Esperanza Alegría Riobueno®

La Pastilla mata guaguas

La Pastilla mata guaguas

Hoy llegaron los pajaritos a mi ventana Estoy tan orgullosa de la clase política de mi hermoso país. Ese que me recibe por las mañanas con el sabor de sus sonidos, la luz del sol y el canto de las aves. Este país lleno de vida, y que por lo mismo debe defender ¡Hasta la muerte! (Obvio, si después no hay vida….¡Ay que inteligente soy!).
Por esto es que estoy en desacuerdo con la pastilla mata bebés del día después, también en contra de los condones (que tienen espermicida que mata a miles de casi bebitos) incluso podría estar en contra de la regla, ya que uno pierde su óvulo, lo que es como perder un bebé. ¡Y para que decir la masturbación masculina! Miles de asesinatos más. Por eso mi lema es: ¡ABSTINENCIA!

Cuando pololié con Marito Eyzaguirre, fue todo completamente sano. Besitos inocentes, caricias regalonas, pero nada más que eso. Es que Marito era un amor, súper delicado y religioso, él me esperaría hasta el matrimonio como muchas veces me dijo. Lo único que me daba cosita era esa cuestión que andaba trayendo en la pierna, a veces incluso le salía sangre, se la iba apretando cada vez que hacía algo malo. Pobrecito, pero era su manera de pedir perdón, y es de lo más respetable que hay.

Lo malo es que a las 3 semanas de pololeo me pidió matrimonio, y como que se anduvo enojando porque le dije que no. Me pidió la prueba de amor, pero como no entendí, se picó y le pidió matrimonio a la Trinidad, mi compañera que iba a ser monja. Ahora tienen 12 hijos y son demasiado felices. ¿Ven que se puede criar hartos hijos? Con un trabajo, la mesada del papá y la herencia del abuelo. las asesorías de los municipios UDI y mucho amor, todo se puede.

Por eso yo no estoy de acuerdo con la Píldora del día después. ¡O sea! ¡Muero de pena matando a mi futura Rafaella Antonia o a mi futuro Martín Ignacio! Así que si los solemnes y competentes señores del Tribunal Constitucional creen que es pertinente decidir sobre mi útero, ¡Vamos! Es público, queridos, siempre y cuando esté a favor de la vida, pueden decidir ya que son personas sabias que el destino ha puesto en nuestro camino para guiarnos por la luz.

Además, si la pildorita esa la dan así de fácil, se convertirán todas las mujeres en unas libertinas que harán cositas para después ir a pedirla así tan sencillo.
Es que yo encuentro, con la manita en el corazón, que es una falta de respeto con Diosito el que se ande dando a diestra y siniestra un remedio malvado que mata a un bebé el cual imagínense después es un Brad Pitt, ¡o}O un Papa Benedictino! So cool.
Yo creo que mejor nos aguantemos, total el padre Mackenzie me dijo que no éramos animalitos para andar cochineando a cada rato, sólo de vez en cuando (¿Pero un cura no hace cositas cierto?)

Whatever, cuando encuentre a mi príncipe azul que obvio debe ser rubio, alto, ojos verdes o azules, bronceado(ya que mi marido no cumple con eso, es negrito pero esfozado, el Juagu) acompañado con un auto topísimo (si viene con hectáreas mejor aún) yo misma le pediré matrimonio y por fin haré cosas de adultos, pero todo con el permiso del tati Dios. Porque yo no quiero tener hijos guachos, no, no, no, todo bajo el manto divino del señor Jesucristo y bajo las leyes de mi país.

Además, de quedar embarazada por X motivo, no hay nada que la matrona Isabel de la Clínica del Sur no pueda resolver a un precio módico. You know what i mean, and pappa pays for it.

Así que voy por mi segunda campaña, ¡Di no a la pastilla mata guaguas! ¡Y Sí al enfriamiento Global! (mi sacro padre siempre me ha dicho que vote SI, con excepción del 89´)
De no existir tanto calentamiento global, habrían menos embarazos, ¿Ven? Todo va de la mano

11 Responses to “La Pastilla mata guaguas”

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  1. 11
    David Says:

    http://dragon-heart.blogspot.com/

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