Yafi Yofer®

Don Miguel, el Iconoclasta

Parte del anecdotario circense y memorabilístico del país se va construyendo cada cierto tiempo en base a personajes fantásticos e improvisados, algunos de los cuales nunca fueron ideados para explotar o brillar en las grandes lides del espectáculo o causar encariñamientos afectivos en la población, pero que debido a los más inexplicables y misteriosos azares del destino y de la vida terminaron siendo casi tan famosos como Jesucristo.

Le ocurrió a la Monga de Fantasilandia, al Perro Lenteja de Patio Plum, al Mago Oli o al querido tío Roberto Nicolini (el cual ha experimentado una mutación “troliana” desde los años en que animaba Pipiripao), por nombrar a algunos.

Pues bien, el nuevo integrante del panteón del recuerdo es nada más y nada menos que el señor de expresión mustia y cansada, el abuelo-shock, el tata impertérrito y con problemas serios de laringe (debido al “carretonaje” del que abusó por buena parte de su vida) y que terminó haciéndose íntimo de todos los compradores de nicotina envuelta durante los dos últimos años.
Don Migue” (como le pusieron los amigos), sorteó su propia debacle humana para transformarse en rostro de una de las campañas antitabaco más agresivas de que se tenga memoria, la cual para darle un aire mas efectista venía de yapa con una ley enérgicamente restrictiva para los más viciosos.

Sin embargo el excesivo tiempo circulación de la publicidad unido a los intentos por humanizar al personaje en cuestión (disfrazándolo pintorescamente desde Don Ramón a Mario Bros), provocó no solo la pérdida del objetivo central de la campaña, que era el desincentivo, sino que también empezó a crear una suerte de afinidad con la figura del veterano ex-fumador.

Pese a que en algún momento lo dieron por muerto (algo no muy difícil de hacer en estos lados) y de que más de alguno quizás lo odie (lo cual es solo un reflejo de lo que hace la fama repentina) lo más sensato que he escuchado últimamente es a un fumador diciendo: “puta, sabis que igual lo quiero a este viejo”.

Pero todo ciclo por más largo que sea debe llegar a su fin y “Don Migue” actualmente tiene los días contados (al menos en teoría, ya que tomará algún tiempo para que dejen de circular las cajetillas con su rostro), debido al cambio de publicidad que se ha implementado hace algunas semanas (y cuya horrenda fotografía prefiero omitir para no herir la susceptibilidad de los fumadores aquí presentes).

Y como de aquí en adelante tendremos a la vista las peores y más repulsivas campañas en contra del cigarrillo que podamos imaginar, esas que obligan a usar técnicas de presdigitación rápida para saciar las ganas y no sufrir mucho, sólo nos quedará recordar con nostalgia que alguna vez tuvimos a un agotado e inofensivo anciano circulando de mano en mano, como un fantasma de papel, pero mas cercano que ninguno.

13 Responses to “Don Miguel, el Iconoclasta”

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  1. 14
    Miguel Says:

    ¿Alguno de los opinantes podría negarse, si lo llaman del Ministerio de Salud y le piden que ayude a sus conciudadanos, especialmente los chicos, a dejar o evitar caer en la adicción que le costó perder una parte importante de su cuerpo?

    Cuando inicié mi adicción, las cajetillas de cigarrillos venían con fotografías de artistas de cine (”monitas”) que los niños jugábamos a las bolitas (hacha y cuarta, los tres hoyitos, el montoncito, el chiclín o el choclón), sin advertencia alguna de los daños que el fumar provoca, de eso hace casi sesenta años.

    No debería tener que aclararlo, pero al Ministerio la imagen publicada no le costó un peso.

    Me han pagado, sí, pero el trabajo realizado con posterioridad, es decir, asistencia a charlas preparadas para colegios y entidades sociales o comunales que lo han solicitado, entrevistas, conferencias, seminarios o talleres. $ 150.000 mensuales ¿Es mucho?

    La gran remuneración fue la recibida de una joven en la Feria del Libro 2007, que se me acercó para darme las gracias y decirme que la advertencia en la cajetilla la había ayudado a dejar de fumar. No se como se llama ni donde está pero estoy seguro que es mucho más libre que cuando dependía de un pucho para vivir tranquila.

    La imagen que tanto molesta a los fumadores y que creen que estuvo ahí para eso, muy por el contrario, ha servido para desincentivar a muchos niños en el acto de iniciarse y eso vale, ha servido para popularizar esta cara (que ya a cualquier precio es cara) y con ello conseguir la audiencia que antes no tenía en colegios que hoy me permiten charlar con sus alumnos y con ello intentar que la adicción a la droga llamada nicotina convierta sus vidas en el infierno que muchos días es para mi o para la mayor parte del 50% de las y los fumadores afectados con alguna de las secuelas de fumar.

    Disculpen la lata pero lo creí necesario y las faltas de ortografía o graática, cárguenselas, por favor, a mi supina ignorancia.

  2. 13
    bellota_b Says:

    Si no impactó este señor y fue risa de muchos, menos va a causar efectos unos dientes mal criados por los años.
    La halitosis abarca a mas de un 50% en la población, por varios factores, desde metabólicos hasta el famoso cigarro….aunque a mi me apesta el olor, por que quedan olores en la ropa, cabello y la desagradable BOCA, igual fumo de vez en cuando.

    Mi slogan sería: Si quieres besar, comete una pastillita de menta. APESTAS!!! ;)

  3. 12
    Martín Bolívar Says:

    La ridiculez puede hacerse famosa. je :)

  4. 11
    Fernando Says:

    La hueva es en serio, yo me rio.. pero el otro día hice fuerza al soplar y me dolió la espalda, justo donde dicen que están los pulmones, que mierda no..?
    Y aún no lo dejo..mas encima no tenemos ley para la eutanasia, sería un poco mas fácil.

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