La difícil tarea de ser profesor
La educación no se cansa de estar en las primeras planas. De la LOCE a la LGE, de la LGE a María Música, de María Música a los profesores, el tema pareciera nunca agotarse. Y desde el, ya célebre, jarrazo de agua, pareciera que los profesores tienen más que decir que nunca. El Colegio de Profesores ganó más fuerza, y sus declaraciones a la par con las de los secundarios, parecían recordarnos su rol esencial en nuestra educación. Y es que de poco sirve tener leyes que regulen nuestra enseñanza, si no tenemos buenos educadores que se encarguen de impartirla. Ahí radica el problema.
Lamentablemente el tema se ha mantenido últimamente en la primera plana, más por escándalos que por otras cosas. Desde el profesor de Antofagasta que insultó a su alumna en clases hasta la maestra que está acusada de abusar de un menor en Renca, la prensa no se cansa de demostrarnos que la pega de ser profesor, al parecer no es tan sencilla como parece. Ni nuestros maestros son tan buenos modelos como querríamos.
Y es claro que el tema es mucho más complejo de lo que pensamos a primera vista. Y aunque el profesor de Antofagasta haya pedido disculpas públicas a la menor, o las incongruencias en el caso de la maestra de Renca aún no aseguren su culpabilidad, creo que el trasfondo del asunto es lo verdaderamente grave. Que ser profesor en nuestro país es evidentemente, una de las pegas peor retribuidas, tanto económica como socialmente, y que así vamos en franca decadencia.
El mismo hecho de que los jóvenes ya no estén “ni ahí con lo que pasa”, si no que veamos un movimiento involucrado e interesado con la realidad, hace la pega más difícil que antes. Quizás antes no escuchaban las clases y pasaban el 90% del tiempo escuchando música o mandándose cartas, pero hay que considerar que los paros y las marchas han demostrado a los jóvenes lo importante de su voz. Y no todos saben usarla de la mejor manera.
No lo digo al azar, o porque lo haya escuchado del amigo de un amigo. La verdad es que el 2006, en pleno apogeo del movimiento pingüino yo figuraba en clases el mismo día que se había convocado una marcha a pocas cuadras de mi colegio. Se corrió la voz en los que se habían juntado que nosotras estábamos en clases y no se les ocurrió nada mejor que ir a plantarse en el frontis de mi Colegio a llamarnos a salir. ¿Resultado? Las alumnas se pararon y se fueron de sus clases. Así, sin más. Se levantaron de las sillas, agarraron sus mochilas y se plantaron en la entrada. Más allá de lo anecdótico de la situación, que hoy recordamos con risa, me imagino lo caótico que debe haber sido eso para los profesores. No me parece recomendable intentar razonar con una tropa de adolescentes en masa, que pierden su individualidad y solo responden al interés superior, que supuestamente comprenden.
Nosotras habíamos aprendido que teníamos algo que decir, y no nos callamos a demostrarlo. Lo terrible del suceso fue que nos olvidamos que había alguien más involucrado en nuestra decisión de retirarnos. Volviendo a los casos de antes, el profesor de Antofagasta no tuvo ningún derecho a insultar a su alumna, bajo ningún caso debió actuar así y su actitud debiera ser castigada. Pero en sus declaraciones, tras pedir disculpas, aclaró que la alumna tenía un pésimo comportamiento. No olvidemos que nuestros profesores, antes de serlo, son personas con capacidad de tolerancia limitada, al igual que todos los seres humanos.
Y con adolescentes que creen que tienen la solución a todos los conflictos del mundo, la tolerancia se hace aún más difícil. Sin olvidar además que detrás de cada adolescente rebelde, hay un padre que no siempre está de acuerdo con sancionarlo. Hay un adulto que no siempre razona de acuerdo con su edad, y que se considera con todo el derecho de exigir la mejor educación para sus hijos, sin hacerlo necesariamente de la mejor manera. Y eso se hace aún más cargante cuando tienes padres que pagan colegiaturas. La indignación por conflictos en el colegio, es directamente proporcional a la inversión que hacen en sus hijos. Y eso hace todo aún más complicado.
¿Y después nos preguntamos por qué ninguno de los buenos alumnos quiere ser profesor? Ganan poco, se les juzga y cuestiona constantemente, deben lidiar con jóvenes desinteresados y padres furiosos. Y educan al futuro de nuestro país. O sea tienen en sus hombros la responsabilidad de lo que ocurra finalmente con nuestra nación.
No, no me extraña. Pero algo va a haber que hacer al respecto. Si no la educación nunca va a mejorar. Ni con LGE, ni con LOCE, ni con nada. Los profesores son lo primero, y ahí ya estamos guateando.



Agosto 21st, 2008 at 10:07 am
Muy buena columna, reflexiva y que deja pensando. Sobre todo a mi que tengo 35 años y que el próximo pienso estudiar pedagogía en inglés. Por supuesto que no seré millonaria pero sí obedece a mi vocación.
Aunque me cuesta entender a los adolescentes de hoy, y eso que yo me creía entera rebelde en los 80. Pero me acuerdo de mi papito que siempre decía que no había que perder la memoria de cuando una fue joven.
