¿Adónde van las grandes Exposiciones?
Después de años de tratativas y seguramente de la contratación de altísimos seguros, a fines de año se inaugurará en Buenos Aires una muestra sobre Marcel Duchamp, el hombre que cambió el concepto de arte y de artista. ¿Será posible contar con alguna muestra de esas alturas en nuestro país?
Para quienes no están familiarizados con el ámbito del arte, puede que el nombre de Marcel Duchamp no signifique mucho. Sin embargo, este francés revolucionó el campo del arte, al cambiar el concepto tradicional que tenemos de arte y de artista. Lo hizo al exponer –bajo un seudónimo- un urinario con la firma de R. Mutt. Es la famosa “Fuente”.
Fue uno de los tantos readymades que “realizó” Duchamp, al intervenir objetos previamente producidos con otros fines y dotándoles de títulos que terminaban por cambiar la apreciación de esos objetos en principio total y supuestamente ajenos de cualquier análisis estético.
Los bonaerenses podrán contar desde fines de año con una exposición de gran relevancia, que permitirá presenciar cerca de 150 piezas, entre objetos, fotografías, proyecciones y documentos. Además, en noviembre realizarán un coloquio de carácter internacional para profundizar acerca de Duchamp.
Es una fortuna que Buenos Aires quede tan cerca, y que uno pueda armar un viaje que coincida con la exposición (que estará abierta hasta febrero de 2009). En este caso, es más que un tema de esnobismo (para después llenarse la boca con oraciones del tipo: “me voy por el fin de semana a Argentina a ver la exposición de Duchamp”). Porque no es que estemos diciendo, que nos vamos a Europa o a Washington para ver tal o cual súper exhibición. Pero, ¿no sería mucho mejor que en Chile pudiéramos contar con algo semejante? El tema plantea una serie de problemas.
Habría que considerar dónde se podría alojar una muestra de esas características, es decir, que pueda albergar 150 piezas de un artista y que cuente con salas de proyección para ver las películas que se mostrarán; y que posea auditorios donde se pueda realizar un coloquio semejante.
Es probable que en Chile se optaría por un espacio totalmente privado, un bodegón, en el que habría que rogar que se contara con los requerimientos mínimos para exhibir con la temperatura y luz apropiada, que no dejara a las obras a oscuras en una pared plana. Porque en los museos actuales no hay posibilidad de que se pueda contener una muestra tan grande. Como ya había manifestado antes, se necesita un museo de estas características, pensado para albergar el arte y no un espacio-comodín, que un día recibe a una exposición de arte y al siguiente, una exposición de autos.
En el caso de Buenos Aires, la Fundación Proa –que trae la exhibición- está construyendo un nuevo edificio en el barrio de La Boca, que se inaugurará con la muestra de Duchamp. El proyecto contempla: cuatro salas de exhibición, una biblioteca especializada y un auditorio para presentar cine, video-arte y realizar conferencias.
También en Buenos Aires, pero con anterioridad y en el Malba, se había realizado una muestra de Roy Lichtenstein, otro artista para el que hay que viajar para conocer su obra frente a frente, en vez de conformarse con ver reproducciones en libros.
Está claro que para una exposición mayor se necesitan recursos: salas de exhibición y conferencias, seguros y financiamiento también para catálogos, folletería, etc. Es de esperar que vayamos en esa senda. Pero nuestra historia plantea dudas. Es cosa de recordar a ese estudiante universitario que no halló nada mejor que robar desde el Museo de Bellas Artes la escultura Torso de Adele de Rodin. El que pudiera salir con la obra sin que nadie se percatara, era un escándalo y algo impresentable.
El asunto también plantea requerimientos para los visitantes, el público, que van desde no tocar las obras hasta no robárselas, como le sucedió al pobre Torso…
Esto no quiere decir que no haya exposiciones interesantes que ver actualmente en Santiago. Pero es importante que se generen instancias que permitan traer a Chile exposiciones relevantes. Si en teatro nos visita la Pequeña Gigante –número uno mundial en cuanto al teatro callejero- o las obras de Peter Brook –director de teatro top a nivel mundial- es importante que en el campo de las artes visuales no nos quedemos atrás.
Si estás interesado en la muestra de Duchamp, visita la página de PROA
Si quieres saber sobre la cartelera acá en Santiago, toma nota de los siguientes datos:
• Geografía del trabajo. Muestra fotográfica en el Museo de Bellas Artes
• Dibujos españoles del Siglo XX. También en el Museo de Bellas Artes
• Enrique Zañartu: Ser horizonte. Dibujos, grabados, collages y óleos del artista en el Museo de Arte Contemporáneo, MAC
• Intercambios: Más de 100 obras de artistas chilenos contemporáneos en el Mavi, Museo de Artes Visuales
• El Cubismo: En la Sala de Arte de la Fundación telefónica



Mayo 8th, 2008 at 8:54 pm
El tema en Chile pasa por dos puntos..uno lucas, dos mercado.
Al ser un mercado chico, nadie quiere invertir en traer grandes exposiciones o hacer buenas salas.
Peor aun, al no existir políticas claras en torno a una educación cultural, tampoco existe un gran público dentro del mercado chico, lo que hace menos atractivo el traer muestras de nivel mundial.
