Carta a Don Transantiago
Transantiago hoy es una realidad. Las micros amarillas son parte del pasado.
El nuevo sistema de transporte capitalino llegó para quedarse desde hace más de un año. Y lo hizo con bombos y platillos, no como muchos hubiesen esperado, sino derribando las expectativas de sus mayores interesados: sus usuarios. Y esto también es una realidad. Una realidad que debe ser abordada y que sigue requiriendo de soluciones urgentes.
Ya fue el momento de buscar responsabilidades y apuntar a los responsables. Lo fundamental ahora es solucionar dos grandes temas, sus recorridos y sus frecuencias que siguen siendo un problema.
Pero hay un tercer elemento, el humano, que muchas veces dejamos de lado y que resulta en este caso de fundamental importancia.
Las platas para su financiación, de uno u otro lado, llegaron, pero ¿Cómo revertimos la desilusión de la gente, la desconfianza, el descreimiento en nuestros gobernantes… más aún si a través de los medios todavía vemos que más que soluciones priman las disputas y los problemas?
No todo está perdido, no podemos pensar que el Transantiago no tiene solución, por el contrario, la solución está en manos de todos sus actores, incluyendo sus usuarios.
De a poco nos hemos ido enterando que desde diversos sectores han comenzado a surgir ideas: la formación de una comisión multidisciplinaria de expertos, implementación de sistemas que permiten conocer a través de los teléfonos celulares el momento exacto en que la micro pasará por un determinado paradero, sitios web con mapas de recorridos, y más buses circulando en las calles.
El aspecto humano del Transantiago merece ser abordado con igual atención, respeto, importancia y urgencia que el tema de su financiación.
¿Qué hacer con los miles de santiaguinos que día a día se suben a las micros y con una indiferencia absoluta se “olvidan” de pagar sus pasajes? Sin lugar a dudas, y en un plano aún más profundo, esta realidad da cuenta del nivel de educación y el pobre respeto por los valores que muestran algunos de nuestros compatriotas…No es argumento válido pensar que no se debe pagar el pasaje en respuesta a la ineficiencia del Transantiago.
¿Qué hacer con los miles de santiaguinos que día a día esperan en los paraderos ansiosamente las micros y que finalmente optan por otros medios de transporte al ver que los buses no llegan?…pero no todos tienen la posibilidad de hacer esto.
¿Y si pensásemos en la posibilidad de cambiar el ambiente al interior de los buses justamente con el objetivo de cambiar la percepción de la gente…?
¿No sería distinto si al subir a las micros los choferes nos saludaran con un “buenos días, buenas tardes“? ¿Sería tan difícil instruirlos para que así lo hicieran? Los choferes no son un apéndice de la máquina, son personas y como tales deben ser tratados. ¿Tal vez un gafete con sus nombres? Esto mejoraría muchísimo el ambiente al interior de los buses. Este tipo de soluciones son abordadas exitosamente por empresas nacionales e internacionales, públicas y privadas. “Buenos días, gracias por comunicarse con…usted habla con ….¿Con quién tengo el gusto…?” Así se marcaría la diferencia, somos seres humanos y a todos, sin excepción, nos gusta que así nos traten. Sonreír cambia estados de ánimo. Qué tal si leyéramos en los medios de comunicación “Transantiago saluda a sus usuarios” , sería un buen inicio.
¿No sería distinto si en los buses encontrásemos personas con poleras identificatorias del Transantiago que nos informaran sobre el sistema, sobre el recorrido particular de la línea, información sobre frecuencias, entre otros? Comunicación cara a cara, la mejor manera de decir las cosas.
¿No sería distinto si además de carteles, al interior de los buses, que nos informaran los teléfonos de reclamos, sobre los distintos recorridos, patentes del vehículo, también sedujéramos a los usuarios con mensajes, por ejemplo: “Haz el bien…paga tu pasaje“, “Sube por la puerta trasera, pero recuerda… el pasaje se paga adelante“, “Transantiago también es tuyo, mejorémoslo, haznos llegar tus sugerencias“, “Transantiago avanza, pongámosle el pasaje“, entre otros. Comunicación in situ, una buena manera de decir las cosas.
¿No sería distinto si a los carteles electrónicos les diésemos un uso diferente y en vez de leer mil y una vez “Transantiago, Transantiago, Trans…“, leyéramos datos prácticos sobre el recorrido e información general del Transantiago? Ejemplo “La próxima parada es …” “Se informa sobre la suspensión del paradero en Alameda con..“, “A partir de tal fecha el valor del pasaje…”
Típico del paisaje urbano son los choferes escuchando música en las micros. ¿No sería distinto si esa música fuese compartida con los usuarios? Música suave, melódica, alegre que se escuchara en toda la micro? La música es un alimento para el alma.
