Al Diván con Portishead
Mientras escribo esto, escucho “Third”, el último disco de Portishead estrenado mundialmente el 29 de abril.
Ya perdí la cuenta de cuantas veces lo he hecho desde el 29 o el 30, fecha en que lo bajé (la curiosidad es superior a la honradez). En todo caso no creo que hayan sido más de 10.
Es que sucede que puede ser un disco peligroso.
La banda inglesa (que tomó el nombre del pequeño pueblo donde se crió el tecladista, Geoff Barrows), llevaba 10 años en un inquietante silencio. Toda una década en la cual muchos incrédulos la daban por muerta.
Y justo ahora, que nos estamos acostumbrando a reuniones de grandes clásicos y giras de nostalgia, reaparecen.
Me cuesta saber por dónde empezar…
Estaba comenzando la educación media cuando Dummy (1994) hacía sonar sus singles “Glory Box” y “Sour Times”. La primera, con ese pegajoso y nostálgico “Give me a reason to love you”, la segunda, con ese perturbador video donde Beth Gibbons cantaba el desgarrador “Nobody loves me” con su rimel corrido, como si llevara un buen rato llorando.
En esos tiempos no creo haberles prestado la atención necesaria y debida, probablemente estaba muy pegado en el grunge. O tal vez Portishead gusta en la edad precisa en que nos hace sentido.
Pero sobre gustos hay demasiado escrito como para intentar zanjarlo de forma tan general.
Portishead - Sour Times
En 1997 el trío (compuesto además por el guitarrista Adrian Utley) saca su disco homónimo. Este disco que efectivamente tenía un sonido más “avinilado”, tuvo como singles “Cowboys”, “Over”, y “All mine”. Esta última probablemente la más exitosa, ganándose un cover de Tom Jones incluso.
El éxito inicial alcanzado en su álbum debut es refrendado con este segundo, un disco muy bien hecho, excelentemente producido. Ese mismo año dan su concierto al otro lado del atlántico, en el Roseland de New York.
La exquisitez de este histórico concierto radicó en incorporar las cuerdas de la filarmónica de la ciudad. El sonido de ese concierto es espectacular. No hay nada que decir.
De hecho, mi reencuentro con ellos fue gracias a las canciones que daban de él, y las veces que lo escuché en la casa de alguna amiga.
Debe haber sido uno de los primeros DVD’s musicales que me compré, y ¡qué manera de valer la pena! Como si no fuera suficiente con hacer una cuidadosa selección y orden de las canciones, y el ya mencionado sonido, está excelentemente bien dirigido y montado. Es toda una película. A eso se le suma como extras los videoclips de la banda, y “To kill a dead man” el cortometraje creado y protagonizado por ellos, con su música como banda sonora.
Este corto (y su musicalización) les valió el contrato con su compañía disquera.
Pero todo esto es pasado. ¿Cómo hablar de Portishead ahora?
¿Qué ha pasado en esta década de pausa?
Lo más fácil sería comparar “Third” con sus otros discos, e intentar buscar ahí lo que ha cambiado en la música de este grupo de “Trip Hop”,rótulo con el que nadie parece sentirse cómodo. Y es porque pareciera que los códigos están lejos de ser rígidos para las bandas que son arrastradas a caer dentro de este género. Y una estrategia cómoda para abordarlos se sugiere desde el estado de ánimo o psicológico con el que podríamos asociarlos.
Para mi gusto los primeros dos discos guardan un relativo parentesco. Un parentesco que se sustenta en la oscuridad, una oscuridad melancólica que es magistralmente transmitida por la seductora voz de Gibbons. Si bien pareciera que uno encuentra más momentos de “claridad” en el segundo, ese sonido áspero refuerza el carácter nostálgico.
En pocas palabras, son discos depresivos. Claro, de una forma muy cuidada y elegante. Nada que ver con el abuso en el que caen los “emos”. Por lo demás, ambos discos tienen una característica particular: Son discos que se pueden escuchar colectivamente. Pueden ser perfectamente la música de fondo, claro no de un ambiente muy festivo que digamos, pero soportan una situación de varios “espectadores”, si se permite la analogía.
“Third” da un salto hacia otro estado de ánimo. Otro estado psicológico más bien.
Al escucharlo, hay una gran diferencia que salta a la vista: la batería (o su programación) adquiere mayor protagonismo. Se nota. Se hace notar. Y no a costa de sonar fuerte o rebuscada, sino porque irrumpe y desaparece, y nos “deja pagando”, esperándola. Tiendo a pensar que en sus discos de los ’90, la batería tendía más a la “base” algo monótona llegando a ese estado en que se somete a ser el mero “beat” sobre el cual se articulan voz, teclados, guitarras, y sintetizadores.
En “Third” está ahí para inquietarnos, para perturbarnos.
La voz intacta de Gibbons, continúa llevándose el peso de las canciones, siendo -como es de esperarse- el punto de fuga (y amor platónico) de los oídos.
