Jonathan Valenzuela®

Instituto Nacional; Por siempre Institutano

Instituto Nacional; Por siempre Institutano

Sería mentira decir que más de la mitad de lo que soy en este momento, no se lo debo al Instituto Nacional.
Ese, el que tiene una galería donde se exponen todos los Presidentes de Chile que han surgido de este liceo emblemático.
Ese, donde la historia del país se ha paseado, desde el primer día de clases, día en el que abunda el nerviosismo, el protocolo, el conocer las aulas que te albergarán los próximos seis años.
Ese, el que es la punta de lanza de los movimientos secundarios.

Desde séptimo básico que te inculcan el sentimiento de estar “en el mejor colegio de Chile”, en muchos momentos te señalan que el futuro del país puede caer en hombros propios o en los del compañero; que una vez dentro, formamos parte del “proyecto país” que viene a futuro, ése al que sólo nosotros y los colegios privados entran; y que esa responsabilidad no se puede evitar.
Y ese sentimiento es el que hace que la institución no pase desapercibida. Es que con el “Nacional” no hay términos medios: O se le quiere, o se le odia. Pero nunca pasará inadvertido para los que fuimos, y son, alumnos de del establecimiento.

Como colegio, podemos encontrar lo que un padre espera para la educación de sus hijos: profesores dedicados, conocedores y con años de experiencia, que, la mayor parte del tiempo, mantienen un diálogo y debate con altura de miras con sus pupilos; un ritmo de trabajo intenso, pero abierto al diálogo, una libertad de pensamiento acorde a la idea de “establecimiento laico”, una calidad educacional que ha sido reconocida en el exterior y una institución que siempre va a la vanguardia de la educación nacional.
Y desde que comenzamos nuestros primeros días de clase, nos damos cuenta que, como “alumnos del Instituto Nacional”, tenemos el deber de velar por la educación pública, porque somos parte de ella, y funcionamos mediante ésta.

Cuando el colegio fue inaugurado, el 10 de Agosto de 1813 (El próximo mes, el liceo cumple 195 años), Fray Camilo Henríquez dijo que “El gran fin del Instituto, es dar a la patria ciudadanos que la defiendan, la dirijan, la hagan florecer y le den honor”. Esa frase se transformó en uno de los lemas del establecimiento, que junto con la de “Labor Omnia Vincit” (El trabajo todo lo vence), son el legado que la institución le deja a “los hijos de Carrera”, al alumnado.

Por eso, no es de extrañar que el colegio siempre esté a la cabeza, junto con otras instituciones emblemáticas, de los movimientos secundarios, muchas veces, como gestores de los mismos. No tiene sentido hablar de cosas que seguramente han visto o leído a través de los medios (Algo que no me convence del todo en todo caso), pero si es bueno hablar un poco del trabajo interno que había, por lo menos, hasta antes de salir de 4to medio.

El colegio es politizado, de eso no hay duda. Diferentes agrupaciones de alumnos, algunas más efímeras que otras, de distintos lados del esquema político, y también alumnos que tienen ideas propias, conviven exponiendo propuestas y participando activamente para buscar soluciones a problemas internos. Pero todos participan juntos (Salvo excepciones), cuando al hablar de educación se trata.

Fui compañero en 3ro medio, el 2005, con Germán Westhoff, que sería presidente del CAIN (Centro de Alumnos del Instituto Nacional) el 2006. Un tipo, dentro de todo, simpático y con carisma. Junto a él, me acuerdo del “guatón” Isamit, de Gonzalo Rivera, Diego Guerra, entre otros, cada uno de ellos con diferentes tendencias (Isamit es de las juventudes de RN y el Guerra era socialista por dar un ejemplo); todos los cuales formaban parte de la “Academia de Ciencias Sociales”, liderada, en ese entonces, por el profesor Gerardo Sanhueza.
Hablo de esto, básicamente para dar a entender que en el colegio el tema de educación, junto a otros, viene de un debate interno bastante prolongado, incluyendo, tanto al alumnado como al cuerpo docente.

Siempre me acuerdo de amigos, e incluso yo mismo, que leíamos la LOCE más de una vez para encontrar los puntos que nos parecían disconformes, nos juntábamos después de clase en “París con Londres” (Dos calles que se cruzan en el centro de Stgo.) para aportar ideas y presentar propuestas. O cuando iba a dar charlas sobre el problema de la educación a liceos, especialmente de Maipú, que querían participar, pero desconocían los motivos del movimiento. Y a donde iba, siempre me recibían con respeto y entusiasmo, al ver en mi pecho la insignia del, que el himno del “Nacional” llama, el “Foco de luz de la nación”.

Y cuando sales de 4to medio, te das cuenta, para bien o para mal, que lo que te dicen los profesores, inspectores, etc. No es más que la verdad: “Uno dejar de ser alumno, pero nunca deja de ser institutano”.
Hasta el día de hoy veo autos en las calles con calcomanías del escudo del colegio, o la insignia bordada en mochilas de estudiantes (Incluyendo la mía) de distintas universidades. Es simplemente, hablar de la “familia institutana”, esa que habla de enviar, a nuestros hijos, a las mismas aulas que nos vieron llegar como niños, y salir como hombres.

Para finalizar, quisiera comentar una frase que escribió mi colega, Cata Fernández®, en su columna sobre el “porqué no aplazar la PSU”. Ella señala lo siguiente: “En resumidas cuentas, soy una peloláis que no se mete en el tema de la educación, porque no me concierne”.
Así como ella expresa aquellos dichos, según su realidad, algo que es completamente aceptable, yo, mi generación y las generaciones futuras de alumnos del Instituto Nacional, General José Miguel Carrera, podemos decir que “somos alumnos de un establecimiento público que nos metemos en temas de educación, porque nos concierne”.

2 Responses to “Instituto Nacional; Por siempre Institutano”

  1. 1
    Jaime Ceresa® Says:

    Buen artículo Jonathan…Bonito.
    Me recordó los valores de mi colegio, uno tan tradicional y antiguo como el Instituto Nacional, pero de la vereda de los privados.

    Me queda dando vuelta que pasaría si tantos privados como públicos se unieron en torno al tema de la educación…la ola se haría grande.

    Cuídate.-

  2. 2
    ALBERTO RODRÍGUEZ Says:

    Enterado de que el Instituto Nacional ya no aplicará exámenes finales a sus alumnos “porque hay mucha repitencia”, me llena de preocupación, pues eso será el principio del fin de este plantel, pues poco a poco se irá apoderando la mediocridad de los muchachos y tan prestigiado establecimiento, al final se convertirá en un liceo más de los varios que actualmente sólo tienen prestigio por su pasado y por quienes llegan a ahí pensando que todavía son buenos.

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