Bruno Córdova®

El extraño retorno del “operador político”

Las apuestas fueron superadas por la sorpresa. Al final del día martes, no rodaron tantas cabezas. Al final de la semana, las subsecretarías tampoco fueron arrasadas por la anunciada cirugía mayor. La Presidenta sólo quiere ahorrarse problemas. Nada del nuevo aire que muchos aún soñaban (me incluyo) para el inicio de las postrimerías de su Gobierno. Todo se mantuvo igual, quizá peor que igual.

La prueba capital del gusto por la sandía calada: las aspiraciones senatoriales de Yasna Provoste fueron borradas de un plumazo. Educación ha sido siempre una cartera turbulenta y Provoste ha logrado permanecer durante 18 meses a cargo sin mayores sobresaltos. En honor a este nuevo viejo estilo, Bachelet no quiere repetir un Martín Zilic.

Asimismo, deberá posponer sus intenciones de arribar a la Cámara Alta Sergio Bitar, quien fue reclutado en Obras Públicas en reemplazo de Eduardo Bitrán. El cambio de mando se notó inmediatamente. No bien llegó Bitar a las manzanas del poder, dejó entrever la factibilidad del proyecto del Puente de Chacao, dinamitado por Bitrán por el alto precio de su construcción, a mediados de 2006. Otra prueba capital: este gabinete reemplazó la tecnocracia por la política.

El what the fuck ha corrido por cuenta de María Ariadna (me resisto a llamarla por su sobrenombre) Hornkohl y su nominación en Agricultura. La Presidenta ha cambiado a un Ministro con las credenciales necesarias por una caja de Klenzo multiuso. Los polvos de la novicia Hornkohl pulen la cocina, lavan la ropa, dejan el pelo brilloso, sirven como burbujas para la tina, fertilizan para las plantas y, si la apuran un poco, también sirve como sucedáneo barato de los polvos Royal.

Mientras tanto, mayor escándalo ha causado en esta pluma la nominación de Edmundo Pérez Yoma en el Ministerio del Interior. Entra a La Moneda el hombre clave del escándalo de corrupción más emblemático de los Gobiernos de la Concertación: Copeva, constructora de propiedad del actual jefe de gabinete y su hermano Francisco. No conformes con haber construido viviendas sociales para la miseria, premiaron la tolerancia de Edmundo Hermosilla, Ministro de Vivienda de la época, con un caballo.

Para este ajuste ministerial, la injerencia de los partidos políticos fue preponderante. Ahora quedaron muy agradecidos por la atención recibida, contrariamente a las aprensiones suscitadas con el primer gabinete. Los partidos se sentían desoídos, lo cual derivó en un sentimiento de desafección con la gestión presidencial. Los partidos no se alinearon y permitieron la oleada díscola.

Aun con la salida de los miembros de Expansiva —a excepción de Andrés Velasco, a quien han logrado reducirle su poder—, los políticos siguen desconfiando de los tecnócratas, a quienes ven como sujetos descorazonados; caricatura tan burda como si los segundos despreciaran a los primeros por ser un ejército payasos demagogos. Curiosamente, el desproporcionado encono a los tecnócratas deja a los políticos como tales payasos.

Los políticos siguen viéndose a sí mismos como garantes de la construcción de las políticas públicas, respaldando las tesis de las cuales rehuyen: que están apernados a los cargos, que funcionan como central de empleos del gobierno de turno, que juegan a la silla musical, que intentan tapar con el poder de sus dignidades las incompetencias curriculares y que pagan millonarias asesorías para disimularlas.

En lugar de promocionar la militancia a los jóvenes profesionales (y así crear élites que aúnen los criterios técnicos con los políticos), los partidos políticos se han estancado. En honor a las confianzas, prefieren mirarse el ombligo, rodeados entre los viejos conocidos, fomentando a los expertos en todo. Quizá los que estén no sean los mejores para sus cargos, pero agradecen el haber recibido la gracia del Espíritu Santo con fidelidades de siervo.

Cuando el caso Chiledeportes llenaba las portadas de los diarios, el término “operador político” sonaba a blasfemia. Hoy, sin escándalo de impacto nacional, dicho término logra buena salud. Sin ir más lejos, los tres ministros de La Moneda ofician a la vez que “operadores” de las tres candidaturas relevantes en la sucesión de Bachelet. Hasta antes de este cambio de gabinete, los ministros que querían ser generalísimos de campaña renunciaban a sus carteras. La Plaza Italia de noviembre de 2009 está germinando en el Patio de los Naranjos este verano. La temporada de los “operadores” ha comenzado.

3 Responses to “El extraño retorno del “operador político””

  1. 1
    Jaime Ceresa® Says:

    Me impresionó lo de Pérez Yoma y la Marigen…lo mismo el Ministro de Minería..me parece grave que tengamos gente implicada en actos de corrupción y gente que no tiene idea del área de expertice de la cartera sólo por llenar cuotéos políticos.
    Una burla.

  2. 2
    wenselao Says:

    A mi y a la gente en general como dijo una vez una editorial de Mi diario La Tercera se esta acostumbrando a tolerar y ver que esto se tranforma en lo mas normal del mundo. Lo que a todas luces antes era un verdadero espectáculo de marca mayor, ahora pareciera que no lo es tanto. Lo que me lleva pensar que definitivamente se quedaron sin gente a la que reclutar, ahi vemos hoy dia a Polito Piñera salir desde OOPP donde llego con bombos y platillos a saltar al banco Estado. Definitivamente no tienen donde echar mano.

    Pero si las elites no estan ni ahi y son ellas las que cortan en el queque que pueden hacer unos simples pelafustanes que ademas se niegan persistentemente a castigar a los malos elementos en las urnas.

  3. 3
    Montserrat Nicolas Says:

    bruno:
    se te olvida a toktoktokman…y que ambos son hijos pobres de foxley y bitar…o sea, harto mal que aprendieron el oficio.

Leave a Reply

BlogalaxiaBlogalaxia