La depresión de “Dummy” y “Portishead”, es revestida por un estado algo más obsesivo-compulsivo y esquizoide.
Claro, no tan esquizoide como Estradasphere o el “Disco Volante” de Mister Bungle, sino esquizoide cuando por ejemplo, de la oscura e insistente “We carry on”, pasamos a una calma en “Deep water” que perfectamente podría ser la canción que una madre cante para hacer dormir a sus hijos, para entrar en la ráfaga de “Machine gun”.
Los teclados y sintetizadores generan esa atmósfera en la cual cuesta bien adivinar hacia adonde apunta el disco, y uno se queda con que tras la mayoría de las canciones hay una atmósfera que no deja tranquilo. Es un disco que invita a escucharse de nuevo y a tratar de desentrañar esos casi tres cuartos de hora que dura.
Eso sí, es un disco para escucharlo solo, no “sociabiliza” muy bien.
Es un esquizoide obsesivo, ¿Recuerdan?
Inquietantemente recomendable. Da gusto cuando las bandas evolucionan en su sonido sin dejar de ser lo que son.



Mayo 16th, 2008 at 2:05 pm
Portished es un grupo que nunca me ha gustado…demasiado depresivo ami gusto..a parte que mi hermana lo escuchaba 700 veses diarias junto a la Bjork, por lo mismo me tiene lleno de acá al 2038, pero bueno eso ya es un tema personal.
Tal como te dije..me gustó el enfoque del artículo.
Mayo 16th, 2008 at 3:09 pm
Qué pena que no le guste a Chere Portishead, a mi me gusta y bastante…
El último disco aunque no lo tengo, ya he bajado también algunas canciones de su nueva producción…
El post enfocó muy bien respecto al grupo, o ¿será que no lo leí objetivamente? jajajaja..
Saludos!
Mayo 16th, 2008 at 4:42 pm
que bueno!. ¿y hay link par bajarlo?
Mayo 16th, 2008 at 6:01 pm
Jaime: pese a que entiendo que cierta gente pueda generar un efecto de “veto” en algunas músicas, lo lamento por lo que te pierdes. Pero ya ves, sobre gustos hay mucho escrito.
Ani: tampoco pretendí escribirlo “objetivamente”, total estamos hablando de música y de gustos. Así que todo bien.
Saludos
Víctor: la verdad es que no lo sé. Yo lo bajé por el inmortal Soulseek.
Mayo 18th, 2008 at 3:43 pm
Amo profundamente a Portishead. Me trae muchos recuerdos. Tengo que escuchar este nuevo disco.
Mayo 18th, 2008 at 8:14 pm
el ultimo disco de portishead me parece fantástico, lo bajé rápidamente y también lo he escuchado una decena de veces……. me gustó bastante, está muy bien producido, los temas son variados y buenos, gibbons impecable como siempre, creo que este disco va para disco del año ¡¡¡¡¡¡
me gustan los grupos con voces femeninas. ahora último otros dos grandes grupos con voces femeninas han sacado sendos discos que están de “remolinches”: además de portishead, ladytron y goldfrapp lanzaron buenísimos discos.
Saludos
Mayo 20th, 2008 at 12:01 pm
Siento no estar de acuerdo con uds. Soy un fana de portishead desde sus inicios. tengo todos sus discos, el DVD y algunos simples en vinilo y cd, pero debo admitir que es un disco horrible para mí…es una melancolia demasiado “forzada” (no creo que beth gibbons tenga una vida real tan deprimente). Me cuesta ya creer en sus llantos, que se tornan insoportables…para música con “blue” me quedo con las divas de los 70 (y las no tan conocidas) que realmente transmitian sentimientos en sus canciones, sin llegar a exagerar, pq era un reflejo real de sus vidas. Volviendo a third, la musica me parece totalmente desinspirada y con arreglos hechos muy “al paso”. Han perdido el toque funk característico (si tenemos en cuenta que gran parte de sus exitos tenian samples enteros de Isaac Hayes, Lalo Schifrin o War entre otros) y han terminado sonando a un radiohead lo-fi cantado por beth. Si hablamos de innovación, en este disco no la hay…usar sintes analogos en disonancia rítmica y fuera de tono, ya lo hicieron los silver apples en los 60’s. Hay canciones totalmente fuera de lugar que no aportan (hay discos que si han logrado desubicarse equilibradamente y meter canciones descolgadas que actúan como transiciones…este no es el caso). El disco empieza prometedor, con el sample en portugues, pero se pincha a la mitad del primer tema, y lamentablemente no sube ni llega a nada. 1o años fue mucho tiempo para un trabajo de estos estándares. Me parece que lo que ocurrió con portishead puede resumirse a una cita del genial Matt Johnson: “tanto intenté ser yo mismo, que terminé convirtiendome en otra persona”. Saludos