Antonio Segovia®

Salir de Camping y Demases

Estimados amigos, esta semana en tiempos de vacaciones para algunos he conversado con varias personas que pretenden ir de campamento o excursión, como le llamábamos antes, ya que ahora se dice Trekking o “turismo aventura” en fin, y me acordé de mis tiempos en que intenté dejar de ser un niño citadino y comencé a ir a campamentos.

Si bien estos recuerdos no son de los ‘80s si son de hace unos 15 o más años, cursaba yo 1er año medio y se me ocurrió unirme a los scouts, para así aprender cosas nuevas, sobretodo me interesaba el tema de hacer construcciones y el acampar (cosa que en mi familia era casi desconocida…).
Así pasó casi todo un año y en el verano siguiente había que ir de campamento lo cual ese año se realizó al interior de Chillán, camino a las termas.

Era principios de Enero, y luego de un largo viaje, llegamos al lugar que era un fundo bastante grande que comenzaba en la carretera camino a las termas cerca de un lugar llamado si mal no recuerdo Recinto. Era un sector tipo bosque, en el cual cada grupo “patrulla” debía buscar dónde armar su campamento. Este fue el primer problema dado que no habían muchos lugares óptimos, hasta que logramos encontrar uno que nos pareció bueno considerando el factor más temible de un campamento, “la lluvia”. La carpa debía estar en una zona donde no se acumulara el agua que se acumulaba en el suelo, y que tuviera donde evacuar el agua caída, lo otro era que estuviéramos a cubierto. También había que poner el “cubrecarpa” que finalmente llegado el aguacero siempre se pasaba.

Luego venía la fase de la comida, recuerdo en una oportunidad que ninguno de nosotros sabía cocinar ni un huevo frito, de modo que mientras unos hacían una base en la tierra para armar una fogata, yo tomaba unos tallarines y leía cada punto y coma de las instrucciones lo cual traté de aplicar en la olla puesta sobre el fuego, claro que demoraba tanto en cocinarse que nos pusimos a conversar y como nadie estaba atento terminamos comiendo tallarines quemados. Pasaban los días y mejorábamos cada vez más nuestros platos de almuerzo y comida, hasta el punto que nos hicimos un bistec a lo pobre, pero sin bistec que lo reemplazamos por mmm “carne de soya”. Gracias a estas experiencias aprendí a pelar tomates, preparar lechugas, cortar cebollas y papas, etc.

En otro campamento en el cerro La Campana, recuerdo armamos una carpa para 4 personas entre medio de unas rocas y éramos 7 en fin pasamos el frío con “calor humano” y si que hizo frío dado que el segundo día comenzó a llover y la carpa no tenía cubre-techo, por lo que estaba siempre a punto de pasarse de agua (los que han estado en esta situación se acordarán) así que todos tratando de no tocar las paredes de la carpa para que no se pase con goteras.

Pasaron casi 10 años antes de que me volviera a encontrar en un campamento y fue nada más que en las Torres del Paine, se me ocurrió ir totalmente solo y con una carpa y algunos elementos bastante arcaicos, fui para allá. El primer día en el primer camping previo a la subida a las torres mismas, arme mi carpa nueva “iglú” que son bastante sencillas de armar, comenzó a anochecer y tipo 1 de la mañana comienza a correr mucho, pero realmente mucho viento, tanto así que en un momento pensé que me estaban moviendo la carpa a propósito desde afuera, se movía de un lado a otro, en fin.
Afortunadamente mi experiencia anterior me indicaba que los “vientos” que van a las estacas, deben estar realmente firmes y quedó claro al soportar sin problemas los vientos australes. Otra de las cosas que me tocó realizar en situación algo extrema fue cuando llegué muy tarde al camping (en verano se oscurece tipo 11 de la noche en esa parte de Chile) y llegué tan tarde que no había más luz que la de una cabaña de los administradores del lugar, por lo que tuve que armar la carpa realmente a oscuras, en esta situación fue un verdadero desafío armar la carpa de noche.

Hoy en día recuerdo todas estas experiencias de acampar sanamente, las cuales creo que en un tiempo cercano no volveré a hacer este tipo de actividades, ahora solo vida de ciudad hasta nuevo aviso.

4 Comentarios en “Salir de Camping y Demases”

  1. alvaro Dijo:

    yo fui scout varios años, y tengo recuerdos buenisimos de las salidas a campamentos, la noche antes de salir casi no podía dormir de la emoción….. a pesar de todas esas incomodidades y percances, son experiencias que valen mucho ¡¡¡¡

    saludos

  2. Jaime Ceresa® Dijo:

    Yo acampaba en la época scout..de ahí poco y nada si bien siento que siempre me gustó..tal vez ha sido esa falta de generarme oportunidades de agarrar mis cosas, pedir una carpa y partir a la aventura.-

    Cuídate.-

  3. danniella_la_lokera Dijo:

    yo sin ser scout.. acampé todos los veranos de mi vida, desde q nací hasta al menos mis 22 años.

    son experiencias reconfortantes.. garcias a eso en parte, creo q no soy pelolais…jajajjaa

    salu2

  4. Juan Dijo:

    cuando vivia en Iquique la tradición familiar indicaba que el verano se pasaba “en la playa”, -la wea gitana- y nada de 1 o 2 semanas, mínimo 1 mes…

    Mi abuelo en su tiempo era mas radical…el se iba TODO el verano…

    Mi tia hasta el dia de hoy odia la playa por eso, xD

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