Festival de Cine made in Santiago
El Festival Internacional de Cine de Santiago, Sanfic, comenzó sobriamente. Apenas va en su cuarta edición. Sin embargo, logra películas interesantes y la presencia de nombres relevantes de la escena internacional. A poco andar le ha llevado la delantera a eventos con más historia, como los festivales de cine de Viña del Mar y de Valdivia.
Por supuesto, este año la guinda de la torta fue la cinta “Tony Manero”, la película protagonizada por Alfredo Castro y que le ha permitido a su director, Pablo Larraín, resarcirse de las críticas de su primer filme “Fuga”.
La película en que Alfredo Castro es un psicópata obsesionado con el personaje de John Travolta en “Fiebre de sábado por la noche”, se llevó el primer premio de la Competencia Internacional del Sanfic, además del Premio del Público.
Los galardones vinieron a confirmar lo que se había insinuado en Cannes, donde Castro impresionó a gran parte de la crítica especializada. Por supuesto, ahora viene la prueba de fuego, que es cómo le irá con el público masivo, puesto que la cinta se estrena mañana jueves en las salas nacionales.
Muchas veces llama la atención que un festival internacional organizado en Chile termine premiando a una película nacional. Una no está segura si es porque tenía méritos propios o por ese chauvinismo casi tradicional del “si es chileno es bueno”.
El Sanfic, al menos en esta edición, ha estado bien centrado en el cine latinoamericano. De partida, porque incluye una competencia latina –además de la internacional-, y segundo porque cintas argentinas, uruguayas, etc, consiguieron una buena participación.
Para los festivales de cine nacientes, en particular si están afincados en pequeños países como el nuestro, es difícil lograr películas que llamen tanto la atención que logren titulares internacionales. Difícilmente una cinta que puede competir en Cannes, Venecia o Berlín, lo hará también en Chile.
Así recuerdo algunas de las ediciones del Festival de Valdivia, en las que la competencia se dividía entre películas muy buenas –en general de una categoría tipo “cine arte” o de “cine subordinado”- y películas horribles de malas. La razón bien puede estar en lo difícil que es llenar los cupos para que una competencia sea realmente competitiva.
En ese sentido, un festival local, aunque quiera ser internacional, no puede apelar a los grandes filmes del mainstream. Pero sí es interesante que le dé cabida a aquellas películas que hablan de la alteridad, que representan culturas subordinadas, ajenas al discurso oficial, y que consiguen así una tribuna relevante ya desde el simple hecho de que pueden ser vistas por un público diferente.
En ese sentido, el que haya eventos como el Sanfic es importante, porque nunca están de más los espacios para ver un cine distinto al que nos imponen los estrenos a diez o quince salas.
Si quieres saber quiénes fueron todos los ganadores del Sanfic, revisa este link
Si quieres saber del Festival Internacional de Cine de Valdivia, lee aquí
Y si te interesa el Festival de Cine de Viña del Mar


Agosto 28th, 2008 at 12:36 pm
Me parece demasiado positivo que existan estas iniciativas, pero también veo que acá falta apoyo…creo que esto debería venir con un fuerte incentivo del Estado y no con el esfuerzo de particulares que deben tocar puertas con privados.
El Sanfic ya corre, no se con que nivel de facilidad, pero si he visto como iniciativas de fomento a la cultura de calidad quedan ahí, porque la respuesta de las autoridades es simple “No financiamos estos proyectos”, pero piden ser invitados a las inauguraciones.