La Crisis de las Subvenciones, la Crisis de un Sistema
Primero, la revolución pingüina. Segundo, la convicción casi universal que el lucro en la educación estaba volviendo perniciosa la instrucción. Tercero, el parlamento paralelo por la educación (dígase “comisión”) en su mayoría avalando el punto anterior. Cuarto, el gremio de la educación subvencionada poniendo el grito en el cielo, haciendo un desesperado lobby para contrarrestar la marea. Quinto, la transversalidad política ingresa la reforma educacional sin el tema del lucro para no herir susceptibilidades. Sexto, la Contraloría destapa las irregularidades en las subvenciones. Séptimo, se busca alguien a quien echarle la culpa. ¿Quién?
Digamos que la Contraloría descubrió $ 262 mil millones de pesos que nadie sabía de dónde venían. Todos dicen que tienen la contabilidad correcta, pero nadie se pone de acuerdo con la suma. Pasan los días, las cifras siguen siendo disímiles. Los auditores en pugna no logran “conciliar” nada, ni siquiera el sueño.
Mientras tanto, el Seremi Metropolitano de Educación, Alejandro Traverso, es despi-renunciado por la responsabilidad política que le competía al no haber(se) dado cuenta de cómo se fugaba la plata. De acuerdo a lo divulgado por El Mostrador, el propio Traverso “reconoce que la falta de conciliaciones bancarias se arrastra desde 1997, antes de que asumiera”. A fin de cuentas, la contabilidad del Ministerio de Educación era un despelote amateur.
Imaginemos a gente incapaz de prender un computador a cargo de las cuentas; que ante tanta ineptitud tecnofóbica, cualquier pretensión de instaurar un software contable sería impracticable; que ante la amenaza de sentirse inútiles, los encargados apelen a sus añosas carreras funcionarias para ser tolerados en su viejo sistema de libros que no cuadran, porque en el aparato público es imposible hacer sumarios con despido, aunque se trate de errores gravísimos.
Después de pasar revista a las pasitas del Mineduc, veamos los funcionarios güiñas. Como dice el refrán, “la ocasión hace al ladrón”. Las contabilidades deformes eran una mina de oro para cualquier avispado con conocimientos relativos en las cuatro operaciones básicas. Así las cosas, no eran de extrañar los funcionarios embolsándose millones para razones particulares ni los sostenedores fantasmas que llegaban cuales cazarecompensas.
Habiendo tantos millones disponibles, con una contabilidad tan fulera y una fiscalización que era un chiste, los sostenedores de los establecimientos particulares subvencionados formaron otro eslabón en esta carrera de 5.000 metros bosta.
Por cuanto las subvenciones están dadas según la asistencia diaria, algunos colegios han creado controles paralelos de asistencia: mientras en un cuaderno Auca anillado ponían a los presentes y ausentes efectivos, en el libro de clases se abultaban las asistencias diarias. Y si acaso llegaba el inspector del Ministerio, lo distraían un poco, mientras en el colegio revisaban los arreglines del libro de clases. Así ganaban tiempo para ultimar el trámite para agrandar la subvención.
Otra martingala de los colegios subvencionados —inédita para los medios de comunicación— consiste en incluir las asignaciones que pudieren recibir los docentes del Estado como el sueldo de contrato de cada profesor. Entonces, si el profesional ha sido contratado por determinada suma en tantas horas a la semana, a fin de mes sólo recibirá aquella suma.
Al pobre profesor no le aumentan ni le reducen el sueldo, pero las asignaciones de desempeño serán utilizadas para pagar el tocomocho último modelo del señor Moya. Y como hay más probablidades que el colegio despida al profesor, antes que el Ministerio logre pesquisar la irregularidad, todo queda en nada.
¡Cuántos años de chanchullos debe haber! Desde el avenimiento de la educación particular subvencionada, la contabilidad histórica del Ministerio de Educación a partir de métodos obsoletos desde hace lustros y tantas décadas de (malas) supervisiones supeditadas a la inamovilidad práctica en la carrera funcionaria.
