James Bond en Chile, cuando Hollywood se encuentra con Joligud
Tal como la filmación del “Hombre Radiactivo” puso de cabeza a Springfield, “Quantum of Solace“, la nueva película de James Bond, tiene vuelto mono a nuestro país, sacando a relucir el provincianismo propio de una tierra virgen, rezagada de toda la prosperidad primermundista, donde Kent Brockman se emparenta con Mauricio Israel y muchos señores políticos intentan hacerle collera al alcalde Diamante.
En Antofagasta, el habitante se obnibula (sic) con el rastrojo de famosidad VIP encallado. Masas humanas se ofrecen para el casting, para el catering y hasta la Katherine, una toplera de por ahí, se ofrece. Total, la paga es buena. Pagan US$ 100 la hora, suficientes como para comprar un barril de petróleo y revenderlo matuteado en un camión aljibe.
No bien llegue Daniel Craig a Chile, lloverán las “peticiones de audiencias“, eufemismo que disimula el encanto grupi de los sujetos con determinado grado de influencias: empresarios rascas, empresarios pirulos del Sanhattan, empresarios mineros de la zona; concejales, alcaldes, jefes de servicio, intendentes y demases. Y esta tentación podría incluso escalar a la Presidencia de la República.
Así como Michelle Bachelet ha recibido a Miguel Bosé, Leonor Varela, Víctor Manuel, Joan Manuel Serrat, Antonio Banderas e incluso a Ennio Morricone, ¿Por qué no a James Bond? De ese modo, nuevamente se rinden honores a la triste doctrina Pato Navia: la política debe movilizarse en torno al espectáculo. Pensemos en una audiencia tipo.
— I like music, Mr. Bond. (Me gusta la música, Sr. Bond)
— My name is Daniel Craig, Mrs. President. (Mi nombre es Daniel Carig Sra. Presidenta)
— Whatever. Euh… One of my consultants told me to give this to you: a limited edition vinyl of the guy that composed “dabelouseven” movies scores… Hmmm… Barry. (Como sea, Eeee. Uno de mis asesores me dijo que le regalara esto: una edición limitad en vinilo que tipo que compuso la música de “cerocerosiete”..Hmmmm…Barry)
— This is a Barry White album, Mrs. President. (Este es un álbum de Barry White, Sra. Presidenta)
— Yes! You have no idea how much I adore his songs. (¡Sí¡ No tiene idea como me gustan sus canciones)
— But you were talking about Barry, JOHN Barry. (Pero usted estaba hablando de Barry, John Barry)
— I didn’t know that Barry White’s first name was John. (No sabía que el primer nombre de Barry White era John)
Peor aún, el actor de la tele detrás de Craig en busca del know how hollywoodense. (Permiso para carraspear la garganta.) ¿Repetirá Héctor Noguera el revestimiento “Actors’ Studio” con Bond? Desde ya podemos imaginarnos el ensoñamiento de algún actor con esta posibilidad: haciéndose el simpático en el vino de honor, tirando el currículum, echando empeño a su mejor inglés y, para colmo de males, ¡Recomendarle la telenovela donde actúa!
El paparazzeo de cada paso del intérprete inglés será cuestión de interés nacional. SQP está demasiado pasado a roto como para seguirle los pasos a la superestrella. Bond llevará al reporteo farandulero al noticiero central, con los mismos periodistas que hasta la semana anterior le llevaban las noticias serias. La especulación de los medios: ¿Craig también será amigo de Douglas Tompkins? ¿No ha estado alojando ya en Pumalín?
Hasta la guerra del retail nos podría llegar de rebote. Así como Ripley tiene a Penélope Cruz, Falabella a Miguel Bosé y París a Milla Jovovich. ¿Estará Hites hipotecando hasta los colmillos de Rafael Araneda con tal de disponer de Daniel Craig anunciando ternos a $ 9.990? Dios nos libre.
Una vez terminado todo el furor llegarán los reclamos patrioteros. Se nos caerá el minuto Jorge Arancibia, de terno azulino y botón de oro (como Merino), fustigando el permitir a una producción hollywoodense recrear el norte chileno como terruño boliviano. “¡Si usaron Cobija, señores!“, gritarán los mismos que quince días atrás se mojaban con Bond.
En efecto, llegará la marea argumentativa basada en el silogismo Cobija = mar; Cobija = Guerra del Pacífico; Cobija = Bolivia; Bolivia = mar. La Cancillería entrará en estado de alerta. No sea que Bolivia use a James Bond como instrumento jurídico en su favor en caso de presentar la demanda marítima en la Corte de La Haya.
Y llegará el momento de las culpas. Bachelet en la portada de LUN: “Mi instinto me dijo que debíamos exigir la modificación del guión a cambio de grabar en Chile“.



Marzo 25th, 2008 at 7:30 pm
jajaja… ya veo cuando diga en la pelicula “en algun lugar de bolivia” y el mar de fondo… ppor lo menos vinieron a chile a grabar no como en “prueba de fe” que salia un Concepcion de guayavera en donde todos tenian acento caribeño, la policia era igual a la mexicana y la precariedad era evidente… (y eso que conce es la 2a ciudad mas grande de Chile jajaj que linda imagen)…
asi somos los tercermundistas no mas… tenemos que querernos asi, es lo que hay (y no le crean a todo lo que sale en el cine)
Marzo 24th, 2008 at 8:54 pm
Hace muuuchos años que me aburrí de ver a James Bond, debe haber sido el mismo año en que me aburrí de ver a Chuck Norris, Van Damme, etc. Debido a ello, me tiene sin cuidado el que venga ese pelmazo, intérprete del esbirro de la reina(de las vagas), a jugar a salvar el mundo. Aunque claro, doy por descontado que no faltarán las polillas que moverán cielo, mar y desierto para sacarse la foto “joligudense”. Y capaz que la usen en la campaña edilicia jajajaja
Como siempre digo, no por tener más ipods, más 4×4 y dvd’s hemos dejado de ser indios. Y eso corre para todos, no sólo para los nortinos.
Saludos.