La UDI y su (no tan) democrática elección interna
La UDI está en problemas. Si no tenían un candidato para las presidenciales, ahora ni siquiera está claro quién será el jefe dentro del partido, algo que el gremialismo solía manejar de manera recóndita entre los miembros de la alta cúpula y que ahora, por no tomar el toro por las astas, se arriesgan a una división interna que puede terminar en consecuencias realmente catastróficas para su futuro electoral.
Nunca en la historia del partido habían elegido a su Presidente mediante elecciones internas. Según nos muestra su breve historia, los “coroneles” de la UDI nunca habían dejado aquella decisión a otro ente que no fueran ellos, esto por una fiel tradición instaurada por los fundadores del partido.
Imponiendo un nuevo paradigma, los candidatos José Antonio Kast y Juan Antonio Coloma, pelearán sus votos ante los miembros del consejo general del partido, quienes serán los encargados de elegir al nuevo timonel en una cuasi democrática elección que marcará un precedente para la sectaria historia del diestro partido.
Tomando como base el irresoluto panorama directivo del “partido popular”, la situación por la cual están pasando se puede dividir en dos puntos de análisis: la presunta división interna producto de estas dos candidaturas y el incipiente recambio generacional en la administración del gremialismo.
Si se piensa maquiavélicamente, en una elección, cualquiera sea su trascendencia, es casi imposible evitar que los candidatos se conflagren en un debate –directo o indirecto– sin que sus argumentos vayan en desmedro de su opositor. Tan sólo tomemos como ejemplo lo que pasó en las primarias demócratas en EE.UU con Hillary Clinton descalificando a su compañero de partido, Barack Obama.
Dado que esta realidad es más que patente, la UDI debe afianzar su supuesto equilibrio político, característica que requiere salvaguardar si desean ser un ejemplo de orden para la turbada concertación, y por consiguiente, mostrarse como una buena opción para la masa votante. No por nada, días atrás los dos candidatos a la presidencia del partido pactaron en una íntima reunión algo así como un “fair play” para evitar roces que puedan dañar la frágil imagen del gremio.
Tiembla la UDI, pero también la alianza. Esta elección puede ser el fiel reflejo del cisma que vive la concertación con la disyuntiva de la dualidad de listas para la elección de concejales. Claramente, la situación de por sí desestabiliza a la oposición y si antes ya se hacía el típico comentario de “La alianza por Chile, que de alianza no tiene nada”, ahora aquel chiste jocoso no causa mucha gracia, porque ahora más que nunca puede convertirse en una realidad evidente. Sin embargo, si va a existir una ruptura dentro del partido, no se debe poner cara de extrañeza, la política en general del país está viviendo una metamorfosis y tenemos que entender los próximos acontecimientos como una consecuencia de ésta.
Pero aquella metamorfosis de la política no se enmarca solamente en una crisis que terminará con un orden establecido hace 18 años atrás, desde que termino la dictadura. Esta mutación que vive la política está condicionada por un recambio generacional muy marcado que si bien no se da a un nivel macro, se puede apreciar como síntoma incipiente dentro de la elección interna de la UDI. El sólo hecho de que Hernán Larraín no haya querido presentarse a la reelección para su cargo marca un precedente, pero también el que la cúpula de la UDI haya cedido en su intento de llevar el tema de los dos candidatos a una mesa de consenso y obviamente, el que José Antonio Kast postule a la presidencia del partido, considerando que es parte de las últimas generaciones que están constituyendo al gremialismo, deja espacio para afirmar que al menos en la UDI, su senil primera generación está haciéndose a un lado, dándole paso a la que le antecedía.
Sin embargo, no debemos engañarnos, el hecho que Kast sea medianamente más joven que los vejetes que llevan la batuta del partido, no se traduce en un potencial ni para este y ni para su candidatura. La idea de Kast es convertir a la UDI en un partido doctrinario y confesional, características que alejarían inevitablemente los votos del partido si pensamos que se vienen las municipales y las presidenciales / parlamentarias en muy poco tiempo.
Por eso no es raro que Jovino Novoa, uno de los “coroneles” del partido, muestre sin tapujos su apoyo a Juan Antonio Coloma, dado que éste representa fielmente el convencionalismo político con el que se ha manejado la UDI en los últimos años, y con lo cual el partido podrá mantener al menos la cantidad de adherentes que posee hasta el día de hoy. A fin de cuentas, es un tema de conveniencia más que de ganas de cambiar el panorama.
Así y todo, la elección del nuevo líder de la UDI ya no será condicionada por el dedo índice de los grandes panzers del partido, en un acontecimiento –ligeramente– sorprendente se ha creado un espacio de democracia dentro de él. Al parecer, la fiebre democrática que se expelió con el proceso de primarias en Estados Unidos, provocó en Chile que la UDI elija a su próximo líder mediante un proceso inédito en la tienda de calle Suecia. Aunque para ser democrático… hay que decirlo: aún les falta mucho.



Junio 12th, 2008 at 10:23 am
Me da risa el tema de la UDI, es como que de repente les vino un delirio forzado y decidieron elegir entre 500 macucos a quien los dirigirá por un tiempo…ahora, esto no es más que un ejercicio, ya que la UDI como partido se ha vuelto tan enfermantemente doctrinario, que las diferencias de los dos candidatos vendrían a ser algo así como las diferencias en cantidades de almendras que traen los Sanhe Nuss de Nestlé y de Costa…o sea, infimas.
Cuídate.-
Junio 12th, 2008 at 1:58 pm
Yo creo que la UDI esta pasando por una fatiga y esta lamentablemente heredando practicas que creíamos que no se daban en ese partido, como los chanchullos en las municipales para abultar contratos y cosas raras.
Ahora con respecto a la elección, difiero en motejarlos de poco democráticos, siendo que en el PS las elecciones tab son indirectas, en USA se elige el presidente vía primarias y luego por votaciones proporcionales, y así muchos casos.
La eleccion puede no ser del gusto de algunos, pero de ahí a decir que es mas o menos democrática ese es otro cuento.
Junio 12th, 2008 at 7:07 pm
Mas que un paso a la elección democrática de quienes los dirigiran, esto huele a algo hecho más para la gente, como para que digan “mira, ahora la UDI se está volviendo democrática” pero en la esencia siguen exactamente igual.
Saludos
Junio 17th, 2008 at 4:11 pm
En USA los ciudadanos eligen desde el comisario del pueblo, a los jueses, a su parlamento estatal y a su gobernador del estado, el presidente USA es un pelo de la cola, por que lo que le importa al ciudadano es el gobierno local.
saludos