Los car´e jarro: Justificaciones para el narcotráfico y la adicción
Los car´e jarro o los Cavieres, fueron una agrupación tan importante y tan influyente que hasta incluso se daban el lujo de tener dos apodos. Y lo de importante e influyente no es por nada.
Esta banda de narcotraficantes logró tener tanto peso que logró extorsionar a abogados, fiscales, gendarmes y carabineros para llevar a cabo su “humilde trabajo”: contrabandear drogas.
La dinámica de los Caviares, que hace poco fue desbaratada, era realmente admirable. Tanto así que los transformó en poderosos hombres de negocios que desparramaban dinero, autos de lujo, casas y terrenos, armas de guerra y un sinfín de insumos que les permitían ser exponencialmente más eficaces.
Tal como un periodista aspira a ser como Julio Martínez, o también tal como un ladrón aspira a trabajar en el congreso, un narcotraficante reza todas las noches para ser parte de esta banda profesional comercializadora de estupefacientes.
Esta verdadera empresa que operaba desde la población La Victoria, de la comuna capitalina Pedro Aguirre Cerda, supo evadir las pocas trabas que le confería el sistema y fue así, porque tuvieron el poder suficiente como para corromper a la frágil justicia chilena. Tal era ese poder que incluso hacían transacciones con reclusos de penitenciaría con la complicidad de los gendarmes. Además poseían “palos blancos” que los utilizaban para poner sus propiedades a los nombres de ellos.
Uno de esos palos blancos, era su propio asesor legal, Ariel Marín Cáceres y prueba de que los car´e jarro no escatimaban en orgullo, funcionarios de carabineros se rebajaban a pedirles dinero para un asado de la institución. Un asado que evidentemente olía a corrupción y de la más sucia.
Y es que resulta realmente incomprensible el cómo una banda de estas características puede llegar a ser un dominante en la sociedad, haciendo de las suyas en plena ilegalidad y durante mucho tiempo en la impunidad, operando a partir de la adicción de unos pocos hasta la ingenuidad y sinvergüenzura de quienes deberían velar por la probidad y transparencia, más aún si se trata de instituciones que trabajan con la justicia.
Hombres corruptibles siempre habrán, es algo que va en la genética de todos los seres humanos, y al parecer, los chilenos tienen una sobrecarga de ella. Por lo tanto tenemos que considerar que para contrarrestar este lunar que desvirtúa nuestra sociedad debemos ser utópicos y pensar en soluciones que, aunque salgan de la lógica, son igual de aplicables.
Si se legalizara el mercado de drogas, claramente el narcotráfico dejaría de serlo y probablemente bandas como la de los Cavieres cambiarían su razón social por una que lleve por nombre: fundación ecologista-humanista sin fines de lucro.
Es decir, la delincuencia y la corrupción, males endémicos que tienen su génesis en la lucha por ser el mejor oferente en el mercado de estupefacientes, desaparecerían o bien su cantidad y su intensidad disminuirían de manera abismal.
Es verdad, es difícil debatir acerca de este punto, ya que no es llegar y legalizar drogas como la cocaína y la pasta base, las cuales son calificadas como duras y que claramente, el Estado estaría amparando la destrucción física y psicológica de su nación, sin embargo, estamos todos conscientes de que esté o no amparada por la ley, esto es una realidad totalmente patente y tangible.
No obstante, hay que reconocer que aquella fantasía no se dará nunca. Y si llegase a pasar, las consecuencias políticas y sociales que desencadenaría la comercialización legal de drogas serían inconmensurables.
O sea, si ni siquiera tenemos la mente tan abierta como para permitir la libertad de consciencia en el tema de la fertilidad, qué esperamos para esto.
El éxito de bandas narcotraficantes como la de los car´e jarro nos dice algo. No por nada tenían tanto poder.
Nuestra sociedad agobiada por el sistema, por la rutina, por la triste y monótona vida que muchos llevan es la que propicia estas instancias. La droga en su función de evasor de contrariedades se convierte en una vía de escape para un ser humano hartado de su existencia.
Es por eso que la adicción, muchas veces, no es un problema, sino más bien una solución, por muy efímera que sea, pero una salida a fin de cuentas, a la catastrófica quimera en la que se ahoga el hombre contemporáneo.



Julio 9th, 2008 at 11:19 am
Es complejo el tema..bien complejo, pero yo de la idea de legalizar las drogas, no sólo para acabar con el narcotráfico, si no también para tener un control y plan de prevención de la población drogadicta.
Lamentablemente las drogas existen desde que existe el hombre y seguirán existiendo, es mejor asumirlas como problema social y controlarlas desde ahí…tal como se hace con el alcoholismo.
Ahora el problema es aplicarlo en Chile, y es ahí donde me entra la duda si estamos capacitados como sociedad y ente estatal para asumir tamaño cambio, y la verdad es que me bajan serias dudas.
Cuídate.-
Julio 9th, 2008 at 10:30 pm
Imagina que todo mueve el dinero,o sea ,traspasa títulos decentes,honestidad y “nuestra” justicia que proteje las calles.
¿En quien confiamos?¿Como protejo yo, a mis hijos de esta lacra ?…No existe un plan eficiente desde ningún punto de vista en frenar la epidemia de la droga,fíjate que esto es un circulo,tarde o temprano te involucras con ella,sea para evitarla de nuestra vida educando a los tuyos ,o para inculcar desde una pequeña tribuna a pequeños que uno ve vulnerables.
Todo trabajo a sido inutil hasta ahora.Esto es una gran solvencia enriquecedora,a costa de pobres,ignorantes y débiles.
saludidesss!!