Feliz Aniversario, Libro
Ayer se celebró el Día Mundial del Libro. Chile reconoce la fecha oficialmente y en nivel de gobierno –tanto central como comunal-, lanza iniciativas destinadas a promover la lectura. Pero, ¿estamos haciendo lo suficiente?
Promover la lectura parece claramente una tarea del Estado. Por diversos motivos: porque el Estado tiene que velar por la educación de la gente, porque tiene la posibilidad de desarrollar políticas generales, etc.
Considerando los índices de lectura conocidos, una podría decir muy superficialmente que no están haciendo la mejor de las tareas. Según una encuesta realizada por Adimark en el 2006, el 45% se declaraba No Lector y sólo el 21% eran Lectores Frecuentes.
Volver lector a un país no es una labor a corto plazo, de eso no cabe duda. Dentro del plan del gobierno, una de las iniciativas es que para el Bicentenario todas las comunas cuenten con una biblioteca pública, lo que no deja de ser un plan ambicioso. Sin embargo, no basta una biblioteca para que se comience a leer.
Fue en 1995 que la Conferencia General de la UNESCO decidió nombrar al 23 de abril como el Día Mundial del Libro. Se buscó una fecha emblemática –Shakespeare, Cervantes y Garcilaso de la Vega murieron ese día-, pero lo importante era fijarlo en el calendario no sólo como un homenaje, sino como un recordatorio: promover la lectura y descubrirla como un placer.
El placer de leer es lo que parece estar en cuestión. Por un lado tenemos que en nuestro país los precios de los libros son altísimos. Hace pocas semanas el diario La Tercera dio a conocer una tesis que señalaba que en comparación con otros países, los precios aquí son excesivos. La investigación hacía comparaciones en base a dos libros. La quinta entrega de Harry Potter en Chile costaba 23,73 dólares, mientras que en México costaba 18,74; en Perú 18,28; en Inglaterra 14,99 y en Estados Unidos 9,99. En tanto “El Código Da Vinci” se vendía en Chile a 21,68 dólares y en México a 10,08; en Inglaterra a 13,99 y en Estados Unidos a 7,99.
La diferencia es abismante y nuestros libreros suelen echarle la culpa al IVA de 19% que se agrega a los libros. Sin embargo, el estudio precisaba que incluso sin el famoso impuesto los libros en Chile eran extremadamente caros.
Yo compro libros igual, aunque no tantos como quisiera, porque es cierto que los valores de estos obligan a elegir entre pagar las cuentas o adquirir el texto deseado. También es cierto que no debería ser necesario comprar para leer, porque para algo existen las bibliotecas. Pero si se quieren libros actuales o que vayan más allá del best seller, es difícil encontrarlos en la biblioteca de la comuna.
Mi sensación es que en el país la lectura se ha convertido en un asunto de élite, que no se enfoca como un bien para todos, sino para aquellos más privilegiados, por decirlo de alguna manera. Es una lástima, porque la lectura realmente provoca cambios en la gente, en términos educativos y también de crecimiento personal; nos abre a nuevas realidades, expande los horizontes y, además, es un verdadero placer.
Sin embargo, no es sólo un asunto de Estado. No deberíamos esperar a que las políticas gubernamentales sean las que funcionen. El Día Mundial del Libro también nos llama a ser responsables en esa tarea.
Hay distintas maneras. Por ejemplo, comenzar a leerles a nuestros hijos, hermanos, sobrinos, ahijados, desde pequeños. No es necesario comprar el último libro, internet está llena de clásicos cuentos que no tienen por qué dejar de estar vigentes hoy en día. Y si tienes un cumpleaños, por qué gastar en una buena botella de vino, si puedes encontrar un libro por un precio similar.
En mi casa, solíamos sentarnos en la mesa y leer cuentos en voz alta, como de Bradbury u otro autor favorito. Puedes organizar tertulias de lectura, o un club de lectura en que un grupo de amigos lea un libro y después se junten a comentarlo. Y también puedes revisar las actividades de centros culturales, la Dibam, etc; siempre hay encuentros gratuitos con escritores, que ayudan a aproximarnos a la lectura también. O manda mails y cartas para que se derogue el IVA al libro… Lo que quiero decir es que también está en nuestras manos.
•Si quieres conocer de las actividades en el país, revisa el sitio oficial.
•Si te interesa saber sobre el Día Mundial del Libro, revisa el sitio de la UNESCO
•Si quieres leerle a alguien un cuento infantil, aquí tienes un gran listado de los Hermanos Grimm



Abril 28th, 2008 at 6:20 pm
Alida: Buen enfoque, hay que partir por algo para hacerse cargo de una carencia que es de todos. Perderle el miedo a leer en voz alta, averiguar actividades gratuitas de la DIBAM, que son millones.
Romina
Abril 25th, 2008 at 7:29 pm
No basta solo con sacarle el IVA a los libros. Las editoriales deberían ver la posibilidad de bajar los altos precios que ellos les ponen a los libros.
Saludos
Abril 25th, 2008 at 10:10 am
Leyendo los comentarios, recordé un par de cosas. Primero sobre el hecho de que a los niños se les puede leer sobre cualquier cosa. Hay estudios que dicen que no se trata tanto de qué les lees, sino de cómo se los lees, incluso desde muy pequeños. Y segundo, estoy de acuerdo con que el transantiago ayuda (o podría ayudar) a la lectura. Yo uso todos los días el metro, para ir al trabajo, a la universidad y de regreso a casa. Y siempre voy leyendo. Muchas veces leo novelas y otras muchas, los libros que me designan en la universidad. Y no soy la única. Hay mucha gente que hace lo mismo, y es una gran manera de aprovechar ese tiempo.
Saludos