Lo que entiendo de Música
Las primeras palabras que crucé con María Música, cuando nos tomamos un “break” mientras se llevaba a cabo la entrevista que apareció en este sitio, fue un “Música, yo salí del (Instituto) Nacional”, a lo que ella me dijo, “Dale, a mi me caen mal los burros” (N del R: Burro es el apodo de los institutanos para los demás colegios).
Y empezamos a conversar diversas cosas, desde marchas de años anteriores, hasta de una niña que se hizo fama en el Instituto por haberse embarazado ahí en una toma durante el 2006, que justo ella conocía (Un saludo para Felipe Rivera, que fue el que me contó esa historia), pero que no recuerdo bien su nombre. Todo eso mientras nos reíamos y comíamos unas galletas bien ricas.
A pesar de que no participé activamente de la entrevista que Jaime y David hicieron, tanto a Música, como a su madre y a Nicolás, uno de los chicos que participa activamente en la asamblea del Darío Salas, pude apreciar ciertos rasgos de cada uno, especialmente de Ruth, que, de cierta forma, derrumba todo el mito que la prensa tradicional ha levantado, en torno a ella y a Música. Llegué pensando encontrarme con dos monstruos conspiradores, y terminé hallando una madre y a su hija, que sólo quieren un poco de justicia para ellas.
Partamos con Ruth, una mujer de armas tomar, pero que no tiene ese afán destructor, demoledor y conspirador que otros medios le han impuesto. Posee un amplio sentido de la democracia (la de verdad, no la que nos vende el gobierno, y la política en general), que posee una amplitud de visión y, que es, ante todo, una madre que ama a sus hijos y que lucha por ellos, y que a veces, es capaz de salir de su inclinación política para opinar de la forma más neutral posible.
No se guarda nada con tal de hacer valer sus derechos y los de su familia. Una característica que es mal vista, en general por los chilenos, quienes somos una masa adoradora del orden y la jerarquización, los cuales no tocamos por nada del mundo a nuestras autoridades, como si fueran divinas.
Me parece justo y con sentido lo que busca ella, que no es otra cosa más que esclarecer los motivos de la expulsión de su hija, basada en ambigüedades, reglas no claras, y textos largos que no dicen nada. Así cualquiera reclama. Por otro lado, hay muchas cosas que, a partir del caso de Música, hemos ido sabiendo respecto de aquel Liceo Darío Salas, persecuciones y atropellos hacia alumnos y otras entidades del colegio, cosas que se detallan con precisión en la entrevista.
Y Música, aquella energúmeno que no tenía sentido de racionalidad pura, la cual era una chica con malas notas, a la que nadie quiere por ser “chica punk”, y que genera todo un ambiente de anarquía y sin respeto, no es más que una niña de 14 años. Ni más ni menos.
Me sorprendió de ella su elocuencia, su capacidad de razonamiento y sobre todo, el ser consecuente. A pesar de que, a veces, manifiesta que siente miedo por todo lo que pasa (Y quién no lo tendría, si solo es una niña), en ningún momento siente arrepentimiento, ni lo declara, cosa que, de haber sido al revés, yo sería el primero en decir que “Esta cabra anda puro hueviando”. Sin embargo, manifiesta ese grado de elocuencia al tratar de gran forma las preguntas que realizaron los personajes a cargo, con respuestas, que a mi juicio, son muy concretas y correctas.
Y luego, agarra la PSP de Jaime y se pone a jugar GTA. Bromeamos con el agua, conversamos de lo lindo, y me llevé una grata impresión de ella en todo momento.
En un contexto más general, me llamó la atención que tanto con Ruth como con Música, pude llevar conversaciones (Off The Record) sobre temas donde teníamos puntos de vista distintos. Y Ruth jamás me atacó cuando discutimos el tema del lucro, o cuando hablábamos sobre la labor del periodista en la sociedad, entre otros temas.
Siendo que tenemos inclinaciones políticas diametralmente opuestas, me sentí, en parte, identificado por ella en algunos aspectos. Al igual que con Música, que nunca adoptó la actitud de “Rock Star” que impusieron otros medios hacia ella. Una chica risueña, simpática, que según sus compañeros tiene buenas notas, buena relación con sus compañeros, y que se sonroja cuando le dije que ellos habían dicho que era medio lacha. Ni en ese momento se enojó.
No puedo dejar pasar también la gran labor que sostuvo, tanto Jaime como David, a la hora de realizar las preguntas, sin ataduras políticas, sin línea editorial que buscase el seguir aportando al “mito de Ruth”, sino más bien, dar tribuna amplia para que, tanto ella como su hija, fueran capaces de demostrarnos, de primera fuente, qué es lo que realmente ocurre.
Lástima que no puedo decir lo mismo de medios, como la revista “Qué Pasa”, donde sólo se busca eliminar la “amenaza Caviares”, en función de su línea editorial, con preguntas tales como “¿Por quién votó en las elecciones pasadas?” y su vinculación con el FPMR.
Al final, me tocó ir a dejarlas hasta cercanías de Plaza Italia, donde nunca dejó de haber un grato ambiente. Nos fuimos en el taxi conversando cosas de la vida, lo bien que le pareció la entrevista a Ruth, y temas de jóvenes que hablábamos con Música, como el Facebook y cosas así. Nos bajamos, un beso en la mejilla para cada una, un apretón de manos para Nicolás y seguimos caminos separados: El mío, hacia mi casa, el de ellos, hacia la justicia.



Agosto 13th, 2008 at 11:50 am
Mi impresión fue bastante parecida a la tuya por cierto. Por lo mismo me molestó el artículo de “Que Pasa”, tienen que crear un perfil insidioso para decir que pasa algo.
Cuídate.-
Agosto 13th, 2008 at 2:57 pm
Cúal es la idea hacer justicia a Maria Música por medio de La Página. Chicos no es en mala,pero con la entrevista fue suficiente.Como les dije con anteriridad ambas pueden resultar encantadoras socialmente, pero creo que ya nos quedó claro el panorama. Tenemos una niña que no controla sus impulsos y en vez de ayudarla se le castiga y se la expulsa del colegio, es decir medidas y autoridades totalmente anacrónicas.
Agosto 13th, 2008 at 6:12 pm
No puedo dejar de sentirme cercana a María Música, quizás por haber pasado y seguir pasando por las movilizaciones de los liceos y eso. Se siente verdadera impotencia que las autoridades sean sordas y entreguen soluciones parches, si a mí a mis “titantos” años me da rabia, me imagino que sintió Música al haber participado activamente y recibir la espalda de la Ministra al tratar de relatarle el pésimo trato que los alumnos han recibido.
Se agradece la entrevista y ni hablar, lo normal de Quepasa es eso, es un medio con cero objetividad
Saludos
Agosto 13th, 2008 at 8:20 pm
Yo sentí lo mismo. Una niña que es bastante coherente en lo que dice, que muestra esa inocencia de una niña de 14 que tiene miedo de lo que está pasando.
Tanto ella como su madre son muy simpáticas y aquellos monstruos que los medios tradicionales nos mostraban quedaron atrás.
Sobre el reportaje de la revista Qué Pasa, creo que es una pelotudez.