Cuídate Alida Mayne Nichols de Segovia
Mayo 8th, 2008 at 10:58 pm
Ali: Cuñis!!! Hola, cómo estás?…me gustó mucho leer tu columna, justo cuando te refieres a autores de ese calibre…en lo personal gracias al MINOR EN DISEÑO que tomé en la U, me interioricé con la obra de Duchamp, Lichtenstein, entre otros. Y me parece una lástima que en Chile no contemos con infraestructura ni con la cultura de los chilenos apropiada para presentar exhibiciones de esta magnitud y que por lo tanto se nos plantean de manera muy exigente…
Para consuelo en el Museo de la Moneda hay exposiciones que salvan (actualmente hay una de arte italiano)…y en uno que otro museo de Santiago…quizás la misma Estación Mapocho sea más grande, pero así y todo no cumple con los requisitos para traer a Chile una muestra semejante…además para rematarle, hay temas de fondo de cambiar y eso queda para todo o casi todo el colectivo chileno…como el caso que mencionaste…
Cuídate Mucho Ali…Saludos al Toño y excelente fin de semana para Ustedes!!! Se me cuidan…
Besos y abrazos…Nos estamos viendo
Jó (la concu) =)
Mayo 8th, 2008 at 11:34 pm
St. Ceresa… me permito agregar otro puntito a su reflexión: CREATIVIDAD. Voy a cumplir un año viviendo en México DF, la ciudad latina de los museos (300 por lo menos, según el Lonely Planet,,,o sea, necesitarías un año al menos para visitar un día cada uno…considerando que los lunes cierran). Bueno, acá se acaba de desmontar un MUSEO NÓMADE en el zócalo, que batió todos los registros de visitas…de hecho yo traté de entrar en tres oportunidades y desistí pues la cola daba la vuelta el zócalo entero a todo sol. Estoy hablando de una sala que se MONTA Y DESMONTA para la ocasión. La exposión era Snow and Ashes de un fotógrafo canadiense que retrata escenas de covivencia entre el hombre y la naturaleza. Financiamiento? la fundación Rolex. Otra vez creatividad. Leyes que permitan efectivamente a la empresa privada ponerse con dinero y brindar a un público masivo (que no tendrá dinero para un Rólex jejej como yo) la oportunidad de acercarse al arte. Si no tienen una sala apropiada, pues la montan para la ocasión, en un espacio público, y la trasladan…como los antiguos circos. La empresa privada descuenta impuestos y gana en publicidad e imagen corporativa. Gracias Alida por tus interesantes columnas!
Mayo 9th, 2008 at 1:56 am
En verdad poco sé de arte, pero podriamos decir que a veces nicanor parra hace lo mismo que este caballero al exponer objetos simples catalogandolos con otro sentido?
Yo creo que el problema sería el poco conocimiento que existe del artista y cúanto cuesta acceder al mismo. Porque no creo que todo pinte tan mal si casi siempre las obras que se exhiben gratuitamente en algunas salas son relativamente bien reciidas por el pueblo.
ESo, saludos
Mayo 9th, 2008 at 2:04 pm
En Chile no existen políticas que permitan tener mejores museos, tanto a nivel estatal como privado, no hay incentivos para que la empresa privada se la juegue en estos ambitos y finalmente el arte y la cultura son mirados a huevo en Chile.
Saludos
Mayo 11th, 2008 at 9:31 pm
Alida, es cosa de ver lo que ocurre con “Bodies” y “Da Vinci”, exposiciones atendidas por la misma productora y que finalmente cobran sus buenas “lucas” para acceder a ver dichos montajes, que si bien son bien interesantes y con gran conmoción mediática (especialmente el primero, al cual tuve la suerte de asistir), complementa que generalmente todo lo artístico y cultural deba tener costos, especialmente por la puesta en marcha de los mismos, aislando a quienes se les podría entregar algo más de cultura, aunque no olvidemos que una buena parte de la población sinceramente se conforma con ver televisión abierta y leer LUN.
Mayo 12th, 2008 at 4:04 pm
Alida:
Entramos en la misma discusión anterior. ¿Por qué en Chile no y en Buenos Aires sí? Y haciéndome la pregunta nuevamente llego a la misma conclusión: la cultura. Mientras que en Chile los niños con suerte conocen a Miró y a Picasso, en Buenos Aires existe el interés y la búsqueda por el arte visual. Está el Malba, Arte Ba, el Museso Nacional, el Konex, y muchas otras instancias a menor escala donde exhibir no sólo obras de renombrados autores, sino de todo tipo de artistas: de emergentes a consagrados. Pero la diferencia es que tienen la iniciativa de hacer que las cosas sucedan mientras que acá nos quedamos esperando que “alguien” resuelva. Y en ese sentido, concuerdo con la Martika en que hay que darle la oportunidad a la empresa privada con voluntad más que un lugar físico concreto que pase desocupado en los tiempos en que no pase nada y se traduzca sólo en altos costos de mantención para el gobierno.
La importancia de tu columna es que nos hace discutir y tal vez a partir de estas conversaciones se empiecen a generar acciones a futuro.
Te mando un beso,
Fany
Mayo 12th, 2008 at 4:21 pm
Fany,
Tienes toda la razón, ya sea porque estamos al debe en otorgarle al arte nacional el espacio que le corresponde, o porque no se traen exposiciones internacionales de primer orden, todo finalmente nos lleva a aquella vieja canción: no se le da a la cultura el espacio que se merece. Todavía parecemos estar sumidos en la política de que la plata destinada a la cultura es un gasto innecesario, una pérdida de dinero. Asmismo me parece que hay una exacerbación por entregarnos “cultura entretenida”, esa que llena las calles de batucadas, en vez de llenar los museos o espacios urbanos de expresiones de arte que ayuden a construir un país mejor. No se trata de que la entretención se acabe, sino de que no se trate de farandulizar cada rincón de la cultura. El tema me lleva a pensar también que tal vez otro de los problemas acá es la falta de una curatoría más profesional, pero ese es un asunto que es mejor dejar para otro momento.