Esto de estar de vacaciones
Mientras más sufrido, cansado y agotador el año, más valoradas son las vacaciones. Axioma que todos podemos comprobar año a año, especialmente cuando se vive un “cambio de fase“, o sea, una transición entre colegio-estudios superiores, y luego y quizás más, en el cambio estudios superiores-mundo laboral.
Navidad hace el quiebre, para una sociedad consumista como la nuestra, entre el año colegial y las vacaciones de los chicos. Por lo mismo, luego de ella, las pautas de los medios se ven fuertemente afectadas. Los noticieros se llenan de playas soleadas y mujeres bronceadas (que dura la pega del camarógrafo), y las pausas comerciales introducen paulatinamente los uniformes escolares, como parte de una estrategia de los poderes fácticos de incentivar un estado de depresión permanente en el chileno medio.
Llega a dar pena ver a los oficinistas, algunos de terno y corbata por sádicas órdenes, tratando de irse por la sombrita; piños de gente en el transporte público, que por más moderno y cómodo que se haya prometido, no cuenta con comodidades básicas tales como aire acondicionado y helados gratis, y para qué hablar del Metro.
El verano es un momento, como casi todos en nuestro país, en que se nota un poco la desigualdad económica que tanto nos gusta. La televisión abierta se encarga de mostrar los mejores destinos turísticos fuera de Chile que las personas sólo en sus sueños podrían optar a visitar. “Qué lindo es Camboriú, me lo voy a imaginar con el alto auspicio de TVN“. Al parecer, “soñar no cuesta nada” debería reemplazar a “por la razón o la fuerza“.
Como sea, los que tenemos la fortuna de estar de vacaciones tratamos de hacer planes que nos saquen de la rutina anual, y que, dentro de lo posible, nos permitan escapar de las agradables temperaturas que caracterizan el verano de las ciudades mediterráneas del Chile central.
Ese es nuestro verano, caluroso y cortito. En todo caso, de todas formas nos las arreglamos para aprovechar lo fugaz del tiempo con la familia o los amigos. Después de todo, para amargarnos tenemos diez meses al año, bueno,la mayoría de los mortales 11 meses…y una semana. ¿O no?
Desde marzo, yo escribiré 16 Millones. Saludos desde mi piscina de plástico.



Enero 13th, 2008 at 2:26 pm
Desde que murió mi viejo que ya no salgo 15 días de vacaciones, con cuea una semana. Antes era todo pedir de rosas, norte o sur fijo, a veces camping, otras cabañas. En fin, espero volver a tenerlas algún día.
Saludos.
Enero 10th, 2008 at 8:18 pm
odio esos reportajes de los noticieros, generalmente me tengo que sacar la cresta trabajando en verano mientras otros mas afortunados se dan la gran vida
los odio
saludos ¡¡