Alida Mayne-Nicholls®

Capítulo 0: Julian Barnes; El paciente inglés

Julian Barnes, el reputado escritor inglés, visitó Santiago para dar una conferencia sobre su obra y se encuentra con cuatro situaciones fuera de lugar. Averigua por qué los elementos anexos cobran un papel importante en la que podría ser la más importante charla literaria del año en nuestro país.

No es usual que en Santiago se tenga la oportunidad real de asistir a la conferencia de un escritor de renombre. A lo más hay que contentarse con las publicitadas rencillas entre bolañitos, diamelitas y los más recientemente incorporados nenes; todas formas despectivas para referirse a los representantes de la literatura chilena actual.

El panorama es estrecho, de eso no cabe duda. El problema es que puede que eso nos esté malacostumbrando. Porque una cosa es que las conferencias del poeta Gonzalo Rojas sean acosadas por aquel anciano que insiste en denunciarlo por lo inmoral de su prosa, lo que es más bien pintoresco; pero otra es que sucedan situaciones como las vividas en la conferencia que el inglés Julian Barnes dio este verano en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Católica.

Primera situación: Todavía no ha empezado la conferencia. Son casi las 6 de la tarde, hay por lo menos 30ºC en el auditorio y entra un padre llevando una guagua en coche. Claro, en ese momento la guagua está durmiendo, pero difícilmente es ese el lugar más apropiado para llevar a un bebé que se notaba de pocos meses. Ni siquiera ha comenzado la conferencia cuando la guagua se pone a llorar, pero su padre insiste en permanecer, a pesar de las expresiones de rechazo. La guagua, claramente incómoda, porque hace mucho calor, no deja de llorar, y su padre no deja de ir hacia la puerta, descubrir que ella se calla al salir y volver a entrar. Cuál era el afán por quedarse es difícil de entender, puesto que entre tanto paseo no creo que hubiera mucho que pudiera entender en una conferencia que era en inglés. Para fortuna de los asistentes interesados, el padre terminó yéndose.

Segunda situación: Todos quienes llegamos tempranos a la conferencia nos vimos impedidos de sentarnos en las dos primeras filas del auditorio, porque se trataba de lugares reservados. Aunque algunos de esos lugares reservados se fueron llenando, la mayor parte de los puestos quedaron desocupados. Con el autor a punto de entrar, uno de los organizadores hacía todo lo posible porque llenar esos lugares cuando arriba había gente que había terminado de pie. Lamentablemente, fueron justamente asistentes de esas dos primeras filas quienes consideraron que no podían permanecer la hora y media que duró la conferencia, y se marcharon en medio de las palabras de Barnes y, por supuesto su atenta mirada.

Tercera situación: Cuando finalmente llega el segmento de las preguntas, se hace muy difícil decir algo, teniendo en cuenta el alto nivel del conferencista, que se ha paseado con ingenio y un increíble sentido del humor por una serie de temas, reconstituyendo sus novelas y planteándonos su visión acerca de la literatura. Pero no falta quien sí piensa que tiene algo interesante que decir y no que preguntar, en la búsqueda de encontrar confirmación a las teorías propias, como que Barnes tenía influencias de Bajtín (ni siquiera lo había leído) o que su libro Inglaterra, Inglaterra tenía mucho de la pérdida del aura de Walter Benjamin, lo que la verdad es que producto de una traducción que dejaba mucho que desear dejó al autor inglés en blanco para luego afirmar: “Creo que necesito una semana para responder esa pregunta”.

Cuarta situación: El entrevistador –en su inglés con acento francés (¿?)- lo lleva a un nuevo tema: La novela Arthur & George. Entusiasmado con la lectura de ese libro, le comenta acerca del “lovable” personaje George. Barnes mira con cara de sorprendido, porque su intención nunca fue que fuera adorable. Una segunda apreciación del entrevistador lo deja más perplejo, al sostener que el personaje Arthur (quien no es otro sino Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlok Holmes) es muy soberbio. A Barnes no le queda otra salida que exclamar: “Creo que tendré que hablar con mi traductora al castellano”. Aunque el entrevistador se notaba un admirador de la obra de Barnes, es difícil imaginar que se tratara de la persona más idónea para entrevistarlo.

Barnes hizo gala de paciencia. Aunque, en honor a la verdad, se veía de los más agradado. “Estoy muy feliz de haber venido a Chile, a pesar de que hace mucho calor, pero, claro, eso no es culpa de ustedes, ¿No?”, fue lo que me comentó al término de la charla.

Los elementos que deberían ser anexos habían cobrado demasiada importancia. Pero lo cierto que uno tuvo la oportunidad de disfrutar de la conferencia, de escuchar atentos las anécdotas de Barnes celebrando su cumpleaños en un bosque de araucarias, de descubrir pequeños tesoros acerca de libros ya leídos, de compartir su visión acerca de qué es leer y qué es escribir, de gozar con su pequeña lectura de El loro de Flaubert y de entender por qué su literatura es irreverente, fresca, diferente, llena de humor y también de nostalgia, de inteligencia. Su literatura parece un fiel reflejo de lo que él es.

¿No conoces a Julian Barnes?

• Descubre su humor en: Una historia del mundo en Diez Capítulos y Medio.
• Descubre su veta política en: El Puercoespín.
• Descubre su interés en los antihéroes en: Arthur & George.
• Descubre su talento para escribir cuentos en: La mesa limón.
• Descubre por qué cambió la literatura en: El loro de Flaubert.
• Y si quedas con curiosidad, tiene otra infinidad de libros entre los cuales es difícil elegir un favorito .
• También puedes visitar su blog.

Julian Barnes en el cine
• Metroland: Película de 1997 con Christian Bale y Emily Watson.
• Love, etc: Película de 1996 con Charlotte Gainsbourg.

Julian Barnes en Youtube:


Entrevista sobre su libro Arthur & George en el programa The Book Show.

4 Comentarios en “Capítulo 0: Julian Barnes; El paciente inglés”

  1. Daniel Dijo:

    La verdad no conocía a este autor pero me gustó como contaste el desarrollo de la conferencia, aunque como siempre no faltan los condoros de los entrevistadores o traductores o esas cosas anexas que suceden.
    Bien interesantes los links, trataré de hacerme un tiempo para poder leerlos y descubrir más de este escritor.
    Saludos

  2. A. VERDI Dijo:

    bienvenida a la crítica literaria, hacían mucha falta las palabras de alguien que sepa de qué esta hablando; además, me sirvió para enterarme de cosas que perdí durante la charla. Barnes merecía esto y mucho más.

  3. Federico Samsa Dijo:

    ¿Raro todo no? Más si no le preguntaron su opinión acerca de la “mujer chilena”.

    Tengo la impresión que muchos extranjeros de paso en Chile se van con la convicción que este país es la mala versión teatral de la novela corta de un escritor aficionado.

    Comparto tus críticas y el retrato de la fauna intelectualoide chilensis que revelan los hechos.

    Saludos

    (¿Le preguntaron si probó el vino chileno?)

  4. Jaime Ceresa® Dijo:

    Me parece que esto da cuenta de lo básica que es la industria cultural en Chile…basta ver en que se ha centrado la exposición de cuerpo que hay hoy en Chile…en de donde sacaron los cuerpos, en vez de centrarse en la oportunidad educacional que presenta.

    Mientras más huasos nos mostramos, más difícil es poder acceder a mejores ofertas culturales, y eso es una verdadera lástima.

    Cuídate.-

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