ESPEJITO, ESPEJITO (Denuncia en primera persona)
Estoy aburrido, estoy aburrido de que me roben los espejos laterales de mi Susuki Baleno.
A veces, y debiera agradecer, me roban uno. A veces, los huevones me roban los dos juntos y ahí salgo corriendo a comprar a calle 10 de Julio los mismos espejos robados que a mí mismo me robaron;¿ Se entiende?
Yo no entiendo nada, ¿Qué está pasando? ¿Dónde estamos viviendo, acaso convivimos con el enemigo? En definitiva, uno mismo alimenta y cierra un círculo vicioso que, sin querer, ha ingresado de manera obligada, forzados por las circunstancias. Si por mí fuera compraría los espejos originales, pero no estoy dispuesto ni dispongo de $100 mil para este gasto (si fuese una inversión, todavía…)
Lo intenté todo. Grabé los cristales y me los robaron. Los quebré a propósito para ver si perdían el interés en ellos e igualmente me los robaron. Ya no supe más que hacer salvo esperar, impotente, la próxima vez.
Así estuve años, una y otra vez, meta que dale comprando espejitos robados en el barrio 10 de Julio, aquel lugar de Santiago del que te advierten “no te metas, te van a robar” ¿¿¿¡¡¡Qué tienen para robarme estos huevones, si hasta los taparuedas y la chapita con el logo Susuki me han robado!!!???
Ya no más, me cansé!!..y les voy a contar la solución que encontré…
¿Por qué no lo habré pensado antes? ¿Cuál era la necesidad de comprar espejos originales?
En mi caso ninguna, para otros, tal vez sí. Entonces, me iluminé (será porque era Viernes Santo) y me fui a la 10 de Julio, me estacioné frente al único negocio abierto en el que vendían artículos para autos.
-¿Tiene espejos laterales para mi Baleno? le pregunté al amable caballero.
-En estos momentos tenemos estos dos, pero van a llegar más.
Tenía urgencia por ellos , necesitaba viajar a Melipilla y sin espejos ¡Imposible!
Me costaron ambos dos, tres mil ochocientos pesos. Nada en comparación a las más de veinte lucas que pretenden sumar quienes te han robado tus propios espejos.
Pegoteé los espejos con cinta scotch, bien poco decente quedó, pero ahí estaban mis dos económicos espejitos, sirviéndome gallardos. ¿Se los quieren llevar? Que se los lleven, no más. Dudo que alguien se los quiera comprar. En el negocio establecido saldrían más baratos.
Si por esas cosas de la vida, algún carabinero les encuentra algo malo a mis espejos, con calma le contestaré:
“El día que a algún gobernante proponga una mejor solución, yo hombre respetuoso de la ley, acataré” Por el momento, es lo que hay.
Así son las cosas.
Escrito por Roberto Tessler




Marzo 31st, 2008 at 6:56 pm
Me hiciste reìr Sparrow, gracias!Creo que tienes mucha razón respecto a los avances de la tecnologìa. En un futuro muy pròximo me voy a sentir orgulloso de haber colaborado con la humanidad habiendo permitido que los weones me roben mis espejos robados.
un abrazo y espero seguir leyèndote, Roberto
Marzo 31st, 2008 at 3:11 pm
Para la otra, le pones unos espejos de esos que vienen que en las muestras médicas de las vitaminas para mujeres
kurotashio!
Marzo 31st, 2008 at 2:51 pm
Jajaja. Cuando encontremos la forma de asegurar los espejos, nos robarán el auto entero. Por cierto, me imagino que luego los espejos serán reemplazados por cámaras y monitores en el tablero. Así como avanza la tecnología una cámara con circuito cerrado de TV ya cuesta menos que un espejo de auto.
saludos,
Sparrow