“A ver, a ver… quién lleva la batuta, los estudiantes o los hijos de puta“, gritabamos furiosos los pingüinos en las manifestaciones realizadas en el marco de lo que sería el movimiento estudiantil más importante del país desde la vuelta a la democracia. Es nostalgico, en lo personal, recordar aquellos tiempos en que creíamos que nosotros, pendejos de 16 y 17 años, podríamos cambiar el mundo, en donde le pedíamos al gobierno mejoras en la educación como si el estado fuera una especie de viejo pascuero, sin embargo el evocar aquellos momentos, a estas alturas, ya no es sólo nostálgico, sino que es también algo en extremo banal.
Hace varias semanas se vienen gestando una serie de tomas y paros en las universidades a lo largo de todo Chile. ¿Razones? Siempre las hay, y de sobra. Y cuando digo de sobra es porque de verdad suele pasar que en estas instancias hay razones que son realmente intrascendentes. No obstante, esta movilización se justifica por sí sola siendo ajena a temas tan trillados y utópicos como la derogación de la LGE o el pase escolar gratis: La constante alza de los aranceles, la mala calidad de los planteles, la infraestructura de las facultades y entre otras causas.
Paradójicamente, estas movilizaciones han tenido lugar en una fecha que se ha caracterizado en los últimos dos años por constantes revueltas sociales protagonizadas en gran parte por estudiantes secundarios, sin embargo, en esta ocasión el anfitrión de estas son los universitarios, quizás los mismos pingüinos renegados de hace 2 años atrás pero que ahora están dentro de la educación superior.
Bien es sabido que Chile es uno de los países en donde cuesta más caro “ser alguien“. Dejándole este privilegio sólo a quienes poseen el dinero suficiente y no por eso, a quienes poseen la inteligencia y potencial suficiente para entrar a la educación superior. El panorama es lamentable y tal como podemos ver, para gran parte de los universitarios no es un tema ajeno, sino que es algo de lo que deben preocuparse ahora si quieren llegar con algo de ropa y muebles al momento de recibir el título antes de que el banco empieze el proceso de embargo por no pago de las mensualidades.
Específicamente, en ciertas universidades del país ha habido una ola de levantamientos estudiantiles protagonizados por la Universidad de Antofagasta, la Universidad Católica del Norte, la Universidad Tecnológica del Estado y la Universidad Austral que en síntesis, piden mejoras para sus propias facultades y en parte cooperan con la causa de congelar los aranceles para evitar que estos sigan elevándose hasta las nubes.
El tema de la educación en Chile sigue siendo una problemática y no una virtud de la que podamos sacar provecho. Sumado a esto, por mucho que los estudiantes se rebelen, es poco y nada lo que consiguen porque se pierden en propuestas tan utópicas como estúpidas. Tan sólo se exige un mínimo de sentido común para darnos cuenta de que peticiones como el pase escolar gratis o el fin del lucro a la educación no serán algo que el gobierno tenga las ganas y la iniciativa de querer cambiar.
¿Crisis en la educación superior? No, ningún movimiento social ha provocado una crisis y será muy difícil que alguien la provoque. La crisis no es la vorágine generada por cierto suceso, sino que es un proceso de cambio que marca un antes y un después en cierto lugar, persona o contexto. Paralizaciones como las que organizan las universidades adheridas al movimiento carecen de trascedencia y no poseen ningún sustento ideológico fuerte que les permita tener un peso real al momento de enfrentarse con quienes poseen el poder. Está bien luchar por los derechos del estudiante, y más que el estudiante, del ciudadano… de exigir al gobierno que se den las licencias necesarias para que el desarrollo de la educación se dé en el mejor ambiente posible, sin embargo, debemos ser realistas y pedir inteligentemente cosas que sí podemos conseguir y que a partir de ellas podamos comenzar una cadena de peticiones que nos lleven hasta el final de esta lucha, que es el ser estudiantes íntegros que gozan, en nuestro justo derecho, los beneficios que siginifica ser estudiante, o en otras palabras…. ser un futuro profesional que le servirá al país.
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Entendiste el punto del asunto a analizar.
Acá no vale la pena pedir cosas que por temas de sistema y mercado es imposible cumplir. Las universidades sin lucro (nominalmente no tienen en realidad), gratuitas como se pretenden significaría el colapso del sistema.
Por otro lado que los valores son excesivos, claro lo son,y es bueno sentarse a conversar al respecto.
No es posible que la Universidad Católica y la Universidad de Chile sean tan caras como las privadas (por dar dos ejemplos)
Cuídate.-
¿Sabes qué es lo peor de todo? Que si yo tomo esta nota y la pego en mi época de unversitario, es absolutamente atingente, pese a que me recibí hace 10 años. Qué lata no haber avanzado nada…
Saludos sangrientos
Blood
Es verdad, esto perfectamente puede ser una crónica del gran paro universitario del año 97…
Solo una aclaración, la UTEM es U. Tecnológica Metropolitana, no U. Tecnológica del Estado.
Saludos
Esto es casi lo mismo que se pedía en 1997. Lo lamentable es que los lideres de estos movimientos están pidiendo cambiar un sistema que a nadie de la elíte política y empresarial de Chile le conviene. Pero si creo que es posible obtener que este “mercado” se regule mucho mejor y que las universidades dejen de comportarse como bancos, mandándote a DICOM si te atrasas en las cuotas.
Saludos
Cuando decidi estudiar nuevamente saque las cuentas para no terminar colapsado, el asunto es heavy un lucro sin piedad…
un abrazo
Moncho
Simplemente, hoy sale más rentable estudiar a fuera y ojo, educación de calidad
saludos..