Claudio González®

Terminar la carrera que recién comienza

Terminar la carrera que recién comienza

Este viernes se cumple una de las etapas que sin dudas no deja de ser relevante para muchos los que hemos pensado que el momento nunca llegaría o simplemente no estaba dentro de los planes presupuestados a principios de la vida: La Titulación.

En mi caso personal, este proceso se manifiesta finalmente, sin mucho festín y con la satisfacción de haber concluido uno de los pasos que para muchos padres se manifiesta como la gran oportunidad de ver surgir a sus hijos, no sólo en el mundo laboral, si no también en el proceso de aprendizaje y sobre vivencia para los próximos años.

Siempre recuerdo cuando en educación básica y gran parte de la secundaria tenía intenciones de poder estudiar algo ligado con comunicaciones (al más puro estilo de la universidad de los famosos), quizás por un asunto de expresión, harta onda con los dibujos, la gráfica, y por qué no, también ciertas cualidades de intentar expresar cosas sin necesidad de tanto alarde, a diferencia de lo que hoy se subestima como “libertad de opinión”.
Desde segundo medio comenzaron los dilemas sobre la capacidad de encontrar alguna carrera que pudiera satisfacer mis aspiraciones, tanto vocacionales como personales, considerando además que no era muy bueno para los números (hasta hoy, ¡he!), tampoco era muy asiduo de lecturas “complementarias” y además era el alumno promedio de la generación, lo que quizás se traduciría en que si bien las oportunidades estaban, tampoco eran del todo fácil.

Carreras, aranceles, presupuestos, créditos, perspectivas, entre otros conceptos que se dieron en cuarto medio, y más aún cuando terminé una PAA (si, el último eslabón de esa mítica prueba que aún sigue administrada por la misma institución de siempre, aunque con otro nombre y colores de hojas) en la cual tampoco tuve los mejores resultados, llevándome el etiquetado por parte de mi viejo como el “fracasado” de turno, a pesar de que irónicamente no me iba a pagar carrera alguna en ninguna parte (más aún al ver el costo de las mismas), pero finalmente, y luego de largas conversaciones con mi madre, y ambos a la vez logramos llegar a lo que sería el trampolín a un futuro probablemente mejor: elegir la carrera de Publicidad.

Cuatro años de varias experiencias positivas, pero también de muchos desencantos, sin la necesidad de tirarle, al estilo Música Sepúlveda, un jarrón de agua al profesor que sacaba canas verdes, con ramos los cuales tuve que retomar con otros cursos prácticamente desconocidos, con mucho despilfarro de plata, pero que dio a entender que todo finalmente tiene un costo, que ya no era cuando te daban plata para la micro o donde todo lo que pedías para navidad era obra y gracia del señor gordinflón vestido con un traje tirado a la revolución bolivariana… Ahora todo era responsabilidad tuya y no habría inspector que te dijera lo contrario, si te jodías, perdías, y si bien tuve la suerte de no tener que solicitar créditos para costear la educación, era pan de cada día ver cómo muchos compañeros o conocidos daban por sentado que cualquier día podían dejar sus carreras botadas, ya sea por falta de interés, desmotivación vocacional, flojera o quizás por motivos personales irrefutables (poco affaire con los profesores o compañeros, embarazos en el caso de algunas chicas, etc.)

Ahora, luego de cumplir casi un año de haber entrado a trabajar (comenzando como un “vil y pollo” practicante), es posible decir que los agradecimientos no son en vano, y que mañana probablemente mis padres (si, también mi viejo que quizás no creía en el “proyecto personal” que tenía a pesar de todo) estarán emocionados de ver cómo su hijo junto a un centenar de otros egresados seguirán buscando la salida a un laberinto tan sinuoso como complejo, pero que al parecer muchos aún ven con mucha soltura, como si sólo fuera un abrir y cerrar de ojos.

3 Responses to “Terminar la carrera que recién comienza”

  1. 1
    Jaime Ceresa® Says:

    Nada pues compadre…disfrute el momento de gloria…que es bueno…y dígale al jefe que no sea cagado y que ahora que vale más en el mercado suelte unas lucas extras al mes.

    Un abrazo.-

  2. 2
    monchito Says:

    wena compadre, ahora si el jefe no suelta las lucas, buscate uno que te valorice más…

    un abrazo

    Monchito

  3. 3
    Belencita Says:

    Felicitaciones!
    sin dudarlo lo más importante, por fin!!

    un besitooooo mi Azopao del (L)

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