Recuerdo una oportunidad en que visité Buenos Aires, subí a una micro en la que había un dispensador de diarios en un formato especial para leer durante el viaje y con colores llamativos. En los buses del Transantiago se podría hacer lo mismo, un medio con las principales noticias de la semana (breves), entretenimientos, crucigramas, curiosidades, información de la empresa, sorteos, concursos (al igual que en el Metro: Transantiago en cien palabras) ¿No sería distinto si en vez de caras largas los usuarios disfrutaran de un viaje placentero, entretenido? Cambiaría ciertamente la percepción de la gente. Así como somos buenos para criticar, también somos agradecidos.
¿Y si la tarjeta BIP!, la estrella del Transantiago, nos abriera las puertas a otro tipo de servicios? Todos estaríamos agradecidos.
¿Y si lo intentásemos…? Pongamos en práctica, progresivamente, nuevas ideas y evaluemos sus resultados. No cometamos el mismo error, no “pongamos toda la carne en la parrilla“.
Escrito por Roberto Tessler



Abril 13th, 2008 at 12:05 pm
Mira yo soy de los que andan en Metro todos los días, y veo como el problema sigue, como a la gente se le trata como cabezas de ganado (incluso a veces los guardias empujan a los que están en la puerta para poder cerrarlas), y bueno..que puedo decir al respecto, siento que de repente medidas simples no solucionarían el forro, pero lo harían más llevadero y no la pseudo amargura que es para muchos el tema hasta después de más de un año.-
Cuídate.-
Abril 13th, 2008 at 2:04 pm
Hola, yo también soy una usuaria, día a día, del transantiago; pago mi pasaje, intento no empujar a la gente “achoclonada” cuando subo o bajo del transporte; cedo el asiento, subo por delante, dejo bajar antes de subir, digo buenos diás, buenas tardes o buenas noches al chofer, no me desquito con los demás e intento por sobre todo mantener la calma y la tolerancia; es decir, en general me considero una BUENA usuaria y no por eso pienso que el sistema será mejor, pero al menos tengo la seguridad de que mi viaje será más llevadero al menos (Así todo no me he ganado la tarjetita BIP con las 15 lukas que entrega el pasajaero incógnito en el metro, supongo que debo esforzarme más… jajaja).
Sin embargo y a pesar de todo lo anterior, día a día salgo de mi casa molesta por tener que soportar (pq en realidad eso es lo que hago) el tener que utilizar el maldito sistema que el gobierno nos dio. No es mi intención justificar a los personajes que no pagan su pasaje, pero muchos de ellos al igual que yo están hartos de tener que lidiar con un sistema que funciona bastante a medias, porque al menos cumple con el objetivo de transportarnos, aunque los otros objetivos como COMODIDAD, SEGURIDAD y RAPIDEZ se vayan por la cañería del WC.
Al parecer es más fácil a las horas pic subir por la puerta trasera “a la mala”, que intentar subir como se debe por la puerta del chofer cuando tienes a otras 40 o 50 personas esperando el mismo bus; creo que quienes lo hacen al menos les queda la satisfacción de haber engañado al sistema que les mintió desde el principio, que les prometió tantas cosas y que no ha cumplido siquiera la mitad de ellas.
Sí, está mal, lo sé, pero se supone que pagamos un servicio de calidad… es lo mismo que cuando vas a un restaurante y tu plato tiene un pelo en tu comida… simplemente te MOLESTAS, llamas al mesero o al gerente y devuelves el plato y pides uno nuevo; el problema es que con el transantiago no hay chance de que te atienda personalmente el ministro ni la presidenta o que te traigan un “plato nuevo”, porque lamentablemente es lo que hay.
Abril 13th, 2008 at 2:10 pm
Error.
Las micros amarillas siguen allí, tal vez no las veas porque están pintadas de otros colores.
Buen intento.
Saludos.
Abril 13th, 2008 at 2:42 pm
En las veces que he ido a Santiago en periodo transantiago no lo encontré malo, no era como los medios lo pintaban
Abril 13th, 2008 at 7:27 pm
Amigos, el artìculo lo escribí porque despuès de escribir a las oficinas del Tansantiago y ni siquiera contestaran mis mails, recurrì a los polìticos, màs de uno; sòlo Patricio Hales que me pidiò que le escribiera un texto y asì resultò Carta a don Transantiago. No es suficiente. Las medidas que propongo son simples pero no conozco a nadie que se ocupe de la frustraciòn de los usuarios, todos están preocupados con lo mismo y se siguen peleando como siempre como irracionales, no quiero decir niños ya que los niños demuestran mayor inteligencia. Al menos estas medidas subsanarían en algo esta nueva talla chilensis.
