Jonathan Valenzuela®

LGE y Senado: Buscando al hombre del maletín

LGE y Senado: Buscando al hombre del maletín

Después de la bullada votación que se llevó a cabo en la cámara de diputados, votación que incluyó vueltas de carnero, culebrones melodramáticos, votaciones parchadas, “intervención potencialmente peligrosa” de estudiantes y profesores que se encontraban en la cámara baja y de su respectiva contrarrestada de los señores de verde, me puse a pensar (Sí, que les quede claro, pienso…bueno, a veces).

Entre tanto pensar de repente salió la acusación de Iván “El santo justiciero” Moreira hacia el gobierno de la gordita, sobre el misterioso, sigiloso, cautivante y romántico “hombre del maletín”, que cambió los pastos verdes de los estadios de fútbol por las tierras (in)sanas del Congreso Nacional, y que habría intervenido en las votaciones para las platas del transporte público. Sobre esto hablaré al final.

Y me acordé de mi profesor de Técnicas Narrativas, que me contaba de un cierto personaje, que no diré su nombre para no arriesgar demanda, pero que puedo acotar que fue Ministro de Vivienda durante el Gobierno de Eduardo Frei en 1999 (haha!, no pude evitar decirlo), al cual se le regalaron dos caballos purasangre para tapar lo ocurrido con el tema de las “Casas Copeva

Y así situaciones y situaciones de ese tipo que se han ido repitiendo a lo largo de la historia de la política chilena, nada nuevo.

Ahora, ¿por qué me puse a hablar de cosas que no tiene relación con la LGE? Básicamente, porque si yo veo a políticos que votan con un parche en la boca, como forma de reclamar debido a su votación, que termina siendo a favor, aunque ellos no quieran votar a favor. Es extraño y un poco enredado, porque si yo fuera Diputado (¡ejem!), y si tengo que votar por x cosa, y quiero votar en contra (por decir algo), ¿Para qué voto a favor?

Y veo todo eso como si fuera la cosa más normal del mundo, y me llega a molestar. Es que hechos como estos confirman varias cosas. Primero, que los diputados, que son los que representan a distintos pedazos de tierra de este país llamado Chile, y de su respectiva población, escoge darle la espalda y asumir un estado de fidelidad con sus respectivos partidos. Si vemos los votos en contra de la LGE, que fueron 12, casi la mitad son de diputados independientes, y la otra mitad se la reparte el PS y el PPD, los partidos con relaciones más complejas que hay en la concertación.

Segundo, que acá hay un tema de hipocresía enorme. Lo mínimo que pueden ser los políticos de nuestro país es ser consecuentes, mínimo, para ser capaces de tener pantalones (y faldas para las señoritas) y adoptar una posición acorde a sus principios, y no a intereses de instituciones que van en franca decadencia.

Y se viene la votación de la cámara alta, donde están los pesos pesados de nuestra querida nación, donde me queda la impresión de que el famoso “hombre del maletín” podría hacer de las suyas nuevamente, ahora en el campo de la educación, para estabilizar, de cierta forma, un tema que ha sido el dolor de cabeza del gobierno de la Mishél.

Y si la tendencia, en materia de votaciones, no cambia, lo más probable es que tengamos una nueva ley “educacional” pronto (Nótese el entrecomillado que marca mi ironía al respecto), y junto a ello nuevas peleas, cahuines, desidierias, guaguas perdidas, gente que pierde la vista o que son separados de sus familias adineradas y deben vivir en la pobreza extrema, hasta que aparezca su príncipe azul y vuelva a dejar todo como estaba. Ó sea, en el caso de la educación, igual de mal no más. Si no sé por qué Sabatini no hace una teleserie sobre el Congreso. Debe ser porque todos serían malos.

Es una pena, porque una vez más se le excluye a los que verdaderamente debería debatir junto a ellos, la clase social. El estudiantado y el profesorado ni pío han podido decir, no pueden opinar, no pueden establecer diálogo, y si reclaman, le echan los “cos-pa”. Así no se puede.

Y sigo pensando en Moreira, y lo “car`e nalga” que fue su declaración. Me acordé de Jesús cuando les dijo a los hombres que querían apedrear a María Magdalena por prostituta, “el que no haya cometido pecado, que tire la primera piedra”. Con lo sucedido en la votación de la LGE, me di cuenta que en la clase política chilena, todos son prostitutas y todos se tiran piedras.

2 Responses to “LGE y Senado: Buscando al hombre del maletín”

  1. 1
    Jaime Ceresa® Says:

    El tema está en como se negocian las leyes.
    Lo dramático, que el hombre del maletín entra al Congresoa vista y presencia de todos, y sabemos que llevan como nombre Vidal, Pérez Yoma, Velasco o Cortázar dependiendo del contexto.

    La gente olvido que se legisla para todo un país, se pasaron por el culo eso. Negocian una LGE por un par de caminos pavimentandos para su distrito así se aseguran la reelección, es un horror.

    Cuídate.-

  2. 2
    La Ale.- Says:

    “la gordita” jajajaja yyyyyyy…
    al final el poder corrompe, es la única verdad.
    Probablemente, ellos antes de estar donde están pensaron lo mismo que nosotros… porque no es nuevo pensarlo, pero les da lo mismo, porque entienden que para estar ahí sin que te coman los peces grandes hay que seguir el juego.
    Lamentable, por decirlo menos.
    Ale.-

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