos locales las candidatas han logrado mayor apoyo de sus congéneres, las que entre un 54 y 56% votan por sus pares para alcaldesas o concejalas. Una buena perfomance que expresa, que sí existe la cuestionada “solidaridad de género” a la hora de dar el voto.

Puestas en la mesa estas cifras y tendencias: entonces, ¿cómo se explica la baja presentación de candidaturas femeninas por parte de los partidos políticos?.

Según muchos, esto tiene que ver con la propia cultura de los partidos. Sin embargo, este fenómeno no sólo es particular a nuestro país, sino se replica en Latinoamérica y en el resto del mundo. Incluso en países con cultura política más avanzada como Suecia. De hecho, fueron ellos quienes propusieron una de las “soluciones” más recurridas a la hora de incentivar a los partidos políticos a “empujar” las candidaturas femeninas; soluciones que pasan por una ley de cuotas obligatorias para presentar un mínimo de candidatas, y que también otorgan beneficios a los partidos que presentan mujeres en sus listas y castigan a los que no lo hacen. Sin duda una serie de cambios, que necesariamente, pasan por modificaciones a leyes electorales y la propia cultura interna de las coaliciones partidarias.

¿Qué dice la experiencia? Concuerda que este tipo de leyes sí, pueden ser efectivas. Y no hay que ir tan lejos (a Suecia, por ejemplo), para conocer algunos casos. Según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) las leyes de cuotas se han tornado en una “estrategia exitosa” sobre todo lo que respecto a gobiernos locales, especialmente en la elección de alcaldes, con aumentos de participación en Costa Rica (del 6,2% al 28,4%), en República Dominicana (del 1,7% al 11,9%), y en Ecuador (del 3% al 5,9%).
En tanto, en las elecciones de concejales la participación de las mujeres se incrementó del 14,2% al 26,8% en Chile; del 8,2% al 31,7% en Ecuador y del 22,5% al 76,1% en República Dominicana.

No obstante, lo positivo de la tendencia hay otras cifras que entregan otro contraste.
En Chile, sólo el 10% de los parlamentarios son mujeres y, a nivel comunal, el porcentaje de concejalas en ejercicio es sólo un 21,2 %.
Y más aún, en Chile sólo hay 1 mujer por cada 10 alcaldes. O sea dicho en palabras simples, aumenta la participación, pero quienes detentan el poder siguen siendo los hombres.
La figura, es como invitar a “jugar a mi patio” pero con pocas, muy pocas opciones de ganar el juego.

Paradojas más o ironías menos, algunos dirán tal como en el deporte - que lo importante es competir- sin embargo, el punto en cuestión es que si no hay reales incentivos para aumentar la participación femenina en cargos de poder, se podrá argumentar -no sin justa razón- que esta es una democracia a medias; sobre todo teniendo en cuenta que hace casi 70 años que las mujeres adquirieron el derecho de postular a cargos públicos de elección popular, y que de ese tiempo a esta fecha el porcentaje de representación aumentó sólo en un 8,9 por ciento. Demasiado poco, para tantas décadas. Y en 2008, al parecer, aún no hay mucho ánimo de repuntar.

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    4 Personas han comentado esta Nota »

    Comentario por Jaime Ceresa® » 1 Septiembre 2008 a las 11:03

    Es complejo el tema. Creo en las capacidad y las mujeres las tienes, pero no estoy de acuerdo con forzar candidaturas mediante leyes de cuota.

    ¿La razón?

    Se fuerza a llenar cupos a como de lugar y se atenta contra la calidad.
    Creo que tienen que haber otros mecanismos para fomentar la candidatura de mujeres a cargos políticos.

    Cuídate.

     
    Comentario por Alida » 1 Septiembre 2008 a las 22:19

    Los hombres siempre están en contra del cuoteo favorable a la mujer, aduciendo que debe primar la calidad. ¿Qué quiere decir eso? ¿Que hay más hombres capaces que mujeres? Da la idea de que piensan que para llenar los cupos sólo existieran un par de mujeres inteligentes y que el resto fueran tontas que van a ir de candidatas sólo para llenar un número. Sería bueno que se fijaran primero en la calidad de los hombres candidatos.

     
    Comentario por Alejandro » 2 Septiembre 2008 a las 17:26

    El día en que realmente halla paridad, nos dejaran de importar estos números. Juzgaremos la capacidad, independiente si el candidato en cuestión es hombre, mujer, o Klingon.

    Saludos.

     
    Comentario por Jaime Ceresa® » 2 Septiembre 2008 a las 18:04

    No se trata de estar en contra del cuoteo, Ali, es paridad forzada, es lograr igualdad mediante decreto, es muchas cosas, aparte no garantiza la calidad. De hecho es más antidemocrático que lo otro.

    De hecho la “libre competencia” electoral, para cargos de trabajo, etc. tampoco, pero en últimas se puede apuntar mediante sistemas de incentivos y cambios sociales a nivel de educación a que lo haga.

    Es eso.

     


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