Hagan un copy paste y poteen en la pàgina de Patricio Hales que supuestamente tiene una pàgina para recibir propuestas para la gente. Será…
http://www.patriciohales.cl
otra alternativa es enviar sus propuestas a sonrìesantiago@gmail.com y haremos llegar sus inguietudes a las autoridades pertinentes. Si nos movemos, la sociedad civil logrará sus objetivos sin necesidad de recurrir ni apolìticos, ni a presidentas, ni a alcaldes, parece que en este país todo resultara a la fuerza. O no?
Abril 14th, 2008 at 12:12 am
Mucha felicidad me llega a dar miedo, pero muchas cosas que planteas también han sido parte de mis sueños, pero lamentablemente estamos en Chile, y si bien muchas cosas pueden ser posibles, el arribismo, el chaqueteo, la mala conducta y la violencia que existe gracias a estos cambios que se dan sin consultar mucho a la experta resolutiva de los usuarios, da a entender claramente que todo se hace a ciegas, o al menos de manera muy global y poco “local”:
implementación de sistemas que permiten conocer a través de los teléfonos celulares el momento exacto en que la micro pasará por un determinado paradero, sitios web con mapas de recorridos.
El sistema en terminos generales está listo hace un buen rato, el problema es que con suerte está en pañales en unos cuantos recorridos, y los mapas están en la misma página de Transantiago.
¿Qué hacer con los miles de santiaguinos que día a día se suben a las micros y con una indiferencia absoluta se “olvidan” de pagar sus pasajes?
Alguna vez se pensó en multarlos, pero llega a ser tanta la gente que hace lo mismo, y además raya en la falta de honestidad dejando sin carga sus tarjetas.
¿Y si pensásemos en la posibilidad de cambiar el ambiente al interior de los buses justamente con el objetivo de cambiar la percepción de la gente…?
¿No sería distinto si al subir a las micros los choferes nos saludaran con un “buenos días, buenas tardes“? ¿Sería tan difícil instruirlos para que así lo hicieran? Los choferes no son un apéndice de la máquina, son personas y como tales deben ser tratados. ¿Tal vez un gafete con sus nombres? Esto mejoraría muchísimo el ambiente al interior de los buses. Este tipo de soluciones son abordadas exitosamente por empresas nacionales e internacionales, públicas y privadas.
También en algunos troncales se vio esa información y tips para el usuario, incluso en la fase CERO de Transantiago en 2005 - 2006, pero pareciera que toda esa inversión comunicacional terminó en la basura, era rayada o las despegaban los heladeros para enchular sus cajitas. Y tal como dices, los operadores al final son personas, pero también se “chorean”, y en terminos generales son muchos los que migraron del sistema amarillo al actual, y siguen con su ánimo matinal de las 6 am, salvo excepciones.
¿No sería distinto si en los buses encontrásemos personas con poleras identificatorias del Transantiago que nos informaran sobre el sistema, sobre el recorrido particular de la línea, información sobre frecuencias, entre otros?
El problema es que existen, pero es tan relativo como incierto saber quienes son quienes, ya que tienes a la gente de amarillo/verde que te guia con recorridos y ordena en casos de filas, pero no saben de frecuencias, para ello tienes que dirigirte a la persona que pertenece a la empresa concesionaria O_o
¿No sería distinto si a los carteles electrónicos les diésemos un uso diferente y en vez de leer mil y una vez “Transantiago, Transantiago, Trans…“, leyéramos datos prácticos sobre el recorrido e información general del Transantiago? Ejemplo “La próxima parada es …” “Se informa sobre la suspensión del paradero en Alameda con..“, “A partir de tal fecha el valor del pasaje…”
Es cosa de “pegarles el palo” a quienes están en los COF (Centros de Operación de Flota) para que habiliten la información en los paneles según recorridos. En mi caso, ya estoy harto de ver “Com. Nuevo Milenio agradece su preferencia”.
Típico del paisaje urbano son los choferes escuchando música en las micros. ¿No sería distinto si esa música fuese compartida con los usuarios? Música suave, melódica, alegre que se escuchara en toda la micro?
Fíjate que es posible eso, sólo basta con habilitar las salidas de audio que existen en el bus y listo. También hostiga escuchar la comunicación de los “walkietalkie” de los operadores.
Recuerdo una oportunidad en que visité Buenos Aires, subí a una micro en la que había un dispensador de diarios en un formato especial para leer durante el viaje y con colores llamativos.
Hace años atrás la empresa RedBus tenía ese sistema en sus buses, pero… Adivina por qué lo sacaron.
¿Y si la tarjeta BIP!, la estrella del Transantiago, nos abriera las puertas a otro tipo de servicios? Todos estaríamos agradecidos.
No en vano puedes pagar el pasaje con las tarjetas de bancos.
Todo es posible, pero muchas cosas intentaron hacerse hace un buen rato, pero la misma gente es la que intenta torpedear las cosas, pues siguen solicitando paradas donde no deben, las puertas se abren antes que pare el autobus, etc…
Aún queda harto por hacer.