Agosto 21st, 2008 at 11:13 am
Sin duda el profesor es el elemento mas importante en la educacion, pero no podemos dejar de desconocer tampoco el que el profe hoy esta atado de manos en muchas cosas.
Parte de cambiar la educacion comienza por el hecho de que la educacion no debe ser demasiado “recta” en el sentido de formar maquinas pensantes y logicas. Pasa por formar personas, y eso es en donde los profes estan atados de manos, o bien nunca se ha hecho. Impartir cultura civica, valor por las cosas y un sin fin de cosas que hacen al ciudadano y no a un monton de simios siguiendo al que chamullea mejor.
Falta el establecimiento perfecto. Que tenga avances en materia de educacion, con metodologias didacticas y avanzadas de enseñanza, con profesores humanos y que cada huevón que entre al establecimiento sabrá muy bien a lo que va, para que los papitos luego no lleguen a patalear porque fueron muy estrictos con su hijo. Un colegio que enseñe educación civica y cultura de participación.
Así quizás construyamos un país mejor.
Agosto 21st, 2008 at 11:28 am
Soy maestro en Puerto Rico y este artículo ha descrito una situación que también ocurre en mi isla. Acá tambien los maestros somos los más maltratados pero los menos pagados. Los que nos mantenemos lo hacemos porque nos gusta el trabajo pues para ser maestro hay que tener vocación. Excelente artículo, adelante y éxito.
Agosto 21st, 2008 at 11:38 am
Ante todo…. cuando alguien estudia para ser profesor, lo hace supuestamente por vocación y aunque día a día los jóvenes sean más difíciles como dices tú, los estudiantes de educación saben de antemano que se están metiendo bajo las patas de los caballos, porque alguna vez también fueron alumnos de básica y media y alguna noción les debe haber quedado, en relación a su propia percepción como alumnos que eran entonces, de cómo era la pega de un profesor.
Ahora, si bien es cierto la pega es agotadora, más encima si la cantidad de estudiantes en la sala supera los 20 y teniendo en cuenta que la paciencia los supera en ocasiones, no se puede negar que los profesores se mandan bastantes cagazos… así como bien dices este profesor de Antofagasta que insultó a su alumna que si bien se disculpó públicamente, se excusa diciendo que se debe a que la niña tiene mala conducta… más encima la situación en que se dio el conflicto era una clase donde la niña se ve bastante tranquila…. por otro lado amenaza con demandas a quienes grabaron sin su consentimiento la situación… como si una persona fuera a dar permiso a otra para que lo grabe cometiendo una infracción.
En fin, ayer conocí en persona.. un caso donde una escuelita rural, muy rural… donde hay una sola sala para todos los niños de distintas edades y niveles… el profesor reunio la firma de los demás apoderados para expulsar al jovencito de mayor edad, 14 años, por mirarle las piernas a una niña de 10 años. Tanto fue el escandalo sobre el joven que el niño no pudo ingresar mas al establecimiento y lo peor es que las autoridades no se enteran de estas situaciones, porque la madre del chico no conoce sus derechos y ve al profe como una figura de autoridad… consecuencia del caso: el niño no asiste a la escuela desde hace mas de 3 meses, perdió el año escolar, la madre esta desesperada y el chico perdio la fe en el sistema.
Saludos
Agosto 21st, 2008 at 12:08 pm
Ante todo excelente artículo.
Mira, me toco estar en un colegio de esos de lucas, y la pega es difícil, los apoderados presionan, los alumnos tb, el “te pago el sueldo con mi pura colegiatura” se escuchó demasiado y te estoy hablando hace ya 12 años que salí.
A los profes les pagan pésimo, es DEMASIADA la responsabilidad para ser tan mal pagados, y existen colegios donde ni siquiera tienen condiciones mínimas para trabajar.
Que decir.-
Agosto 21st, 2008 at 2:04 pm
A eso yo le llamo VOCACION pura…
me toco acompañar a mi hijo a un paseo del curso, la profe vuelta loca con 37 pendex de 7 años….
un abrazo
Monchito
Agosto 21st, 2008 at 9:41 pm
Discrepo un poco, en que creo que hay buenos educadores, pero el sistema y el modelo de educación los tienen atados de manos, y sobre explotados. Lo que creo es que en el futuro si tendremos malos educadores, pues esta será una profesión de las más peligrosas, expuestas, humilladas y mal pagadas.
Es difícil el trabajo de los profesores, en las escuelas y liceos públicos deben lidiar con 40 alumnos, algunos al límite de lo que consideramos como civilizados. Además se llevan trabajo para la casa, que nadie paga como horas extras, deben mamarse cursos de perfeccionamientos inútiles que entre hacerlos o no, en el sueldo ni se mueve, deben hacer reuniones con los apoderados que son en muchos casos tan fregados como los hijos, y todo por las mismas lucas.
Del profesor del Liceo Comercial de Antofagasta, creo que no le dijo ninguna mentira a la alumna, su única falla es que en un país mojigato decir las verdades sin anestesia es ser grosero.
Además es de bastante mala leche eso de grabar a escondidas una discusión, eso huele mal, muy mal. Ahora el docente, un profesional con 5 años de estudios universitarios, humillado por el hambre de farándula de la prensa y por los alumnos.
Y en ese mismo Liceo ya historial de profesores agredidos por los propios alumnos.
En fin…
saludos