Voto, ¿Oblicación u Opción?
Antes de la revolución pingüina del 2006, se decía que los jóvenes estaban “ni ahí”. Frase cliché y repetida por medios de comunicación, hacía pasar a todos los sub-20 como una tropa de homo habilis sin otra preocupación que el carrete.
Tras las movilizaciones estudiantiles, los medios rápidamente cambiaron de switch hablando de una juventud preocupada, con educación cívica, consciente y responsable.
Se gritaron nombres de líderes escolares como si fuesen candidatos a la presidencia y todos creyeron por un momento que la política de nuevo se había ganado el interés de quienes nunca se habían sentido representados.
Pero estos dos años de marchas y paros reiterados, al parecer hicieron olvidar a la población que la manera normal (y hasta hace un tiempo) correcta de manifestar las opiniones, era en las aburridas y cotidianas elecciones. Sí, esas mismas donde uno se inscribe en un libro del año -2, donde hace filas eternas y donde, si comete el error de llegar temprano, lo dejan de vocal de mesa (ese es el premio en Chile a la puntualidad).
¿Y cuál es el resultado? Que nuestros queridos líderes estudiantiles están más preocupados del castigo que le dieron a la querida María Música, que de incentivar o recordar la necesidad de también buscar el cambio “por el otro camino”. El lento, el aburrido. El camino que empezamos a elegir hace más de 20 siglos con matanzas de por medio (un momento de silencio por tantos griegos muertos en nombre de la famosa democracia).
Culpar a los estudiantes no tiene mucho sentido. Por cliché y repetido que suene, los jóvenes a pesar de las movilizaciones, a pesar de las críticas y todo el interés que han mostrado en la educación, no están preocupados por la política. Y honestamente, no me extraña. Típica asociación pendeja de alguien que no entiende el objetivo de la democracia: “Pero qué significa un voto más o un voto menos”, “qué importa, si yo no voto”. Más efectivos son los paros, las tomas y las protestas. Ahí una voz hace bastante más, una voz cambia las cosas, una voz da vuelta la forma en que se ve la educación en nuestro país.
Es más entretenido aparecer en la TV interpelando a las figuras políticas, que hacer la fila para las elecciones con la señora gordita que viene con la guagua recién nacida. O que inscribirse sabiendo que voy a estar obligada toda la vida a seguir encontrándome con la misma señora gordita y con cientos de guaguas recién nacidas.
¡Acabemos con la democracia! ¡Vivamos a punta de tomas y marchas para solucionar los problemas! No deja de ser fascinante imaginarse por un segundo un Santiago de anarquía, pero un poco difícil en la práctica.
Pero tampoco la solución está tan clara. Se habla de inscripción automática - voto voluntario, pero no sé si el problema está ahí. La lata de asumir un compromiso para el resto de la vida que no sé si voy a querer cumplir, es una cosa, pero no es lo único que detiene a los jóvenes a inscribirse.
Necesitamos algo más. Algo como lo que movió a miles de jóvenes a inscribirse en el 88 para votar en el plebiscito. Ese sentir popular de que, una persona, puede cambiar las cosas. Esa necesidad imperiosa de no quedar afuera del futuro de nuestro país. Falta crear conciencia de ello. Quizás las presidenciales tengan un poco más de éxito.
Puede que dentro de las causas este el escaso nivel del discurso de nuestra clase política. Entre tanta pelea chica, hipocresía y doble estándar, se hace difícil despertar las ganas de las personas para que salgan a votar por un bien común que al final del día las señales nos indican que se decide entre 4 paredes y mirando en el bien de unos pocos.
A su vez y tal como ya mencioné antes, ¿Cuál es el fin de hacerse cargo de una responsabilidad ad infinitum? Los países más vanguardistas en estas materias han liberado el voto.
Por último, ¿En qué nos interpretan los programas de Gobierno, gestión municipal o legislativos a nosotros los más jóvenes?
Un sin fin de preguntas.
Lo que es yo, ya me inscribí. Con diecisiete años. No aguantaba más.



Agosto 8th, 2008 at 6:45 pm
NO IMPORTA QUIEN SE CANDIDATEE, NI QUIEN SALGA ELECTO. LA CORRUPCION PUDRE Y NO SE PUEDE SACAR; SI NO, PREGUNTENLE A CTC CHILE, QUE SIGUE ROBANDO Y ESTAFANDO CON LA AYUDA DEL JUZGADO DE POLICIA LOCAL. MANUEL NAVARRETE POBLETE Y RAUL MONTERO LOPEZ TRABAJAN ALINEADOS PARA REIRSE DE LA GENTE; AL PRIMERO SE LE OLVIDA MANDAR LAS NOTIFICACIONES, JAMAS CITA A COMPARENDO; PROTEGE A RAUL MONTERO. O BIEN SE DECLARA INCOMPETENTE, Y/O RECHAZA LAS DEMANDAS. EL SEGUNDO PREFIERE PAGAR AL JUZGADO POR EL SILENCIO Y LA OMISION, QUE PAGAR LOS DAÑOS, PERJUICIOS, ROBOS, Y HASTA ATENTADOS CONTRA LA VIDA DE LAS PERSONAS; QUE INDEMNIZARLOS.
TOTAL, LA PLATA QUE LE ROBA A TODO CHILE, CON SUS CUENTAS INVENTADAS, LLAMADAS QUE NO EXISTEN, ARREGLINES CON CARRIERS, ETC. LA USA PARA HACER MAS DAÑO, Y NO PARA DEVOLVERLA A LA GENTE.
ADEMAS CTC EXPONE NUESTRA PRIVACIA EN UNA BASE DE DATOS PARA QUE CUALQUIERA HAGA DE LAS SUYAS. ¡ESO ES ILEGAL!
¡MANGA DE PODRIDOS CARADURAS, SI CEEN QUE NUNCA VAN A CAER, ESTAN MUY EQUIVOCADOS!
Leave a Reply