Si alguien pudiera ser capaz de decir que Yasna Provoste, como Ministra de Educación en funciones, es la responsable directa, la causa de todos los males de un historial de actos impresentables, por favor, que proceda la acusación constitucional. Sólo se la puede acusar de pasarse por encima a la Contraloría al desoírla de la sanción sugerida a Alejandro Traverso, de bajar el perfil a las razonables suspicacias de la Contraloría, de pensar que ella puede salir ganadora jugando al gallito con Ramiro Mendoza, la cabeza del mayor fabricante de verdades oficiales en el aparato estatal. Pero eso vale exigirle la renuncia. Nada más.
La acusación constitucional contra Provoste está basada en la necesidad de la oposición por hacer valer su mayoría circunstancial en el Congreso con un buen volador de luces. Los argumentos dados a la opinión pública están basados en creencias arraigadas falaces, alimentadas por la desinformación. Fíjense en los giros lingüísticos: dicen “irregularidades” a secas, en lugar de “irregularidades contables”, para que la señora de la casa las meta al mismo saco de otras “irregularidades” como Chiledeportes o el INDAP, confundiendo los orígenes y los fines de lo ocurrido en Educación.
No sería extraño. Después de todo, se trata de un grupo de interés que lleva mucho tiempo con sangre en el ojo. Simplemente están pasando la cuenta —a través de sus representantes— del atrinque realizado por el progresismo chilensis cuando instaló satisfactoriamente la idea del “lucro pernicioso” en la revolución pingüina y en el comité posterior.
El sentimiento general de este grupo de interés: “si ellos nos dejaron como los malos de la película, ahora que se aguanten”. No les importa si esto raya en la manipulación, pues juran haber sido objetos de una manipulación. Los intereses creados están intentando contener una opinión pública desfavorable a través de esta concatenación de pueriles falacias.
¿Ustedes creen que los problemas en el Ministerio de Educación se acabarán exonerando deshonrosamente a Provoste? Falso. Los problemas van a continuar en tanto haya sostenedores buenos para el choreo, funcionarios pasitas para quienes Excel suena a la banda de rock que deben escuchar sus nietos y una larga trenza de ineptitudes avaladas por fiscalizadores de a peso. Esto nada tiene que ver con acusaciones constitucionales, sino reformando el sistema educacional y las carreras funcionarias.



Marzo 13th, 2008 at 9:23 am
Mira, acá el tema de la acusación constitucional lo veo con una increíblemente acertada frase que dijo Fulvio Rossi (increíblemente porque rara vez dice algo acertado)…”Si en este país los Ministros renunciaran ante estas situaciones, estas cosas no pasarían”.-
Esa es la razón de la acusación. Es verdad, es desmedida a todas luces, pero es la única opción en un país donde ni siquiera los Presidentes exigen responsabilidad políica ante las irregularidades de sus subalternos.
Ahora, como se repondrán esos 240 mil millones…bueno, de donde mismo salieron…de nuestros bolsillos.
Cuídate.-
Marzo 13th, 2008 at 10:04 am
aca donde uno dice….mierda con el sistema…
miseria hipocrita de la politica…
logico jajaja $240 mil….se lo sacan al pueblo
“el vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo”
Marzo 13th, 2008 at 10:29 am
Entonces nadie es responsable de nada.
Si el Ministro de turno no se hace cargo de sus responsabilidades (estarás de acuerdo que es parte de su deber velar por los intereses del Ministerio, la pulcritud de los manejos de los fondos, etc. ¿Nunca fuiste tesorero de curso?), si definitivamente no cumple a cabalidad por la razón que sea (ignorancia, ineptitud, encubrimiento, flojera, etc), eso ya es motivo de acusación constitucional, que es la única forma de impedir que estos cargos de “confianza del Presidente” se perpetúen en cualquier acción contraria al Estado (caso actual de muchos funcionarios de gobierno actuales y anteriores). Si tienen a la Provoste ahí sólo para mantener un status quo y ganar su sueldo y sobresueldo, que en la práctica es lo que ocurre… entonces, esto no tiene solución ni con las tomaditas de manos haciendo el indigno show por un acuerdo para acordar lo que deberán acordar… Se viene otra comisión de la Educación, es ridículo.
