Fiebre Frutal: el iPhone
Desde aquel 29 de junio de 2007, en que Steve Jobs en su tenida típica se paró delante de los geeks del mundo a cantar que el fin estaba cerca, nada volvió a ser lo mismo en el Reino del Silicio. Apple deslumbró al mundo globalizado con el lanzamiento de un teléfono celular que replanteó la forma en que se diseñaban los móviles y las expectativas que se tendrían de él: el iPhone. Este último Viernes dos compañías de telecomunicaciones chilenas (ejem) lanzaron por la ventana al telefonito y las billeteras de los fervientes compradores. What!?
Tanto Claro como Movistar, ambas subsidiarias de grandes transnacionales lanzaron con unas horas de diferencia el teléfono de Apple, en una versión mejorada. Los usuarios han debido empeñar hasta lo que no tienen para conseguir un teléfono que se ha convertido en una obsesión. Obsesión por lo novedoso que trae, por la pantalla táctil, por el logo de la manzana, por qué no. ¿Pero, es para tanto?
Es un teléfono de gama alta, de características y precio excluyente. Supuestamente. Más de algún estudio de mercado de firmas internacionales habrá dado cuenta de la capacidad de los chilenos de consumir al punto de endeudarse más de lo que podrían pagar. Por lo mismo, cualquiera podrá acceder al iPhone con un crédito de consumo que pagará en no tan cómodas cuotas. Adelantándose a la masividad del público a cuyas manos llegará este terminal, los grandes del retail nacional han desarrollado versiones especiales de sus tiendas en Internet, un costo que no asumirían si no fuera estrictamente necesario.
Siempre buscamos destacar por lo que tenemos, y los gadgets, como insisten en llamar los ñoños criollos, se prestan muy fácilmente para ello. El iPhone viene a satisfacer.
No puedo dudar de la utilidad que cada uno pudiera darle al famoso teléfono. Ni siquiera me irrita ese fanatismo a Apple sobre todas las cosas, y es más, dentro de los computadores de amplias prestaciones MacBook es una gran opción, en incluso algo más barata, que equipos de otras marcas. De lo que sí dudo es que más de la mitad de los compradores del iPhone lo hagan porque vayan a ocuparlo a pasto, o porque tiene características y precio que lo hagan sobresalir. Puede tenerlos, pero también hay un componente esnob. Como todo.
Bueno, de eso se trata el libre mercado: de hacerte querer cosas que no necesitas. Y tan amigos como siempre.



Septiembre 7th, 2008 at 1:53 am
Aún no entiendo cuál es el problema. Si la gente quiere hacer una enorme fila para comprarse un iPhone es cosa de ellos, si les alcanza, si se endeudan o si se lo roban. Son felices consumiendo estos productos; cada uno tiene sus propias aspiraciones.
Respecto al precio, sí es caro. Y está bien, porque NO es una necesidad, sino un lujo y/o juguete.