Claudio González®

Los inseparables y odiosos semáforos de la vida

Los inseparables y odiosos semáforos de la vida

Es impresionante ver como aumenta la cantidad de semaforización en las principales avenidas de nuestro querido país, ya sea como una medida de protección o posible control de vehículos, peatones o ciclistas (en mi caso personal, he vivido la experiencia principalmente como usuario de transporte público y peatón).

Hoy podemos ver avenidas donde la presencia de semáforos incluso llega a ser mayor que las áreas verdes que rodean las mismas, generando más caos que solución a la congestión vial que se sitúa en nuestra loca realidad chilensis.
No se puede olvidar además que los semáforos en tiempos de elecciones son la principal excusa de “desarrollo”, especialmente en lo que respecta a los municipios (ni hablar de los pequeños, los cuales sitúan a los semáforos como un gran avance en desarrollo de infraestructura).

Un ejemplo cercano a este congestionado (de pega) profesional del área de las comunicaciones es lo vivido cada ciertos días camino a la Plaza de Maipú, en Santiago, donde podemos encontrar desde Ciudad Satélite hasta la antes mencionada plaza sobre 10 semáforos, en una distancia que puede ser el equivalente entre Escuela Militar y Manquehue. ¿Será una sobre protección a los peatones que de todas formas igual cruzan con luz roja y donde no deben?

Además, si bien muchos semáforos están coordinados con las cámaras de seguridad de la Unidad Operativa de Control de Tránsito, hay una importante cantidad de estos controladores urbanos que no tienen gran regulación según demanda de tráfico, creando más problemas en horas punta como también en horarios valle.

Si bien, se podría justificar la inversión de semáforos en lugares apartados o con una regulación de tránsito adhoc al entorno, la constancia de ver sectores con “promociones” de semáforos incluso en una misma cuadra, da a entender la capacidad de gestión de las autoridades pertinentes, donde prima mucho más un par de luces por sobre el estado del pavimento donde pasan miles de vehículos diarios.

Luz roja, ¡cuidado!

6 Responses to “Los inseparables y odiosos semáforos de la vida”

  1. 1
    Jaime Ceresa® Says:

    PPpffff….en el sector Oriente la wea es igual…y está el drama de que los semásforos no están sincronizados…o sea te toca verde, roja, roja, roja, verde, verde, roja, roja, roja…una paja mayúscula si vas manejando.

    Cuídate.-

  2. 2
    Moncho Says:

    xuxa, donde yo vivo existe la urgencia de un semaforo….

    denme uno pliss

    un abrazo

    Monchito

  3. 3
    Valentina Says:

    En realidad me pregunto si esas famosas maquinitas para que cambie antes la luz funciona…
    Interrogantes de la vida no ?

    Cuidese Sr.

    ;)

  4. 4
    Aragorn Invent Says:

    Jajajaja, me sumo a la interrogante de la vida que dice Valentina xD. De hecho hoy presioné una.

    Sí, se está llenando de semáforos. Pero tienen que existir, porque sino con el parque automotriz actual quedaría la escoba.

    saludos

  5. 5
    Raúl Pérez® Says:

    El botón ese es para que uno se sienta tomado en cuenta. Se sienta. La vía del progreso, al parecer, está llena de semáforos.
    Me cargan esos semáforos que duran años en cada luz, no como en provincia (de hecho, luego de estar un tiempo en Santiago, los semáforos en regiones parecen de un par de segundos).

    ¡Cuídate!

  6. 6
    Jaime Ceresa® Says:

    Jajajajja…ese botón es pa mantenernos entretenidos apretándolo mientras el semáforo se digna a cambiar la luz.

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