Raúl Pérez®

¿Qué dijiste, Hermógenes?

¿Qué dijiste, Hermógenes?

Hermógenes Pérez de Arce le hace nuevamente fama a su calidad de barómetro del pinochetismo ácido, ese que prenderá velas los 25 de noviembre por otros 35 años.
Esta vez, la discusión es por el rol del Estado en la educación. Si valora su integridad física, por favor tome asiento: la LGE, en palabras del susodicho, liquida la educación privada, de mejores resultados, en favor de una deplorable pública, a la que será sometida toda la población. Un momento, what!?

De nuevo. ¿Se liquida de verdad la educación privada? O mejor, ¿es necesariamente malo que ello ocurra? Partamos de la base que un colegio, al establecer un arancel, supone la discriminación de sus alumnos en base a criterios económicos. Tomando en cuenta que la relación estrato-cultura, en cuanto a años de escolaridad, es casi directa, suponemos que quienes asisten a un colegio privado son hijos de familias donde existen los libros y un ambiente que propende a la consecución de metas académicas, y por lo tanto aprovechan los medios de los que disponen para lograr ese objetivo.

Que un colegio sea “malo“, o mejor, que un alumno tenga malos resultados académicos, no es sólo responsabilidad de fallas en el proceso educativo (aunque sí tenga una gran relevancia), sino que involucra también factores ambientales —en los que ya vimos diferencias—, familiares y emocionales. Como estos dos últimos aspectos son transversales, independientes del ingreso de cada hogar, un niño que arrastra fracasos académicos los presentará tanto en un colegio público como en uno privado.

Lo que quiero decir es que no importa el tipo de financiamento del colegio, sino el medio en el que está presente. Hermógenes está, una vez más, anteponiendo las libertades económicas de los ciudadanos a la necesidad imperativa de una educación de calidad, y con esto, errando en su análisis de forma aberrante.

Este caballero propone, además, abolir el Ministerio de Educación y usar ese presupuesto en vouchers a las familias para financiar un colegio.
¿De verdad cree, Hermógenes, que un colegio particular en una comunidad con riesgo social aumentará sus resultados académicos (por hoy no consideremos la cultura como elemento fundamental de la educación) sólo por el hecho de que el establecimiento es privado? ¿Ha salido usted de safari alguna vez a un lugar que cuente con transporte deficiente, que vive en inseguridad permanente y rodeado de un desamparo atemorizante? ¿Considera que escribir en un diario clasista y parcial sobre lo divino y lo humano lo capacitan para proponer que este experimento de Chicago —que llamamos cariñosamente Chile— necesita de, Dios nos libre, más dominio del mercado?

Otro punto no menor es el uso de la palabra “sometimiento” para referirse al acceso universal a la educación pública. Está bien que le tengan miedo al color rojo —después de todo, los comunistas son los que se comen a las guaguas—, pero de ahí a considerar que el Estado, sólo por estar temporalmente en manos de un gobierno socialista (que de eso le queda poco), criará más generaciones socialistas y, por lo mismo, menos libres… ¿No será mucho? ¿O sea que si abolamos al Ministerio de Educación tendremos sólo colegios privados a cargo de la prelatura del Opus Dei?

Está bien. La LGE deja mucho que desear: no basta con garantizar el acceso a la educación, sino que también se debería asegurar la calidad de ella (que lamentablemente no aparecerá por el sólo hecho de ser nombrada en una ley, así por arte de magia), pero considero innecesario proteger un régimen de financiamento que se defiende solo. ¿Es que acaso mejorar la educación pública, gratuita, no arrastraría esos mismos estándares de calidad también al sistema privado? Si dos productos de buena calidad le son ofrecidos, uno gratis y el otro con costo, ¿Es tan difícil la elección? La gente no es tonta, Hermógenes.

El Tío Sam estaría tan orgulloso de ti si existiera…

14 Responses to “¿Qué dijiste, Hermógenes?”

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  1. 14
    Danilo Says:

    Le recomendaría a este señor, que revisara los ranking de calidad de educación internacionales, por que si él cree que sólo la educación privada es la solución, esta equivocado. Ni el mejor colegio privado de Chile se salva de lo mediocre, si los comparamos, por ejemplo, con una escuela pública de Alewmania, o escuela pública de Dinamarca, o escuela pública de Finlandia o Nueva Zelanda, los colegios $$$$$ pagados y honerosamente caros de Chile son malos, malos malos.

    Saludos

  2. 13
    Daniel Says:

    Le recomendaría al señor Perez de Arce que se diera una vueltecita de Plaza Italia para abajo, que parece que no sale de su fundo en La Dehesa.
    Sludos

  3. 12
    Raúl Pérez® Says:

    Clem.
    Nadie ha hablado de obligar a todos los padres a meter a sus hijos a u colegio público (eliminando los privados). No lo dice mi artículo ni la ley. De lo que se habla es de asegurar el acceso a toda la población a ella, que no es lo mismo.
    No hablo, porque no estoy de acuerdo, de quitar a los privados del espectro, porque perfectamente pueden poner colegios confesionales, de colonias, de otros métodos de enseñanza (Baldor, Montessori, Antroposofía…) y cobrar por ello.
    La idea es que si tú o cualquiera tiene un hijo y no tiene el dinero suficiente para matricularlo en un colegio privado, pueda hacerlo en uno público con la garantía que recibirá la misma calidad de educación.
    No es huevear por huevear.

  4. 11
    Clem Says:

    La verdad es que no me leí el artículo completo, ni la columna de él. Pero, entiendo qué quere decir, y la dura, no webeen!
    Por qué de una educacion pública mala, pasaríamos a lo mismo y obligatoria?? ah??
    No es el tema la educación privada. No. El tema que importa es por qué no se preocupan primero de mejorar la actual y cuando ya esté funcionando al menos decentemente, “obligan” O-BLI-GAN a toda, TO-DA la población a sólo, SÓ-LO utilizar la educación pública aunque no quieran, aunque no es lo que quieren, más allá de lucas, por un asunto de carisma que cada familia quiere.

    Eso es imponer, eso es tiranía, socialista claro, que, al parecer es la única permitida.

    Insisto, no webeen, no me webeen, algún día seré madre, y lo más probable es que no me dé pa pagarle un colegio weno, a mi crío, (una es periodista, no?), de verdad, no me webeen, mejorar la educación no es hacer colegios más grandes, ni construir muchos colegios más.

    Sí lo es implementar programas de estudios idóneos, realmente instalar tecnología eficiente (no como los 200 computadores que m”andó” Ricky a J. Fernández, donde sólo hay 54 estudiantes y no hay luz todo el día y ni decir de conexión a internet). Revolucionar sería capacitar profesores, pagarles bien, incentivar el estudio, montar un sistema de gestión y administración al menos, al menos, básico en funcionamiento real. Y ni decir de crear una red geográfica de colegios que eviten desplazamientos ridiculos de 4 o más comunas para ir a estudiar.

    Hacer una revolución efectiva E-FEC-TI-VA de la educacion es demasiado clave como para pasarla por un tema de visiones políticas (que es lo que estám haciendo). Si no han sido capaces de gestionar eficientemente nada en todos los Gobiernos de la concertación, por qué habemos de creer que esto se puede hacer y aunmentando ¡¡aún más!! la cantidad de colegios a supervisar? No es necesario recordar el último numerito de ese ministerio, no?
    Insisto, no me webeen.

    Primero hagan que podamos confiar en ellos. No nos metan más el dedo en la boca.

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