Alejandro González®

Descontento Ciudadano: Aires Subversivos

20070422141018-sufragio.jpgTrastornar, revolver y destruir especialmente en lo moral”, es así como la RAE define el término “subvertir”; y susodicha definición no es citada porque si, sino porque grafica en sus reales dimensiones lo que actualmente esta viviendo el país con la tendencia que sea ha estado dando durante estos primeros días del 2008: desorganización, destrucción y una buena dosis de incertidumbre política y social. Dado esto, ¿Estamos frente a un rebrote de violencia subversiva en nuestro país?, ¿Es tal el descontento de la nación como para llegar a tal límite?

Sin duda la situación por la que pasa el sistema en estos instantes no es auspiciosa y no hay nada de lo que debamos sentirnos orgullosos. Reflejo de aquello son los lamentables, alevosos y violentos hechos que se han presentado durante los últimos meses desde el asalto al Banco Security el 18 de Octubre del año recién pasado en donde, paralelamente, aconteció el asesinato al cabo de Carabineros, Luis Moyano.

Dicho acaecimiento ha dado lugar a un sinfín de eventos que han puesto en jaque la seguridad interna del Estado, producto de que dichos eventos no han resultado ser simples rayados en las calles o unos cuantos paraderos rotos sino que han sido verdaderos atentados a empresas de servicio e impetuosos enfrentamientos con la policía utilizando iracundos e implacables recursos de tintes terroristas que hace tiempo no se veían en nuestro país, los cuales, dadas sus características caen en la clasificación de ataques subversivos armados, los cuales se creían erradicados de nuestro país y que luego de 18 años se ven nuevamente provocando un buen dolor de cabeza al sistema y a todos sus componentes.

Atentados bombas, marchas que suben progresivamente de tono, desinhibidos ataques a las fuerzas policíacas… sin duda ya no hay pudores en rebelarse a este sistema, aprovechando su fragilidad y su preocupante vulnerabilidad que se acentúa mucho más cuando se está en plena etapa de ajustes en el gobierno central, lo cuál impide que se logre mitigar una situación que promete moverle el piso de manera colosal a la política y la economía del país.

Pero, ¿Realmente estos ataques de carácter subversivo han llegado para quedarse o simplemente son acciones propias de una organización reprimida y abusada? Sea cual sea la respuesta a esta pregunta, la preocupación es evidente de parte del gobierno y del capitalismo chilensis, no tanto por las consecuencias que pueda traer cada atentado que se perpetre sino que por el indudable descontento generalizado que no se ha dejado de mostrar durante este último tiempo por parte de la población.

Y un buen ejemplo de esta desafección, es la problemática que acaece en el sur de nuestro país con el pueblo Mapuche, problemática que, como bien sabemos, se ha dado durante muchos años, por lo que no es nada nuevo ver que las organizaciones indígenas sigan luchando por sus derechos. El tiempo es inexorable y el pasar de generaciones no ha sido razón para dejar de lado su bandera de lucha, sin embargo, si las intenciones han perdurado intactas, las formas y sus efectos han tenido un drástico cambio teniendo que llegar a extremos preocupantes para la nación. Muestra de esto, fueron los crudos acontecimientos que se presentaron en el Fundo Santa Margarita ubicado cerca de Temuco en la región de la Araucanía que tuvo como resultado la muerte de Matías Catrileo, joven dirigente Mapuche a manos de funcionarios de Carabineros de Chile.

Para seguir con esta ola de ataques al Estado de Derecho, luego del confuso incidente entre comuneros araucanos y la policía, la ira de las organizaciones indígenas se tradujo en violentas marchas y en inusitados atentados como los que se presentaron el pasado Sábado 4 de Enero al emboscar y quemar dos camiones de transporte en la Ruta 5 Sur a la altura del sector de Ercilla, en donde uno de ellos transportaba contenido altamente inflamable que bien puedo terminar en nefastas consecuencias para los habitantes de la zona. Y el suma y sigue se extiende hacia el día 7 de Enero recién pasado, cuando el gerente de la empresa hidroeléctrica Trayenko -empresa que instalará las 3 centrales en los territorios en disputa- sufrió un atentado a las afueras de su domicilio en la comuna de Las Condes al presentarse un sujeto con gorra y con parches en su cara, sujeto el cual le proporcionó dos disparos al jeep en que el ejecutivo emprendería el viaje a su oficina con el fin de amedrentar al gerente de la hidroeléctrica a modo de protesta por los proyectos que ésta tiene en tierras sureñas.

Así, resulta sorprendente y a la vez decepcionante el darnos cuenta que después de estos eternos 18 años de democracia tengamos que volver a vernos envueltos en hechos de violencia extrema que rozan el terrorismo, hechos a los que el gobierno hace oídos sordos restándole importancia a incidentes que hablan por sí solos, un dejo de cuasiterrorismo se está apoderando de la tranquilidad de la nación. Además, estos acontecimientos son prueba fehaciente de que el descontento del país hacia la gestión de gobierno y hacia el sistema en general es evidente y colosal. Primero fueron los funcionarios públicos, profesores y estudiantes en la zona central del país, luego fueron miles y miles de subcontratistas que lucharon por sus derechos de trabajadores en las mineras del norte y ahora son un gran número de comuneros Mapuches que hacen lo posible por reclamar lo que ellos consideran justo en el sur de nuestro extenso y angosto territorio. Sin duda, Chile esta conmocionado y se encuentra asediado por todos sus flancos, Chile se está rebelando y quizás no de la mejor manera.

La violencia nunca fue el mejor camino para solucionar los problemas y claramente, nunca lo será, no obstante, considerando la actual disposición de las autoridades competentes no queda más que seguir lamentando vidas y resignarnos a vivir atrapados en un virtual estado de histeria colectiva producto de esta amenazante y desadaptada tendencia a hacerse escuchar de la manera menos indicada, pero que paradójica y lamentablemente, es la más eficaz, ya que, mal que mal, Chile siempre ha aprendido a palos, premisa que nuestra historia reciente perfectamente puede corroborarnos.

12 Responses to “Descontento Ciudadano: Aires Subversivos”

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  1. 12
    David Says:

    Vero, lo del atentado e incluso lo de Lapostol es TONGO…

    Se aproxima un aire de revolucion en el ambiente, lamentablemente, el País que conocemos no será el mismo… lo siento mucho…

  2. 11
    Jaime Ceresa® Says:

    Aporto a Gitano, a mi me tocó ver el Jueves pasado el incidente en la plaza de la constitucion en el maco del teatro a mil.

    Aun cuando no me parece que se interrumpa una obra (La Remolienda), para hacer un manifiesto, salieron cera de 30 efectivos con tenidas antimotines y un guanaco para arrestar a 7 pelagatos..me pareció excesivo.-

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