La Pishanga Shilena

Luego de ver con estupor como las mismas barras en vez de apoyar a sus equipos, fuerzan a que se cancelen los partidos, es que he decidido escribirles sobre el deporte que hace delirar: el fútbol. Pero no me pondré latera en hablarles sobre la historia de este, o ensalzar a grandes peloteros, sino más bien, contaré sobre esos anónimos que se juntan en el barrio para la popular “pichanga“. Esos que se preparan toda la semana para juntar al equipo. Esos si que son entretenidos y ¡vaya vaya! No se les pagan millones…
Me encantan las pichangas de barrio. Esas que se juegan en canchas de tierra y bancas a los costados que ya están carcomidas por las termitas. Aquellas en que el sol pega de lleno a eso de las 12, mientras las javas de cerveza esperan impacientes algún gol para ser acompañantes de la celebración. Los niños chicos miran con orgullo a sus padres detrás de la pelota, guatones, flacos, morenos, musculosos y flácidos pueden correr para llegar al ansiado descuento.
Los equipos se organizan para tener camisetas iguales. Hacen la cuota mensual para realizar asados y carretes varios, pero a la vez se compran sus camisetas (casi siempre en tonos fuertes como verde, naranjo y morado) y si a alguno le faltan zapatillas ahí van y hacen algo. Algo así como solidaridad masculina deportiva. Además, las juntas de vecinos luchan por tener una cancha diga, con un arco de malla completa, pasto sobre la cancha, alguna banca decente y ya si es mucho pedir algún camarín para cambiarse de ropa.
Es genial ver al entrenador del equipo en una pichanga pop. Obeso como el solo, sin polera tomándose hasta las molestias. Agarrando a chuchá limpia a los jugadores y con la aorta hinchada por la temperatura y su sobrepeso con hipertensión arterial. La señora que hace sopaipillas ahora lleva su carro con jugo de piña y helados choco panda que los niños hacen chorrear por sus manos mientras sus rodillas están negras y rasmilladas por el juego. Y el caballero como de 100 años que hace la línea con la tiza, está tan curado que las hace emdio tiritón y para cualquier lado, pero vaya que se siente útil, y así lo hacen sentir.
El domingo es el día para jugar. Tardes enteras de rayuela corta y fútbol. Tardes enteras de gritos y chistes entre amigos. Al final del día puede ocurrir cualquier cosa. Desde un balazo para ajustar cuentas, hasta una celebración de camaradería en buena onda alrededor de unas Bálticas.
Claro que hay otros más top. Que tienen canchas de pasto con un quincho a lo lejos para comerse un asado suculento. Por allá unas Heinnecken y Corona para celebrar. Pocas veces se ponen de acuerdo con eso de las camisetas, la mayoría lleva la suya del Barcelona o River Plate. En caso de que se mandaran a hacer una, son de color blanco de fondo y línea de algún color no tan fuerte, ¡Al estilo europeo pues!
Sea como sea, siempre estas pichangas, partidos de baby, son instancias para compartir. Porque pareciera ser que los hombres se relajan con el deporte (cosa que créanme aún no entiendo) y si la sudoración en sus cuerpos fuera motivo de alivio. Cervezas más o menos, garabatos menos o más, la idea es reunirse como machotes que son, siempre con algún joven que después juega en ligas mayores, se hace famoso y sigue viviendo en el mismo lugar con un 4×4. Así que ojo con estos pichangueros, que entre medio puede estar el próximo ídolo juvenil al cual se pelean los grandes equipos, y el cual termina en Kamasú con alguna chica saliendo como famosillo.
Definitivamente los prefiero en cancha de tierra, con su vestuario sintético y su madre con banderín al lado. Y es de esperar, que las barras apoyen a sus equipos, no vaya a ser que haya que hacer partidos cerrados como hubo un tiempo en Europa, para evitar cosas como las que ocurrieron en el súper clásico.
El fútbol es lindo, cuando se sabe hacer y disfrutar bien.



Diciembre 17th, 2007 at 8:51 pm
Concuerdo en que prefiero la pichanga en la clàsica cancha de tierra, es ahí donde se han formado varios cracks de nuestra historia pelotera.
Aunque también demuestra la cultura de deportista de fin de semana de una gran mayoría de los chilenos ( y luego se recuperan esas mismas calorias perdidas en el asado post-partido).
Saludos
Diciembre 17th, 2007 at 10:09 pm
Me acordé de los partidos de la escuela, en que se jugaban horas de horas y al final alguien gritaba “último gol gana” (no, no es propaganda de cerveza aguada) y se olvidaba el cansancio y todos corrían como locos para hacer el dichoso gol. Gracias por el recuerdo.
Saludos sangrientos
Blood
Diciembre 17th, 2007 at 11:16 pm
Puta con eso de las camisetas con colores de equipos europeos me recagaste…me llegó a picar cierta parte…grrrrr
Cuídate.-
Diciembre 18th, 2007 at 9:50 am
No sé si todos se relajen, basta ver las caras largas del último domingo.
Pero bueno, las pichangas polvorientas con camiseta blanca le hacen honor al comercial de Omo, ensuciarse hace bien…
Saludos
Diciembre 18th, 2007 at 10:31 am
Cuando iba en al liceo era la “maquina goleadora”, siempre fui muy malo para la pelota, entonces me colocaba de lauchero y metia goles…
era tan malo que siempre quedaba de premio pal primer gol
un abrazo, que estes muy bien
Monchito
Diciembre 18th, 2007 at 11:58 am
Siempre he pensado lo mismo, y concuerdo con lo que dijo Felipe Bianchi hace muchos años en una revista de TVcable: en chile no juegan fútbol, juegan “a la pelota”. Si se jugara fútbol, podrían ser mejores. (hablo en 3° persona xq soy nulo para tal deporte)
Por último, es de sangre que sean malos para el balompié, y dale que dale que apoyar y soñar con el mundial…. mientras que a los tenistas, hockistas y golfistas, con muchos mayores logros, apenas los pescan…
Los leo luego cabros
chaop”
AdRiáN http://alternat-info.blogspot.com
http://mellevaporgamba.blogspot.com http://circulobloser.blogspot.com
Diciembre 18th, 2007 at 1:12 pm
Mmmm será pio, nunca he ido a ver una pichanga de barrio, pero es tal y como la imagino, gente que supuestamente va a hacer deporte con el único fondo de tomar, para que después se formen las peleas más callamperas producto del trago, sé que hay gente fánatica, pero a mi no me gustan nada!!!!!
sorry, lo encuentro mal ejemplo pa’ los cabros chicos; me recordó al programa infieles de chilevisión, el tipo que iba a jugar y engañaba a su señora. Chantas!
Diciembre 18th, 2007 at 11:15 pm
Jajajaja me encantan estas pichangas, son lo máximo. (Al igual que las pAchangas chilenas xd)
Buen artículo.
Saludos.
Diciembre 19th, 2007 at 3:33 pm
2 comentarios;
a) En todas partes el sol pega de lleno a las 12:00 (bajo techo no se nota pero igual así es) ¿porqie habría de ser distinto en la cancha de futbol.
b) Las cervezas no esperan a que se produzca un gol para ser bebidas (es una frase de una propaganda), de hecho, se toman incluso desde el día anterior al partido.
Eso no mas,
SPARROW