El Sistema de Salud Público en Chile (En Primera Persona)
Escrito por: Daniella Parra
Hoy a mis 27 años me atendí por primera vez a través de Fonasa; pues hace ya dos años que estoy bloqueada del antiguo sistema de salud que tenía y en la cual era carga de mi padre (terrible esa situación), por lo cual debí acercarme a esa Isapre para que me dieran un papel que certificara que ya no estoy afiliada y para que me desbloquearan de Fonasa (el sistema popular).
Después de ese primer paso, debí llenar un formulario con mis datos personales y mis ingresos, que tuvo como consecuencias que me dejaran en Fonasa A, lo cual significa que no tengo ingresos importantes y que prácticamente vivo del aire, es decir soy INDIGENTE.
La verdad es que no me molesta tanto la calificación, pues ciertamente estoy cesante, aunque hago “pololitos” por ahí en mi Universidad, no tengo contrato y me boletean, mi salario es bastante impreciso, pero jamás superara los 120 mil pesos y por último vivo de allegada y mantengo una vida bastante itinerante (un tiempo por aquí y otro por allá).
Después de ser calificada en Fonasa, me enviaron a un mesón del consultorio para hacer una fila donde una señorita debía darme un número, igual a esos que uno toma en la fiambrería del supermercado, y con ese número acercarme a la misma señorita para que me otorgara una hora con algún médico. Es decir, hay que esperar para esperar. Al final de la mañana me hicieron pasar a otro sector del consultorio donde esperaría a que un médico general me viera, porque por mucho que uno sepa que necesita un especialista, en mi caso un neurólogo, NO HAY.
Ya habían pasado más de dos horas y recién estaba esperando a que me atendieran.
Dos horas más pueden pasar volando con algún televisor, unas cuantas revistas o algún libro; pero la verdad es que el lugar tampoco disponía de esos elementos distractores, por lo cual las nuevas horas de espera se me hicieron eternas y lo peor era el dolor humano y social.
Ver adultos mayores sentados en sus sillas, quejándose sin casi respirar, mientras debían esperar al igual que yo a que algún médico los atendiera, aunque fuera evidente que ellos sufrían y yo no. Bebés llorando con los moquillos cayéndose, gente quejándose de dolor, de tos imparable que llegaba a parecer cancer pulmonar y yo ahí, en medio de todo queriendo salir corriendo para no volver.
Me llamó mucho la atención un señor de unos 80 años que se sentó a mi lado y dijo: “Por qué me tiran de todos lados, como si los viejos fuéramos pelotitas guachas”, aludiendo a que la señora del mesón le exigió que se alejara del lugar, cuando se le acercó a preguntarle algo, sólo por no haber tenido un maldito número.
En fin, después de todo ese tiempo, dijeron mi nombre y una doctora jovencita me atendió.
Como no hay en el lugar un especialista para lo que necesito, y tiene carácter de URGENTE, llamó al Hospital Salvador para pedirme una hora y adivinen… En Septiembre recién me podrían atender.
Buscamos otra solución y me dio un papelito escrito a mano que decía interconsulta de urgencia para El Salvador, pero antes, yo debía pasar por el mesón central del consultorio, hacer una fila nuevamente y pedirle a la señorita de ahí que me diera un numerito, esperar a que fuera mi turno y acercarme nuevamente al mesón para pedir que me dieran impreso la orden de interconsulta y partir al otro hospital.
Ya había pasado la mañana y la hora de almuerzo y yo esperaba que imprimieran ese maldito papel; cuando lo tuve en mis manos debí partir al Hospital Salvador, ingresar por Urgencia, hacer una fila para que mis datos fueran ingresados al sistema junto con la orden de interconsulta, luego ir a otra fila para que verificaran Fonasa y al terminar eso, sentarme a esperar a que alguna enfermera me llamara.
Cuando eso por fin sucedió, me tomaron la presión, el pulso y la temperatura y me volvieron a mandar afuera a esperar que un nuevo médico me viera.
Llegó el médico y me mandó con otra interconsulta de urgencia a neurología, en ese lugar me mandaron a ingresar mis datos a otro mesón y cuando me atendieron ahí, me dieron hora de URGENCIA para una semana y media más….
Según el médico que me vio anteriormente, debían atenderme durante el día, pero según la señorita del nuevo mesón, los doctores no saben que no hay horas disponibles, así que ella las organiza del mejor modo posible.
Hasta que salí del hospital después de un día bastante ajetreado, no quiero para nada volver a ese lugar, pero debo admitir que conseguirme las 50 lucas que cuesta la consulta privada del médico que solía atenderme y a eso sumarle el EEG y la Resonancia magnética que me va a pedir y la nueva consulta que significará llevarle los exámenes y esperar el nuevo diagnóstico, representa más de 200 mil pesos que no tengo.
Ahora que logro entender a esas personas que por el hecho de no tener los recursos económicos suficientes, al igual que yo, están obligados a asistir a un sistema que no funciona, a atenderse con gente que “mal-atiende” y además a ser postergados sin importar la calidad de urgencia que nos acompañe.
Es terrible. Yo no digo que los médicos serán mejores o peores por atender en un consultorio o una clínica, pero ciertamente el sistema en el que trabajan los unos y los otros es distinto; uno funciona y el otro no.



