Raúl Pérez®

Capítulo 0: Policia Fronteriza Yankee, Hostiles hasta que la hostilidad nos falla

La rutina nos cansa, y por eso los genios del mundo inventaron cosas tan maravillosas como las vacaciones y los imprevistos. El noticiero nuestro de cada día cae, especialmente en el verano, de la fomedad más absoluta y rellenan los minutos con festividades muy pintorescas para el ojo capital. Pero, de cuando en cuando, surgen ciertas notas que nos hacen preguntarnos en qué momento fue que la cordura, la lógica y el sentido común se declararon obsoletos.
Hace algunos días, la policía norteamericana, en un acto de dulzura sin par, arrojó bombas lacrimógenas por sobre los monumentales pedazos de concreto que colocaron para evitar el ingreso de indocumentados hacia un barrio marginal de Tijuana, en el norte de México. Los artefactos no detonaron y los amigos gringos los pidieron de vuelta.

What!?

Ya es escandaloso que, haciendo uso de la superioridad que sólo puede dar el dinero, se hagan ataques químicos cobardes de los que los habitantes no pueden siquiera alegar, menos responder.
Por si fuera poco, tienen la desfachatez de pretender hacer válida la garantía del sentido obsequio que, muy seguramente, no incluye entre sus cláusulas reparaciones para la salud de extranjeros que, en su propio país, pudieran ver vulnerada su integridad por la manipulación irresponsable de material bélico.
Es un caso para llevar a Consumer Action, el Sernac auspiciado por el Tío Sam.

Tengan mucho cuidado con eso si nos lo puede entregar por favor, lo puede tirar para aquí, para este lado“, informa Emol que dijeron los polis fronterizos a los atemorizados vecinos, suponiendo que no están ya curados de espanto, los que se niegan a devolver la bomba.

Para el chileno medio, de altura media, una valla de dos metros puede ser un poco frustrante y disuasoria, y supongo que para el mexicano típico la restricción debe ser similar. Estados Unidos no la creyó suficiente, y mandó a construir otra pared de siete metros. Entre las dos murallas, la vigilancia es constante.
Con una seguridad tan escasa, no me extraña nada que se usen métodos un poco más denigrantes para evitar a toda costa manchar la inmaculada Old Glory con la espuria existencia de los beaners.

Ya, ok, quizás le he puesto mucho color, pero ¿No encuentran que esto es lo último del descaro?
Cosas como éstas son las que nos hacen decir What!?, ¿¡Qué!? o lo que sus conocimientos idiomáticos permitan.

12 Responses to “Capítulo 0: Policia Fronteriza Yankee, Hostiles hasta que la hostilidad nos falla”

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  1. 12
    Juan Carlos Says:

    Seguramente a Osama le “regalaron” algunos aviones y él amablemente se los devolvió.

    Saludos.

  2. 11
    SPARROW Says:

    “no hay futuro”, gran verdad, en eso coincido con Neblina.

    Sparrow

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