Gobierno Ciudadano
El problema: Chile no está preparado para un gobierno ciudadano.
Los antecedentes: Primero tenemos que abordar qué quiere o querría decir un “gobierno ciudadano”. Claramente no puede querer decir que todos mandamos. Eso sería como esas historias de ciencia ficción en las que todo está computarizado y no son necesarios los parlamentarios, porque cada ciudadano puede apretar un botón desde su casa y darle el sí o el no a algún proyecto o idea. Y, de todas formas, alguien tendría que haber redactado dicho proyecto.
Más bien, se trata de una “democracia participativa”, en la que se tome en cuenta la opinión de los ciudadanos en los distintos temas de interés, desde el transporte público al sistema previsional.
Escuchar a la gente fue lo que prometió Michelle Bachelet cuando accedió a la presidencia de nuestro país. Pero no era algo fácil. Aunque algunos no quieran reconocerlo, los chilenos estamos acostumbrados a que nos digan qué hacer y no que nos pregunten. Si no, es cosa de recordar el estilo de Lagos y la increíble popularidad con la que dejó el gobierno. El que la presidenta, en cambio, apelara a “escuchar”, era considerado signo de debilidad y minaba su autoridad.
Segundo, protestar, marchar, salir a las calles, no es sinónimo de democracia participativa. Eso es simplemente libertad de expresión. Y así como hay manifestaciones de estudiantes que piden mejor educación, también las hay de los nazis que piden un “pueblo más puro”. Es decir, manifestarse no es sinónimo de estar en lo correcto. Tampoco es sinónimo de democracia, porque entonces querría decir que durante Pinochet se vivía en democracia.
Lamentablemente, en los últimos tiempos, protestar se ha transformado en provocar disturbios, lo que desvirtúa lo positivo de una manifestación. Difícilmente andar rompiendo paraderos quiere decir que estamos ejerciendo nuestros derechos ciudadanos.
Tercero, mientras hay gente que quiere ser escuchada, hay otros que prefieren que las decisiones queden en manos de los círculos de poder. Y en eso, no hay mucho que un presidente chileno pueda hacer. Es decir, no hay ninguna posibilidad de que la LGE declare el fin del lucro, porque ningún parlamentario aprobaría un proyecto de esas características. Mientras tengamos un sistema de elección binominal, que deja a grandes espectros de la sociedad sin representación parlamentaria, entonces, difícilmente se podrá tener una democracia más participativa.
Las opciones: Instaurar una democracia participativa va más allá de las mesas de diálogo. Es un tema que tiene que ver con realizar plebiscitos y consultas nacionales. Son herramientas como esas las que legitiman la voz ciudadana y, además, son representativas.
Las interrogantes: Me parece que es más fácil echarle un jarro de agua a una ministra que el lograr que todos los interesados lleguen a participar en una consulta nacional.
Por supuesto, está el tema del dinero que representa hacer esto. Por eso, podrían aprovecharse instancias en las que la gente ya va a votar, como las próximas elecciones municipales. No costaría mucho más incluir otra papeleta en la que se hicieran distintas preguntas acerca de los temas que nos interesan.
Además hay un tema de cambiar nuestros comportamientos, ser responsables y consecuentes con nuestras ideas, y, desde el otro lado, que los grupos de poder acepten la opinión de las personas.
Las posibles soluciones: Opciones hay muchas, las soluciones acá en RLP®, las das tú.



Julio 22nd, 2008 at 12:23 pm
Me gusta la tesis del signo de debilidad…unido a la presión de los partidos cobra sentido.
Ahora, el punto va en que esos son los minutos cuando se golpea el timón y se demustra liderazgo algo que Bachelet adolece absolutamente (los más pelotas hablan de “un liderazgo distinto”, gran término para camuflar que no se tiene).
Otro punto es el de como somos, es evidente que los chilenos tenemos complejo de oveja..seguimos, no tomamos iniciativa de las discusiones…eso conspira a un Gobierno Ciudadano obviamente.
Soluciones…mmmhhh…educar, educar y educar…sólo hace se contruye gente apta para la discusión país, y gente apta para dirigirla.
Julio 22nd, 2008 at 8:10 pm
Soluciones hay muchas, y el problema, analizando y recordando ahora, lo he visto en muchas ocasiones, en algo tan pequeño como lo es un curso, una facultad, etc.
A mi siempre me ha gustado ser el líder, el que lleve la batuta. Durante muchos años he ocupado cargos ya sea en el colegio o en la U, y ahora pensando, es muy cierto de que la gente no se entusiasma, tiene muy poca iniciativa a participar en cosas que son fondamentales, como por ejemplo en proyectos de cómo mejorar la educación, como sacar inciativas del beneficio de todos adelante. Hay que levantar la voz prácticamente pedir a gritos colaboración en algunas cosas.
Hace falta, como bien dice Jaime, crear conciencia, educar de que muchas cosas necesitan ese feedback tan importante que es propio de la interacción con la ciudadanía.
Un ejemplo muy claro es el Transantiago. Alguien le preguntó a la gente qué carajo es lo que querían? Nadie, solo unas pseudo expertos diseñando un plan sin pies ni cabeza. Ahora vemos los resultados.
El chileno es muy bueno para reclamar, pero en su metro cuadrado, nunca va mas allá.
Pasando el dato, tengo un proyecto en el que estoy trabajando. Es un sitio web que funcionará como tribuna de acercamiento de la clase política a la ciudadanía.
Saludos!