Julio 15th, 2008 at 11:28 am
Este relato me recuerda que mi hija mayor prontamente dejará de ser carga (que palabra más fea)en mi isapre y tendrá que valérselas solita en un sistema de salud donde lo mas sano es no enfermarse.
No hay remedio, paciencia y resignación no más.
saludos,
Sparrow
Julio 15th, 2008 at 11:57 am
Chucha, es medio fuertón leer todo esto, sobretodo si uno se ha criado en cuna de oro y ha tenido acceso a buena salud toda la vida, y ahora de grande sigue siendo buena…no me gustaría verme en esa realidad.
Cuídate.-
P.S: Palo pa los que dicen que la salud chilena funciona.
Julio 15th, 2008 at 1:48 pm
Yo tengo fonasa, pero lo ocupo en el sistema privado, ya que poseo un seguro complementario que me ayuda a solventar los gastos…
si no, me pasaria a mina del relato…
igual debo reconocer que tengo un familiar bien cercano que trabaja en un consultorio y puede conseguir horas y medicamentos..
un abrazo
Monchito
Julio 15th, 2008 at 7:12 pm
No sé qué tanto se pueda entender a aquellos que llevan años usando el sistema público con una sola experiencia. Con 27 años tienes todas las posibilidades de acceder a un sistema privado más adelante, cosa que muchos de quienes viste no tendrán jamás, por un asunto de falta de oportunidades, de opciones o de capacidades. Años atrás no había números de “fiambrería de supermercado”, y muchos inescrupulosos llegaban temprano, reservaban puesto en la fila y luego los vendían. Hay sectores en Santiago en que no hay algunos especialistas; hay especialidades en que la lista de espera es de casi dos años; hay enfermedades que por no ser AUGE quedaron postergadas; hay especialistas que no quieren trabajar en el sector público porque la diferencia de sueldos es de más del doble, y de trato de más del cuádruple; hay personal de la salud que es agredido día tras día; hay pacientes que se roban los grifos de los baños y los dejan inhabilitados para el resto de la población que los puede necesitar; hay pacientes a los que les dicen “venga el viernes” al hospital a reservar hora, y cuando llegan el viernes los números se acabaron y deben esperar al último viernes del mes siguiente, y así por varios viernes.
La realidad del sector salud es bastante variopinta, dista mucho de ser lo que muchos desearíamos que fuera; pero definitivamente no se puede juzgar con sólo una visita (porque a la hora que te hubiera visto de entrada un neurólogo, otro sería este post, si es que se hubiera escrito)
Saludos sangrientos
Blood
Julio 15th, 2008 at 8:16 pm
Es cierto, lo más sano es no enfermarse cuando se conoce el sistema de IN-salud al que accede gran parte de la población de nuestro país. Yo nunca antes tuve necesidades económicas y los médicos a domicilio eran pan de cada día en mi hogar (mi mamá es Hipocondríaca y junto con “enfermarse” ella, nos inventaba a mí y mis 3 hermanos una enfermedad a la semana), por lo tanto me criaron dentro de una burbujita en lo que a la realidad del sistema de salud público se refiere.
Obviamente uno escucha y ve cosas en la prensa, pero realmente no entiendes lo que ES, sino hasta que lo VES y lo VIVES en carne propia. Yo estaba acostumbrada a ir a una clínica, pedir en el mesón una hora con el especialista que necesitara, poner mi dedo en la maquinita que lee la huella digital y sentarme a esperar a lo más media hora (cuando mucho) para que el médico me atendiera.
Dr Blood: Obvio que tengo toda una vida para volver a tener mi antiguo sistema de salud, pero hasta que ese día llegue, deberé atenderme en lo que hay… un sistema que no funciona como tdos quieren que funcione ni como los que estamos acostumbrados a otros sistemas creemos que funciona. TRISTE realidad. Y por supuesto, si me hubiera visto el neurólogo y no hubiera tenido que haber estado metida en un consultorio de 11 de la mañana a 6 de la tarde para salir sin un diagnóstico, significaría que el sistema Sí funciona… y no habría sido necesario escrbir sobre aquello.
Saludos
Julio 15th, 2008 at 9:38 pm
Recién estoy trabajando en el sistema público luego de un buen tiempo en el sistema privado, y las diferencias son notables, sobre todo en infraestructura, la burocracia que reina en el sistema y en la falta de personal. De hecho cuando trabajaba en el sector privado siempre habian horas disponibles, trabajabas como chino pero pagaban bien, tenias un casino que parecia restaurant para el personal, etc. En el sector publico, hoy vi que hay horas para septiembre que fueron pedidas hoy, y lo que es casino de funcionarios es harto penca, de hecho a veces tengo que almorzar en algún restaurant del sector.
Saludos
Julio 15th, 2008 at 11:49 pm
Cuando ganamos buenos sueldos contratamos con isapres, cuando nos va mal Fonasa, podrá estar en parte por ahí el problema..?
De todas maneras deberías cotizar precios por algunos centros particulares con bono fonasa, hay algunos no tan caros, también para los examenes.
Saludos
Julio 16th, 2008 at 12:39 am
Es que el sistema de salud público funciona en un 99% bajo la ley de Murphy
De todas formas, bienvenida (O malvenida) realidad para los niños-burbuja
Jonathan