Reflexiones sobre el concierto de Ennio Morricone
Si hace tres meses atrás alguien hubiese hecho una encuesta en la calle preguntándoles a los peatones quién es Ennio Morricone, seguramente más de la mitad hubiese quedado mirando al entrevistador con cara de perdido y respondiendo lo primero que se les venía a la cabeza.
Desde principios de marzo hasta acá, la situación ha cambiado y mucho. La madrugada del 10 de marzo, cuando la página de Internet de Celfin puso a disposición del público la entrega gratuita de 10 mil entradas para el concierto de Morricone (5.000 dobles), el servidor colapsó porque intentó ingresar muchísima más gente que esa cantidad y no hubo abasto para tal demanda.
Claro, una buena cuota de ese porcentaje corresponde a los aprovechadores de turno, que sabiendo que la entrega no implicaba un gasto, aprovecharon de inscribirse para operar después bajo la injusta reventa. Pero también hubo muchas personas que se desilusionaron de verdad, que escribieron mails, recolectaron firmas e hicieron campañas para conseguir lo impensable: un segundo concierto, esta vez con la totalidad de las entradas repartidas al público que se apostara, por orden de llegada, en la Estación Mapocho.
La situación fue similar a lo descrito anteriormente, salvo que esta vez no hubo computadores de por medio, sólo una fila india de proporciones que dejó a algunos contentos, otros tristes y a otros definitivamente enojados. Nuevamente surgió el mercado negro, con ofertas de hasta $135.000 por dos entradas en sitios web como Mercadolibre y Deremate.
Si uno lo piensa, más allá de esos hechos, condenables por cierto, el interés de muchas personas fue real y no estamos hablando del grupo de moda o del cantante favorito de turno, sino que de un compositor de más de 80 años creador de buena parte de la mitología del cine popular contemporáneo a través de las bandas sonoras de sus películas. Las ansías de verlo contagiaron a cientos de personas que recordaban las melodías desde la niñez y al enterarse de la realización de un concierto de este nivel, con la Orquesta Sinfónica de Roma y el coro de la Universidad de Chile, supieron de inmediato que sería algo imperdible.
Ennio Morricone – La Misión



Marzo 24th, 2008 at 4:22 pm
Yo fui y me sorprendió ver a gente que uno de verdad no creería que va a un concierto…
Bueno, hay de todo, muchos fueron para decir “yo fui a Morricone”.
Pero, por otro lado, también es cierto que asistir a un concierto así no es accesible a todos si tuviera que pagarse…
¡Saludos!
Marzo 24th, 2008 at 1:59 am
UUUUUUhhhmmmmmmmm, confieso haber sido una de las tontas que estuvo toda la tarde con la página pegá en celfin.cl, para que cuando legara el momento estuviera lista…llegar gacer click y zaz! conseguir mi par de entraditas. Pero no, la cosa fue rara, o mejor dicho a la chilena: mal planificadas desde el principio.
Me extrañó que de pronto a la gallada tuviera conocimiento de este viejito……puchas que somos rápidos para aprender los chilenos. Lo cierto es que todo fue bien patético, pa mi que Morricone se fue con la idea de que somos medios tropicales pa nuestras cosas. Además de ignorantes, porque una cosa es componer, por encargo, música de películas y otra muy distinta es ser un compositor clásico, con partituras como corresponde ya sea para solo u orquesta. Me encanta la discografía de este señor (me fascina en verdad), pero no lo tildemos su música de docta, por favor. En todo caso, hasta en el cable hicieron el ridículo..
Podría venir Danny Elfmann….y deleitarnos con su música melancólica, su música oscura y doliente.
Jhon williams…..muy efectista..muy hollywoodense y estrenduoso.
Ah, felicitaciones por la página
Saludos
Alejandra S_G
Marzo 23rd, 2008 at 10:59 pm
Pensé que era un tenor italiano…onda Pavarotti.Ya ven copiando moda de los oídos “FIFINOS”.Veamos el lado positivo …la gente gracias a una empresa privada,tuvo la oportunidad de conocerlo.
Ese sería mi aporte julero…..
Marzo 22nd, 2008 at 2:46 pm
¿De veras los chilenos somos tan amargados?
A mi se me ocurre que la gente es menos tonta de lo que parece y que saben lo que es calidad.
Claro, algunos irían por must o moda, pero la mayoría no puede dejar de saber quien es Ennio Morricone, si en casi toda película exitosa o muy promocionada, es su música la que se escucha, son muchos años para ignorar quien es y tal como él mismo dijo, no es un artista rock de moda, pero la gente quería escucharlo.
Tal vez me falte picardía, pero sigo pensando que en el país hay ansiedad de cultura, no la que dan los medios donde -por ejemplo- ni Tonka, ni Felipe ni Ricarte saben quien es Monica Seles, sino la que la gente tiene que conseguirse por si misma en la red, en los CD o DVD comprados o conseguidos, en los libros encargados as Argentina donde valen la tercera parte o esperando que haya de repente eventos como el que se comenta.
Menos amargura mantiene el sistema digestivo sano.
Olivia.
Marzo 22nd, 2008 at 1:25 pm
Aquí sencillamente hubo mucha gente que se subió al carro debido a que las entradas eran GRATIS (palabra mágica en este concierto).
Saludos
Marzo 22nd, 2008 at 12:48 pm
Simplemente muchos sacaron provecho de las entradas gratis.
De picante y ordinario revender las entradas jajajaja.. sólo a los chilenos se le ocurre.
Lo mejor hubiera sido vendiendo las entradas, pero a precios que tuvieran acceso varios y no esos valores que casi llegan a las nubes.
Quien es Morricone? Ni dea, aunque tengo un disco pirateado de música en la que incluyes varias de películas, como “el bueno, el malo y el feo”, y ni idea que era de él. Sólo sé, que viaje con esa música y ya en la segunda vuelta del cd, me aburrí, sólo para escucharlo una vez.
Sería ese mi aporte de hoy..