Decepcionante tu visión del asunto que es lo que lleva a este país a toda esta corrupción in crecendo y al estado de mediocridad endémica en Chile, con muchos discurriendo como tú no hay posibilidad de mejora.
Piensa. En el Ministerio si es posible pagar a una hijita (vieja ya, como el hijito de Lagos Escobar) con honorarios, sus cursos en España sin realizar ninguna labor para el Ministerio (¿eso no es corrupción?), pero no son capaces de pagarle a alguien para que estudie y rectifique una situación que viene desde 1997, en pleno ejercicio en el gobierno de la Concertación ¿Por qué? ¿A quien no le conviene que se aclare esta situación? Algo que es una obligación básica y que apunta en beneficio directo de la gestión, del mandato que les dio el país, y lo más importante, en beneficio de los educandos que en definitiva son los graves perjudicados. Impresentable e indefendible.
Lamento tus posturas que no tienen en consideración el fondo de la cuestión. La subjetividad y la desidia son las peores faltas en los ciudadanos chilenos.
Desilusión.
Suerte.
Marzo 13th, 2008 at 7:04 pm
siempre he penado que los subsidios estatales tienen que ir directo a las personas y no a administradores de estos.. en el caso de la educación los colegios subvencionados son una invencion bastante extraña, son como colegios publicos por el financiamiento pero los administradores hacen y desasen con esas plata (porque justificar gastos es muy facil si nunca inspeccionan si de verdad fueron gastados los montos en lo que se dice en el “papel”)….
youpino que deberia re-crear una educacion estatal y no municipal y que los colegios subvencionados deberian tener una fuerte fiscalizacion de un ente fiscalizador especial y no de las “seremis” que muchas veces cuentan con 10 funcionarios incluyendo el seremi…
saludos y muy buena la renovacion de la pagina!
Marzo 13th, 2008 at 7:27 pm
Una vez más queda demostrado que a la hora de elegir funcionarios públicos para ciertas reparticiones, se prioriza cualquier cosa menos la capacidad de la gente a la que se pone en esos cargos.
Sinverguenzas de cuello y corbata que una vez que asumen ciertos cargos con margenes mas o menos amplios de poder y autoridad, empiezan derechamente a lucrar y a aprovecharse de los vacíos normativos para robar.
Por la miseria de unos pocos, terminan pagando muchos.
Zaludorrrsss.
Marzo 13th, 2008 at 8:40 pm
El problema de fondo es que el Estado (y la administración pública) está llena de gente que no es capáz de hacer bien su pega y que lleva muchos años atornillada en su puesto, con poca o nula capacitación.
Esto requiere que se genere una cirugia de fondo a la administración pública chilena.
La acusación constitucional es una muestra de como la Derecha busca llevar a la práctica su famosa teoría del desalojo, aprovechándose de su alianza con los discolos. Una bonita manera de hacer oposición buscando el bien del país.
Saludos
Marzo 14th, 2008 at 12:39 am
Yo siempre he apoyado a la Concertación, pero en sus administraciones la educación de ha ido al tacho de la basura. Esta peor que antes, es una mierda. ( sorry la expresión). Un informe del banco Mundial ha sido, según mi parecer el único que le dio al punto del problema. Puntualmente señala que la causa de la y las crisis en la educación Chilena es la Ambigüedad de la autoridad, en la sala de clases, en el colegio, en las Seremi de educación y en el ministerio, es una crisis de ambigüedad de autoridad.
P.D. Que buen regreso!!