Alejandro González®

Economía Chilena: Cuando las Billeteras Sufren Anorexia.

Economía Chilena: Cuando las Billeteras Sufren Anorexia.

No hay plata pal’ pan, no hay plata pa’ la lechuga, no hay plata pa’ la bencina, no hay plata pa’ las cuentas, no hay plata pal’ chocolatito del niño, no hay plata pa’ ná. La familia chilena se queja, se enoja, llora y se lamenta. No tiene las riendas del sistema, ni tampoco tiene cómo tomarlas.
Precios que suben y sueldos que se mantienen congelados como si nada. Políticos que sacan provecho del tesoro nacional con sus bonificaciones de mierda.

Al borde de que le pongan impuesto al oxígeno, y nosotros, seguimos gastando y gastando a desparpajo. Pero no seamos tan catastróficos. Inventemos una buena razón para creer que no estamos tan cagados, mal que mal, somos rebuenos para eso: Chile no es la única víctima de los ingratos vaivenes de la economía mundial… ¿Estamos más tranquilos ahora?

Pensar que sólo hace un año éramos (nótese: éramos) la economía más sólida de la región. Una estabilidad que daba confianza, tanto a los accionistas para invertir, como también para el consumidor para gastar. Chile, paraíso latinoamericano y papá gringo estaba orgulloso de nosotros, tanto así, que sus capitales se metían en nuestro mercado sin remordimientos.

Pero algo tenía que pasar, después de todo, Chile no es un país de fantasías: Una inofensiva pero prolongada lluvia, enemiga número uno del país, provocó el alza de los precios de los alimentos, los cuales, literalmente, se ahogaron.

Los agricultores al ver sus granjas quemadas, mojadas y podridas se asustaron y especularon con el valor de sus productos hasta no más dar, lo cual, terminó por desencadenar un efecto dominó cuya consecuencia vemos hoy, a escala nacional, como una incipiente crisis económica que tambalea en la delgada cuerda floja de las bolsas bursátiles internacionales.

Con un IPC que decepciona cada semestre, una UF que crece y crece, el dólar que sube y baja día por medio, los fondos de las AFP que peligrosamente se van volviendo menos rentables, alimentos, bencina y electricidad cada día más caros. La bomba está por explosar y ¿qué hacemos?

Le suplicamos al Gobierno que haga algo. Que baje las tasas para que sigamos endeudándonos descriteriadamente, que baje los impuestos para que compremos más barato, que nos subsidien las deudas para que a la billetera se le pase la anorexia. O sea, 16 millones de chilenos quieren chupar de la misma teta. No señores, así no. Si vamos a lloriquear, lloriqueemos solos.

¿Quién se compró el plasma de 42’ pulgadas a 8000 mil cuotas con interés variable durante 4 vidas?, ¿quién se compró el i-phone con la herencia del tatarabuelo?, ¿quién cambió el auto que recién se había comprado el año pasado?, ¿quién dejó la luz encendida y el tapón del water abierto después de usar el baño? Usted, usted, usted y usted.

Esto se llama: Carencia de poder de previsión. Es decir, faltó cordura y capacidad de anteponerse a la avalancha, propia de este cruel y desconsiderado sistema. Y no, no hay soluciones automáticas. Sólo démosle tiempo a que la curva económica vuelva a su punto más álgido para sentirnos anestesiados nuevamente con el hermoso porvenir que promueve el Banco Central cuando la vaca está obesa.

Hay que ser mesurados. Cuando se habla de economía –y como en cualquier ciencia– no queda nada más que analizar los fenómenos y diagnosticar, diagnosticar, diagnosticar. Y si existiera una cura total para todo el drama que vive la sociedad contemporánea tendríamos que entrar al temita trillado de cambiar el sistema, que el anarquismo, que tomar ideales de un socialismo idealizado –tal cual es–, que la política no ha sabido manejar al frágil Estado, que la Presidenta, que Velasco, que los medios, que el mercado, que los empresarios y un sin fin de causales.

Después de todo, somos todos responsables del comportamiento económico. Todos somos parte de la máquina y como tuercas que la hacen funcionar, no nos queda más que quedarnos allí, esperando a que la de al lado funcione bien. Pero no nos quejemos de lo mismo que provocamos. Somos nosotros los que equilibramos y desequilibramos.

Lo único que queda por decir respecto a este limitado tema es que si años atrás compraba filete para el asado dieciochero, para estas fiestas confórmese con un osobuco al jugo o charqui con hallulla. A apretarse el cinturón, a ver si podemos afirmar la tremenda panza que nos dejó la buena bonanza del pasado periódo.

Asumámoslo, no hay vuelta atrás, la economía cayó. Pero tampoco pierdan la fe, los buenos tiempos ya volverán… Para el que no sabía, así es el neoliberalismo, y no sólo en Chile sino que en todo el mundo.

6 Responses to “Economía Chilena: Cuando las Billeteras Sufren Anorexia.”

  1. 1
    Jaime Ceresa® Says:

    Mmhhh…acá apuntas a algo igual power..que es la poca previsión de los chilenos, es un tema no menor al minuto de analizar cualquier crisis.

    Cuídate.-

  2. 2
    Danilo Says:

    También digo lo mismo, pero a fin de cuentas cada cual hace su futuro. Yo trato de vivir de modo austero, pero no un Asceta, pero vivo tranquilo.
    Coincido que estas crisis, son pasajeras, y lamentablemente son alimentos para recetas peores. Una buena medida que podría hacer el gobierno y ahorrarse tanto subsidio es bajar el IVA, no se, dejarlo en 10%, 12% o 15%, pero bajando el IVA bajan todo lo que ha subido, además, nótese como han aumentado de precios las cosas, el estado por concepto de IVA ha recibido más plata también.
    Saludos

  3. 3
    Monchito Says:

    siempre he criticado la faciilidad que dan tarjetas de credito, hasta las viejas dueñas de casa, que no reciben ni un 20 se las dan…

    ya cuando juntan 3 o 4 tarjetas, las hacen zumbar, se juntan las 4 mega cuotas y quedan pal loly…

    yo siempre he tratado de usarlas con precaucion, ya que al menor descuido te lo mandan a guardar too….

    un abrazo

    Monchito

  4. 4
    wenselao Says:

    Somos presos de las cuotas, porque queramos, sino por necesidad. Es la única forma de hacer rendir los escualidos sueldos.

    Ahora si agregamos a que tratamos de aparentar mas de lo que somos, las cuotas tampoco rinden lo que debieran, porque en vez de comprarte un tv de 21 pulgadas, ahora quieres un lcd de 32, en vez de comprarte un jeans común y corriente, te quieres comprar un Levis, en vez de comprarte una camisa university club, te compras una Polo, en vez de comprarte un celular para hablar, te enganchas con el Iphone o la Blackberry y así suma y sigue.

    Asi es imposible que el sueldo alcance y si a eso le sumas hijos, olvídalo.

    Si todos vivieran su realidad, en algo podrían salvar. Pero hoy en día todo el mundo esta cagado y con deudas hasta el tuetano.

  5. 5
    wenselao Says:

    Ahh se me olvidaba.

    Ojala las billeteras tuvieran Bulimia.

  6. 6
    Danilo Says:

    A no yo de las marcas, filo, con mi plata no hago rico a nadie. Además los Jeans Levy originales los hacen en un taller que tiene los derechos y compran la etiqueta. Y si es por lucir marcas que me paguen.
    saludos

Leave a Reply

BlogalaxiaBlogalaxia