Alejandra Diaz®

Como diría el maestro Yoda: En Santiago estudiando estoy

Para que se sitúen mejor en el contexto, les cuento que tengo 18 años, nací niña (y lo sigo siendo) en Ñuñoa el 14 de Abril de 1989 (Aries), pero viví desde los 5 años en provincias (Concepción, Huasco y La Serena). Mi color favorito es el rosado, tengo debilidad por los rockeros, mido 1.60 y me vine a estudiar Periodismo a Santiago. ¿¿Mejor??
Viví repudiando Santiago por razones clichés que no vale la pena mencionar (se las podrán imaginar fácilmente). Mi anatomía está totalmente adaptada para una vida tranquila y provinciana, mis costumbres son limpias, y no estoy acostumbrada a los lugares atestados de gente, lo que no quiere decir que sea una huasa bruta.

Afirmé durante toda mi enseñanza media que no me vendría a vivir a Santiago a menos que quedara en Literatura en la Universidad de Chile, pero la divina PSU no me quiso conceder el deseo, y resignada dije: ya bueno ya, periodismo en Santiago, no podría ser peor.

Para desilusión de muchos, no llegué de canasto, chupalla, trenzas y vestido floreado, hablando cantadito, y sorprendiéndome de las escaleras mecánicas, porque en primer lugar los canastos son difíciles de encontrar en el Mall de La Serena, la chupalla no me viene, las trenzas pasaron de moda y los vestidos floreados ni mi abuela los usa.
No hablo cantadito desde que dejé de vivir en Concepción y en La Serena también hay ascensores y escaleras mecánicas. (Sólo para aclarar).

Hasta la fecha, he estado dos semanas viviendo en Santiago y no me ha ido nada de mal.
Ya me estoy acostumbrando a sudar como puerco en el metro, caminar rápido por el Paseo Ahumada, agarrar mi cartera con las dos manos, no meter el celular en el bolsillo trasero de mi pantalón, empujar gente, mirar a los dos lados de la calle antes de cruzar (En provincias, muchas veces, eso es pura teoría), ver canutos gritando en la Plaza de Armas, oler marihuana cada una cuadra en el Barrio Universitario, etc.
Pero refiriéndome específicamente al inicio de mi vida universitaria, llevando una semana como tal, puedo decir que se me ha hecho bastante difícil.

Cosas típicas: compañeros sobreexcitados presumiendo de sus conocimientos, los de segundo que aparte de creer que van de vuelta, no hayan la hora de mechonearte y dejarte hecha basurero público con olor a baño público (que no tiene el mismo olor al basurero), fiestas en el Intercomunal, tocatas en el Parque O’Higgins, que te falte plata para fotocopias pero no para la cerveza, la compañera buena para el carrete que llega con caña a mitad de la primera semana (¿Quién habrá sido esa desubicada?), etc.

Tengo la mayoría de las clases a las 9.30 AM, y para una que se tomó un año sabático, y se las tiró de lo lindo más de 365 días, levantándose a las 13 hrs todos los días, es bastante difícil retomar la costumbre de despertarse por el sonido del despertador.
Todos los días me siento atrapada por las sábanas y hundida en el colchón. Siento que mi cuerpo pesa más de 90 kilos en las mañanas, y mis párpados son pobres víctimas de la gravedad.
Haga la prueba, dese un año sabático y luego tome conciencia… verá cómo duelen los ojos, la espalda y sus ojeras se acentúan.

Estudiar periodismo no es lo que soñé toda la vida, menos aún habiendo ya una periodista exitosa en la familia: mi prima Evelyn, quien luego de entrar a la Academia Diplomática se mandó a cambiar a México DF.
Pero hay gente que me tiene fe y gente como mis primos que dicen: Ale, no te preocupes, pudiste llegar más lejos que la Evelyn… por lo menos ya fuiste a Nueva Zelanda.

16 Responses to “Como diría el maestro Yoda: En Santiago estudiando estoy”

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  1. 16
    Pancha Muñiz Says:

    WENA ALE!, buena columna…tengo completamente identificados a los sujetos con caña y los sabelotodo jajaja en fin, siempre es dificil al principio…hay que darle tiempo al tiempo no más.
    Besos!

  2. 15
    Tenebras Says:

    había escrito el medio comentario, y esta wea me tiró un error

    bueno me acuerdo que mi mechoneo fue bueno, oloroso y humillante, tanto que terminé en calzoncillos y todo mojado. Suerte que los slips no eran blancos.

  3. 14
    AdrianFrg Says:

    Es cosa de costumbre nomás a la capital pue. Mis compañeros creían que por ser de Sn Fdo me iba de mi casa al colegio en carreta tirada por vacas… ¬¬

    Mundo nuevo, cosas malas: Transantiago. Que la micro no pasa, que en la hora punta de la tarde el metro va re-lleno y te encargo el “olor a conjunto” peor que el del ¿pescado? del mechoneo.

    pero no hay que quejarse: se conoce harta gente, te ambientas rápidamente, aprendes a independizarte y se pasa bien. Y después llegas a tu casa como todo un capitalino xD

  4. 13
    claudio2m Says:

    jaja cuando llegue a estudiar a santiago algunos chantas me preguntaron si en Rancagua habia playa jajaja saludos xelente cronica mechona.. y bueee.. a ponerse las pilas

  5. 12
    Danniella Says:

    lo q es yo…. pasé tres veces por el maldito primer año… y que quede bien en claro que no fue de floja sino que por enfermadad. 3 universidades… dos carreras… y al fin mañana entrego la puta tesis que me tiene más blanca que talco, encerrada en mi casa y con trastorno de polilla….. porque no puedo trabajar de día.. no va conmigo…..

    entiendo eso de levantarse temprano después de haberse amaestrado por vil conductismo a salir de la cama a la hora de almuerzo…. auqnue debes dar las gracias q tus clases son a las 9 y no a las 8 como tienen la mayoría de los desdichados estudiantes.

    me reí bastante con tu relato….

    arroz

  6. 11
    Daniel Says:

    A mi me tocó pasar por lo de ser “provinciano” y venirme a Stgo por estudios. Me acostumbré rápido, pero me salté el mechoneo, no habría aguantado que me tiraran tanta mierda encima, así que en la primera semana de clases no fui y aproveché de conocer Santiago, jaja.
    Saludos

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